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lunes, 28 de septiembre de 2015
Los peces están desapareciendo de los océanos
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Oceanos
martes, 9 de junio de 2015
Océanos enfermos, pero claves Ansa
Océanos enfermos, pero claves Ansa
Océanos enfermos, pero claves
Por Laura Giannoni
ROMA, 8 (ANSA)- Producen oxígeno y absorben C02, nutren a millones de personas, representan la "casa" para una increíble variedad de flora y de fauna: son los océanos, que tienen un rol clave para la humanidad y la Tierra, y que sin embargo son una suerte de "gran enfermo" del planeta.
Estos y otros datos fueron recordados en los alrededor de 400 eventos organizados en el mundo durante la "Jornada mundial de los océanos" celebrada hoy.
Los enemigos de los mares son numerosos: desde la pesca excesiva e ilegal que vacía a los océanos hasta la contaminación que los envenena, sin hablar de los cambios climáticos que recalientan a los océanos. Todos factores que son un peligro creciente y concreto para los delicados ecosistemas que viven debajo de la superficie del mar.
La situación es crítica, como confirman diversos indicadores: las especies marinas han disminuido por ejemplo del 39% entre 1970 y el 2010, la mitad de los corales del mundo ha desaparecido y más del 90% del "stock" de los peces está sobre-explotado. La "Jornada Mundial" fue propuesta en el 1992 por Canadá y a partir del 2008 contó con la adhesión de las Naciones Unidas. La fecha moviliza cada año los ciudadanos de varios países del mundo, con iniciativas como la limpieza de playas, los debates científicos y la proyección de documentales.
En esta ocasión, el eslogan de la "Jornada" fue "Océanos sanos, planeta sano", concepto que destaca precisamente el fuerte impacto negativo que la degradación del mundo marino tiene sobre la vida terrestre.
"El océano es el corazón del planeta. Y como el corazón que empuja la sangre a lo largo y lo ancho del cuerpo, el océano conecta a las personas sobre la tierra, en todas las partes del mundo", recordó la ONU. La Comisión Oceanográfica de la UNESCO ha por otra parte organizado una jornada en París dedicada precisamente al tema de los océanos y sus vínculos con los cambios climáticos, tema que estará por otra parte en el centro de la Conferencia mundial en la capital francesa de este año.
Hoy día las áreas marinas protegidas cubren -por lo menos a nivel teórico- menos del 4% de todos los océanos del planeta: los objetivos indicados por los expertos son que ésto ocurra para dentro del 10% y el 30% antes del 2030. Para alcanzar estos objetivos faltan sin embargo los recursos económicos, pese a que por cada dólar invertido es posible obtener por lo menos tres, si se toma en cuenta la creación de puestos de trabajo, nuevos servicios y otros recursos, según un estudio realizado por la Universidad de Amsterdam por encargo de la organización WWF.
Ampliar las áreas protegidas aseguraría por otra parte un formidable retorno económico de entre los 490.000 y los 920.000 millones de dólares, según las estimaciones de los expertos holandeses. RIG/MRZ
08/06/2015 19:05
miércoles, 8 de abril de 2015
Las ‘zonas muertas’ se extienden por el océano y amenazan a la fauna marina
Las ‘zonas muertas’ se extienden por el océano y amenazan a la fauna marina
Los niveles del oxígeno en el océano siguen bajando debido al aumento de las temperaturas y a la influencia humana, lo que amenaza con derivar en un problema muy extendido y alarmante. La falta de oxígeno provoca la aparición de las llamadas 'zonas muertas', que amenazan con la desaparición de muchos organismos.
Las regiones del océano con bajos niveles de oxígeno conocidas como ‘zonas muertas’ forman el 10% del total de océano mundial, recuerda Lee Bryant, profesora de la Universidad de Bath.
El aumento de la cantidad de ‘zonas muertas’ se atribuye tanto al calentamiento global, que modifica los patrones de circulación de las aguas oceánicas y provoca el crecimiento de la temperatura de agua, como al impacto humano, que se manifiesta en la contaminación del mar con fertilizantes y pesticidas, subraya Lee Bryant.
Tales zonas pueden provocar daños significativos sobre los organismos acuáticos e incluso destruir ecosistemas enteros. La escasez de oxígeno en este caso provoca floraciones de algas que lo consumen, causando la asfixia de los invertebrados y peces que las habitan.
Según el estudio de la Universidad de California, el océano tardó mil años en recuperar los niveles de oxígeno aceptables desde la última época de escasez de este gas. Aunque el problema no parece estar estrechamente vinculado con el hombre, un cambio bastante irrelevante en los ecosistemas del océano es capaz de desencadenar efectos enormes sobre la cadena alimenticia y perjudicar, en definitiva, a la humanidad
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martes, 6 de mayo de 2014
Oceania Project: SONGLINES Songs of the East Australian Humpback Whales
martes, 1 de abril de 2014
Victoria // ¡Se acabó la caza de ballenas en el santuario antártico!
Victoria // ¡Se acabó la caza de ballenas en el santuario antártico!
Entrada de blog por Marta González y Celia Ojeda
Hoy, mientras a las 10.00 de la mañana los jueces del Tribunal Internacional de La Haya leían su veredicto, las ballenas daban saltos de alegría. ¿Por qué? Porque la caza “científica” de ballenas ha sido declarada ILEGAL.
El asunto viene de largo. Australia demandó a Japón hace hace cuatro años porque el país nipón estaba realizando una explotación comercial disfrazada de investigación, conocida como “caza científica” de ballenas, en la Antártida. Que el tribunal la haya declarado ilegal es por tanto una gran noticia. La decisión es vinculante: tanto Japón (el demandado), como Australia (quien llevó el caso ante la corte) acordaron respetar la sentencia.
El asunto viene de largo. Australia demandó a Japón hace hace cuatro años porque el país nipón estaba realizando una explotación comercial disfrazada de investigación, conocida como “caza científica” de ballenas, en la Antártida. Que el tribunal la haya declarado ilegal es por tanto una gran noticia. La decisión es vinculante: tanto Japón (el demandado), como Australia (quien llevó el caso ante la corte) acordaron respetar la sentencia.
Hace ya más de 20 años activistas de Greenpeace se ponían entre el arpón y la ballena, en las peligrosas aguas de la Antártida. Todas esas acciones, que alarmaban a la opinión pública de lo que estaba haciendo Japón, hoy nos dan la razón. Esta noticia confirma lo que hemos estado denunciando todo el tiempo: este programa letal de caza de ballenas no es necesario, y es muy dañino para la salud de nuestros océanos. Ya es hora de que esta industria quede relegada a los libros de historia.
Ahora que esto ha sido noticia en el mundo entero, hacemos un llamamiento al Gobierno japonés para que respete de inmediato esta decisión, desguace el buque factoría Nisshin Maru, y cese en el futuro los intentos de continuar la caza comercial de ballenas.
Greenpeace ha denunciado que la caza “científica” de ballenas era una estrategia comercial encubierta por parte de Japón. Y los hechos lo respaldan: se ha evidenciado que Japón ha estado pagando a los países menos desarrollados con el fin de asegurarse los votos en la Comisión Ballenera Internacional (CBI) para su programa de caza de ballenas, una práctica conocida como "consolidación del voto".
Estas políticas han capturado más de 10.000 ballenas durante los últimos 20 años en el océano Austral. Decenas de miles de ballenas han sido arponeadas en el mar a unos 6.000 km de Japón, y luego transportadas a bordo del buque factoría Nisshin Maru y transportadas a puerto. El Gobierno japonés siempre ha afirmado que la caza de ballenas es parte de la cultura japonesa desde hace muchos años y que la comunidad internacional no debería interferir. Sin embargo, esto tampoco es cierto: Greenpeace Japón ha demostrado que miles de toneladas de carne de ballena permanecen almacenadas en congeladores en Japón porque la demanda es muy baja.
¿Cómo ha podido suceder? La historia de la caza comercial de ballenas es una historia de desastres en serie - la extinción de una especie tras otra, por una industria que opera bajo un círculo de codicia. Ha sido condenada durante décadas por Greenpeace y otras organizaciones, y también por muchos gobiernos de todo el mundo.
Ahora que esto ha sido noticia en el mundo entero, hacemos un llamamiento al Gobierno japonés para que respete de inmediato esta decisión, desguace el buque factoría Nisshin Maru, y cese en el futuro los intentos de continuar la caza comercial de ballenas.
Greenpeace ha denunciado que la caza “científica” de ballenas era una estrategia comercial encubierta por parte de Japón. Y los hechos lo respaldan: se ha evidenciado que Japón ha estado pagando a los países menos desarrollados con el fin de asegurarse los votos en la Comisión Ballenera Internacional (CBI) para su programa de caza de ballenas, una práctica conocida como "consolidación del voto".
Estas políticas han capturado más de 10.000 ballenas durante los últimos 20 años en el océano Austral. Decenas de miles de ballenas han sido arponeadas en el mar a unos 6.000 km de Japón, y luego transportadas a bordo del buque factoría Nisshin Maru y transportadas a puerto. El Gobierno japonés siempre ha afirmado que la caza de ballenas es parte de la cultura japonesa desde hace muchos años y que la comunidad internacional no debería interferir. Sin embargo, esto tampoco es cierto: Greenpeace Japón ha demostrado que miles de toneladas de carne de ballena permanecen almacenadas en congeladores en Japón porque la demanda es muy baja.
¿Cómo ha podido suceder? La historia de la caza comercial de ballenas es una historia de desastres en serie - la extinción de una especie tras otra, por una industria que opera bajo un círculo de codicia. Ha sido condenada durante décadas por Greenpeace y otras organizaciones, y también por muchos gobiernos de todo el mundo.
El hecho es que la Comisión Ballenera Internacional, la CBI, prohibió estrictamente la captura y matanza de ballenas en el mar con fines comerciales, en 1986. Unos cuantos países siguen cazando ballenas, utilizando lagunas legales en la prohibición, consiguiendo muchas críticas públicas. Sin embargo Japón ha continuado su programa de caza de ballenas bajo el disfraz de un programa de investigación “científica”, con el fin de continuar con la caza comercial.
¿Y ahora qué? Greenpeace no parará hasta que la caza de ballenas sea historia. Necesitamos acabar con la caza comercial de ballenas y cambiar el enfoque hacia los grandes retos de conservación a los que se enfrentan las poblaciones de ballenas que quedan en el mundo, como el cambio climático y la pesca destructiva.
Hoy es un gran día. Se lo agradecemos a los activistas valientes que mostraron esto al mundo. Y a ti, que nos has brindado tu apoyo. Hoy nos gustaría que lo celebres con nosotros. :)
Marta González (@mar_ta80) y Celia Ojeda (@celia_ojeda), campaña de océanos de Greenpeace
¿Qué puedes hacer tú?
- Ayúdanos a seguir trabajando en la defensa de los océanos haciéndote Socio.Greenpeace es una organización independiente que no acepta dinero de gobiernos o de empresas.
- Ayúdanos a seguir trabajando en la defensa de los océanos haciéndote Socio.Greenpeace es una organización independiente que no acepta dinero de gobiernos o de empresas.
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lunes, 27 de enero de 2014
Algo está matando la vida en todo el Océano Pacífico – Será Fukushima?
Algo está matando la vida en todo el Océano Pacífico – Será Fukushima?
Publicado el 29/10/2013 por Augusto
Algo está matando la vida en todo el Océano Pacífico – Será Fukushima?
Michael Snyder Activista Mensaje
Por qué hay tanta muerte y enfermedad entre la vida marina que vive cerca de la costa oeste de América del Norte en este momento?¿Podrían ser los cientos de toneladas de agua altamente radiactiva que están siendo liberados en el Océano Pacífico desde Fukushima diariamente que tenganque ver con eso? Cuando escribí mi último artículo sobre Fukushima , tuve una gran cantidad de criticas por ser “alarmista” y por supuestamente “asustar” a la gente innecesariamente. Yo no creo que un artículo sobre Fukushima tocaría ese nervio, pero parece que hay algunas personas por ahí que realmente no quieren dejarle a nadie escribir sobre estas cosas. Ahora, un número masivo de peces y criaturas marinas están muriendo en el Pacífico . Además, pruebas independientes han demostrado que los niveles significativos de cesio-137 se encuentran en un porcentaje muy alto de los peces que se capturan en el Pacífico y se venden en América del Norte. ¿Podría esto tener algo que ver con el hecho de que el desastre nuclear más grande en la historia de la humanidad ha estado lanzando constantemente enormes cantidades de material radiactivo en el Océano Pacífico durante más de dos años? Yo no sé ustedes, pero para mí esto parece ser una pregunta que vale la pena preguntar.
Desde que escribí mi último artículo, los principales medios de comunicación han informado de que un gran número de estrellas de mar que viven fuera de la costa oeste de América del Norte parecen haberse ” fusionado ”…
Los buzos estaban en las aguas de Puget Sound el sábado para ver si pueden ayudar a resolver un misterio. Los científicos están tratando de averiguar lo que está causando que una especie de estrella de mar se muera en partes de Puget Sound y de las aguas de Canadá.
El biologo del Seattle Aquarium Jeff Christiansen y Joel Hollander adecuaron el equipo de buceo en su búsqueda de respuestas. ”Vamos a buscar a las sanas y potencialmente enfermas estrellas de mar”, explica Christiansen. ”Tenemos algunas estrellas de mar que se ven como si se estuvieran derritiendo en el fondo.”
Lo mismo está sucediendo en las aguas cercanas a Canadá .
Si los científicos no saben por qué ocurre esto, tal vez hay una explicación para este extraño fenómeno.
¿Podría ser Fukushima? Lo que sigue es lo que un experto en invertebrados citado por National Geographic dice que está sucediendo a la estrella de mar …
[La estrella de mar] parece consumirse, se ’desinflan’ un poco, y luego simplemente … desintegrarse. Los brazos apenas se desprenden y el disco central se cae a pedazos. Parece ocurrir rápidamente, y no sólo a los animales muertos de descomponerse, como observé los brazos individuales se aferran a las paredes rocosas, los pies tubulares todavía estan en movimiento, con la división de la piel, las branquias ondeando alrededor . He visto a los animales individuales en el pasado con este aspecto, y la primera inmersión de esta mañana pensé que podría ser que los pescadores les hubieran pezcado y tirado fuera de las rocas. Luego hicimos nuestra segunda inmersión en un área cerrada a la pesca, y en números absolutamente increíble. La parte inferior de aproximadamente 20 a 50 pies [6 a 15 metros] estaba absolutamente llena de brazos , discos orales, pies de tubo, las gónadas y las branquias … fue un poco escalofriante.
Eso ciertamente no suena normal para mí. ¿No deberíamos estar tratando de averiguar por qué ocurre esto? Algo que también está causando un enorme aumento en la tasa de mortalidad de las orcas que viven fuera de la costa de la Columbia Británica …
Un acuario de Vancouver está sonando la alarma sobre cambios “desconcertantes” que ha observado en los grupos de ballenas asesinas que viven de la costa sur de la Columbia Británica.
Dr. Lance Barrett-Lennard, dice que teme que los cambios en el ambiente oceánico están provocando un comportamiento extraño y una tasa inusualmente elevada mortalidad.
Barrett-Lennard dice la orca residente meridional de vaina, que se encuentra en el mar de Salish entre la isla de Vancouver y el B.C. mainland, , ha perdido siete matriarcas en los últimos dos años, y que ha notado una falta de vocalizaciones de los mamíferos normalmente habladores.
Una vez más, los científicos no saben por qué ocurre esto. Podría ser Fukushima? Estoy haciendo la pregunta. Es evidente que algo inusual está sucediendo en el Pacífico. Lo que sigue es lo que un australiano descubrió cuando iba de viaje a través del Océano Pacífico hace poco …
La siguiente etapa del largo viaje era de Osaka a San Francisco, y la mayor parte de ese viaje estaba teñido por la desolación , el olor nauseabundo y un grado de miedo.
“Después de dejar Japón, se sentía como si el mar estaba muerto”, dijo Macfadyen.
“Apenas vimos cosas vivas. Vimos a una ballena, en una especie de balanceo sin poder hacer nada en la superficie, con lo que parecía ser un gran tumor en su cabeza. Fue bastante repugnante.
“He hecho un montón de kilómetros en el océano en mi vida y yo estoy acostumbrado a ver tortugas, delfines, tiburones y grandes ráfagas de aves que se alimentan. Pero esta vez, en unas 3000 millas náuticas no había nada con vida para ser visto “.
En lugar de la vida que faltaba había basura en volúmenes sorprendentes.
“Parte de ello fue la secuela del tsunami que afectó a Japón hace un par de años. La ola llegó sobre la tierra, levantó una carga increíble de cosas y lo llevó hacia el mar. Y todavía por ahí, dondequiera que se mire “.
¿Qué causa en el Océano Pacífico para estar “muerto”? ¿Podría ser Fukushima? Si tenemos en cuenta la evidencia presentada anteriormente, junto con todas las otras cosas que hemos aprendido en los últimos meses, se convierte en algo más que un poco alarmante. Los siguientes son algunos ejemplos más de la vida del mar muriendo en el Pacífico de mi reciente artículo titulado “ 28 señales de que la costa oeste está siendo absolutamente freída con la radiación nuclear de Fukushima ”… - Los osos polares, las focas y las morsas a lo largo de la costa de Alaska sufren de pérdida de piel y heridas abiertas …
Expertos en vida salvaje están estudiando si la pérdida de piel y heridas abiertas detectadas en nueve osos polares en las últimas semanas se ha generalizado y en relación con incidentes similares entre focas y morsas.
Los osos estaban entre 33 vistos cerca de Barrow, Alaska, durante el trabajo de investigación de rutina a lo largo de la costa ártica. Las pruebas mostraron que tenían ” alopecia, o pérdida de pelo, y otras lesiones de la piel”, dijo el Servicio Geológico de EE.UU. en un comunicado .
- Hay una epidemia de muertes del león de mar a lo largo de la costa de California …
En colonias de la isla frente a la costa sur de California, el 45 por ciento de las crías nacidas en junio han muerto, dijo Sharon Melin, un biólogo de vida silvestre para el Servicio Nacional de Pesca Marina con sede en Seattle. Normalmente, menos de un tercio de los cachorros morirían. Se ha vuelto tan malo en las últimas dos semanas que la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica declararon un “evento inusual mortalidad.”
- A lo largo de la costa del Pacífico de Canadá y la costa de Alaska, la población de salmón rojo se encuentra en un mínimo histórico . Muchos culpan a Fukushima. - Algo está causando que los peces a lo largo de la costa oeste de Canadá lleguen a sangrar por sus branquias, vientres y ojos .- Los expertos han encontrado altos niveles de cesio-137 en el plancton que vive en las aguas del Océano Pacífico entre Hawai y la costa oeste. -Una prueba en California encontró que 15 de los 15 el atún rojo estaban contaminados con la radiación de Fukushima. - Ya en 2012, el Vancouver Sun informó que el cesio-137 fue hallado en un porcentaje muy alto de los peces que Japón que se vendían a Canadá …
• El 73 por ciento de la caballa probada
• El 91 por ciento del halibut
• El 92 por ciento de las sardinas
• El 93 por ciento del atún y anguila
• El 94 por ciento del bacalao y anchoas
• El 100 por ciento de la carpa, las algas marinas, tiburones y rape
¿Es realmente tan descabellado preguntarse si Fukushima podría ser la causa de todo esto? Y la cantidad total de materiales nucleares en el Océano Pacífico es cada vez mayor. Según el New York Times , las últimas versiones de Fukushima contienen “mucho más agua contaminada que antes”, y el flujo de agua contaminada no se detendrá hasta 2015 como muy pronto …
Las últimas versiones parecen estar llevando más agua contaminada que antes en el Pacífico. Y que el flujo no se puede retrasar hasta por lo menos 2015, cuando se supone que se construirá una pared de hielo alrededor de los reactores dañados para ser completado.
Y ese mismo artículo explica que el cesio-137 está entrando en el Pacífico a una velocidad que es “cerca de tres veces más alta” que el año pasado …
La magnitud de la reciente alza de la radiación, y las cantidades de agua subterránea en cuestión, han llevado a Michio Aoyama, oceanógrafo de un instituto de investigación del gobierno que es considerado una autoridad en la radiación en el mar, a la conclusión de que el cesio radiactivo 137 puede ahora tener fugas en el Pacífico a una velocidad de alrededor de 30 mil millones bequerelios por año, o alrededor de tres veces más alta que el año pasado. Se estima que el estroncio 90 puede estar entrando en el Pacífico a una velocidad similar.
En este momento, aproximadamente 300 toneladas de agua contaminada estan llegando al Océano Pacífico desde Fukushima cada 24 horas. Pero al parecer, no se supone que se deben hacer preguntas sobre esto y que sólo se supone que se debe aceptar ciegamente que esto no está teniendo un impacto significativo en nuestro medio ambiente a pesar de que la vida marina en el Pacífico parece estar muriendo en números sin precedentes. Yo no sé ustedes, pero realmente creo que los pueblos del mundo tienen derecho a saber la verdad sobre lo que está pasando ahí fuera.
Sobre el autor : Michael T. Snyder es un ex abogado de Washington DC que ahora publicaLa Verdad . Su nuevo thriller titulado “ The Beginning Of The End ”ya está disponible enAmazon.com .
……………………………..
Mientras tanto las flotas pesqueras japonesas siguen depredando el Atlantico, desde los pingüinos en Antartida hasta los tiburones y las ballenas del norte ninguno se salva de la salvaje exportación pesquera del Japón. Creo que después de tantos os destruyendo nuestros mares Japón es realmente un país cuyos productos habría que boicotear, pero la izquierda europea y americana prefieren boicotear a Israel en su lugar y como no le pueden culpar a Israel por este desastre ecologico, entonces callan
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http://www.theherald.com.au/ story/1848433/the-ocean-is- broken/
The ocean is broken
By GREG RAY
Oct. 18, 2013, 10 p.m.
IT was the silence that made this voyage different from all of those before it.
Not the absence of sound, exactly.
The wind still whipped the sails and whistled in the rigging. The waves still sloshed against the fibreglass hull.
And there were plenty of other noises: muffled thuds and bumps and scrapes as the boat knocked against pieces of debris.
What was missing was the cries of the seabirds which, on all previous similar voyages, had surrounded the boat.
The birds were missing because the fish were missing.
Exactly 10 years before, when Newcastle yachtsman Ivan Macfadyen had sailed exactly the same course from Melbourne to Osaka, all he'd had to do to catch a fish from the ocean between Brisbane and Japan was throw out a baited line.
"There was not one of the 28 days on that portion of the trip when we didn't catch a good-sized fish to cook up and eat with some rice," Macfadyen recalled.
But this time, on that whole long leg of sea journey, the total catch was two.
No fish. No birds. Hardly a sign of life at all.
"In years gone by I'd gotten used to all the birds and their noises," he said.
"They'd be following the boat, sometimes resting on the mast before taking off again. You'd see flocks of them wheeling over the surface of the sea in the distance, feeding on pilchards."
But in March and April this year, only silence and desolation surrounded his boat, Funnel Web, as it sped across the surface of a haunted ocean.
North of the equator, up above New Guinea, the ocean-racers saw a big fishing boat working a reef in the distance.
"All day it was there, trawling back and forth. It was a big ship, like a mother-ship," he said.
And all night it worked too, under bright floodlights. And in the morning Macfadyen was awoken by his crewman calling out, urgently, that the ship had launched a speedboat.
"Obviously I was worried. We were unarmed and pirates are a real worry in those waters. I thought, if these guys had weapons then we were in deep trouble."
But they weren't pirates, not in the conventional sense, at least. The speedboat came alongside and the Melanesian men aboard offered gifts of fruit and jars of jam and preserves.
"And they gave us five big sugar-bags full of fish," he said.
"They were good, big fish, of all kinds. Some were fresh, but others had obviously been in the sun for a while.
"We told them there was no way we could possibly use all those fish. There were just two of us, with no real place to store or keep them. They just shrugged and told us to tip them overboard. That's what they would have done with them anyway, they said.
"They told us that his was just a small fraction of one day's by-catch. That they were only interested in tuna and to them, everything else was rubbish. It was all killed, all dumped. They just trawled that reef day and night and stripped it of every living thing."
Macfadyen felt sick to his heart. That was one fishing boat among countless more working unseen beyond the horizon, many of them doing exactly the same thing.
No wonder the sea was dead. No wonder his baited lines caught nothing. There was nothing to catch.
If that sounds depressing, it only got worse.
The next leg of the long voyage was from Osaka to San Francisco and for most of that trip the desolation was tinged with nauseous horror and a degree of fear.
"After we left Japan, it felt as if the ocean itself was dead," Macfadyen said.
"We hardly saw any living things. We saw one whale, sort of rolling helplessly on the surface with what looked like a big tumour on its head. It was pretty sickening.
"I've done a lot of miles on the ocean in my life and I'm used to seeing turtles, dolphins, sharks and big flurries of feeding birds. But this time, for 3000 nautical miles there was nothing alive to be seen."
In place of the missing life was garbage in astounding volumes.
"Part of it was the aftermath of the tsunami that hit Japan a couple of years ago. The wave came in over the land, picked up an unbelievable load of stuff and carried it out to sea. And it's still out there, everywhere you look."
Ivan's brother, Glenn, who boarded at Hawaii for the run into the United States, marvelled at the "thousands on thousands" of yellow plastic buoys. The huge tangles of synthetic rope, fishing lines and nets. Pieces of polystyrene foam by the million. And slicks of oil and petrol, everywhere.
Countless hundreds of wooden power poles are out there, snapped off by the killer wave and still trailing their wires in the middle of the sea.
"In years gone by, when you were becalmed by lack of wind, you'd just start your engine and motor on," Ivan said.
Not this time.
"In a lot of places we couldn't start our motor for fear of entangling the propeller in the mass of pieces of rope and cable. That's an unheard of situation, out in the ocean.
"If we did decide to motor we couldn't do it at night, only in the daytime with a lookout on the bow, watching for rubbish.
"On the bow, in the waters above Hawaii, you could see right down into the depths. I could see that the debris isn't just on the surface, it's all the way down. And it's all sizes, from a soft-drink bottle to pieces the size of a big car or truck.
"We saw a factory chimney sticking out of the water, with some kind of boiler thing still attached below the surface. We saw a big container-type thing, just rolling over and over on the waves.
"We were weaving around these pieces of debris. It was like sailing through a garbage tip.
"Below decks you were constantly hearing things hitting against the hull, and you were constantly afraid of hitting something really big. As it was, the hull was scratched and dented all over the place from bits and pieces we never saw."
Plastic was ubiquitous. Bottles, bags and every kind of throwaway domestic item you can imagine, from broken chairs to dustpans, toys and utensils.
And something else. The boat's vivid yellow paint job, never faded by sun or sea in years gone past, reacted with something in the water off Japan, losing its sheen in a strange and unprecedented way.
BACK in Newcastle, Ivan Macfadyen is still coming to terms with the shock and horror of the voyage.
"The ocean is broken," he said, shaking his head in stunned disbelief.
Recognising the problem is vast, and that no organisations or governments appear to have a particular interest in doing anything about it, Macfadyen is looking for ideas.
He plans to lobby government ministers, hoping they might help.
More immediately, he will approach the organisers of Australia's major ocean races, trying to enlist yachties into an international scheme that uses volunteer yachtsmen to monitor debris and marine life.
Macfadyen signed up to this scheme while he was in the US, responding to an approach by US academics who asked yachties to fill in daily survey forms and collect samples for radiation testing - a significant concern in the wake of the tsunami and consequent nuclear power station failure in Japan.
"I asked them why don't we push for a fleet to go and clean up the mess," he said.
"But they said they'd calculated that the environmental damage from burning the fuel to do that job would be worse than just leaving the debris there."
Publicado el 29/10/2013 por Augusto
Algo está matando la vida en todo el Océano Pacífico – Será Fukushima?
Michael Snyder Activista Mensaje
Por qué hay tanta muerte y enfermedad entre la vida marina que vive cerca de la costa oeste de América del Norte en este momento?¿Podrían ser los cientos de toneladas de agua altamente radiactiva que están siendo liberados en el Océano Pacífico desde Fukushima diariamente que tenganque ver con eso? Cuando escribí mi último artículo sobre Fukushima , tuve una gran cantidad de criticas por ser “alarmista” y por supuestamente “asustar” a la gente innecesariamente. Yo no creo que un artículo sobre Fukushima tocaría ese nervio, pero parece que hay algunas personas por ahí que realmente no quieren dejarle a nadie escribir sobre estas cosas. Ahora, un número masivo de peces y criaturas marinas están muriendo en el Pacífico . Además, pruebas independientes han demostrado que los niveles significativos de cesio-137 se encuentran en un porcentaje muy alto de los peces que se capturan en el Pacífico y se venden en América del Norte. ¿Podría esto tener algo que ver con el hecho de que el desastre nuclear más grande en la historia de la humanidad ha estado lanzando constantemente enormes cantidades de material radiactivo en el Océano Pacífico durante más de dos años? Yo no sé ustedes, pero para mí esto parece ser una pregunta que vale la pena preguntar.
Desde que escribí mi último artículo, los principales medios de comunicación han informado de que un gran número de estrellas de mar que viven fuera de la costa oeste de América del Norte parecen haberse ” fusionado ”…
Los buzos estaban en las aguas de Puget Sound el sábado para ver si pueden ayudar a resolver un misterio. Los científicos están tratando de averiguar lo que está causando que una especie de estrella de mar se muera en partes de Puget Sound y de las aguas de Canadá.
El biologo del Seattle Aquarium Jeff Christiansen y Joel Hollander adecuaron el equipo de buceo en su búsqueda de respuestas. ”Vamos a buscar a las sanas y potencialmente enfermas estrellas de mar”, explica Christiansen. ”Tenemos algunas estrellas de mar que se ven como si se estuvieran derritiendo en el fondo.”
Lo mismo está sucediendo en las aguas cercanas a Canadá .
Si los científicos no saben por qué ocurre esto, tal vez hay una explicación para este extraño fenómeno.
¿Podría ser Fukushima? Lo que sigue es lo que un experto en invertebrados citado por National Geographic dice que está sucediendo a la estrella de mar …
[La estrella de mar] parece consumirse, se ’desinflan’ un poco, y luego simplemente … desintegrarse. Los brazos apenas se desprenden y el disco central se cae a pedazos. Parece ocurrir rápidamente, y no sólo a los animales muertos de descomponerse, como observé los brazos individuales se aferran a las paredes rocosas, los pies tubulares todavía estan en movimiento, con la división de la piel, las branquias ondeando alrededor . He visto a los animales individuales en el pasado con este aspecto, y la primera inmersión de esta mañana pensé que podría ser que los pescadores les hubieran pezcado y tirado fuera de las rocas. Luego hicimos nuestra segunda inmersión en un área cerrada a la pesca, y en números absolutamente increíble. La parte inferior de aproximadamente 20 a 50 pies [6 a 15 metros] estaba absolutamente llena de brazos , discos orales, pies de tubo, las gónadas y las branquias … fue un poco escalofriante.
Eso ciertamente no suena normal para mí. ¿No deberíamos estar tratando de averiguar por qué ocurre esto? Algo que también está causando un enorme aumento en la tasa de mortalidad de las orcas que viven fuera de la costa de la Columbia Británica …
Un acuario de Vancouver está sonando la alarma sobre cambios “desconcertantes” que ha observado en los grupos de ballenas asesinas que viven de la costa sur de la Columbia Británica.
Dr. Lance Barrett-Lennard, dice que teme que los cambios en el ambiente oceánico están provocando un comportamiento extraño y una tasa inusualmente elevada mortalidad.
Barrett-Lennard dice la orca residente meridional de vaina, que se encuentra en el mar de Salish entre la isla de Vancouver y el B.C. mainland, , ha perdido siete matriarcas en los últimos dos años, y que ha notado una falta de vocalizaciones de los mamíferos normalmente habladores.
Una vez más, los científicos no saben por qué ocurre esto. Podría ser Fukushima? Estoy haciendo la pregunta. Es evidente que algo inusual está sucediendo en el Pacífico. Lo que sigue es lo que un australiano descubrió cuando iba de viaje a través del Océano Pacífico hace poco …
La siguiente etapa del largo viaje era de Osaka a San Francisco, y la mayor parte de ese viaje estaba teñido por la desolación , el olor nauseabundo y un grado de miedo.
“Después de dejar Japón, se sentía como si el mar estaba muerto”, dijo Macfadyen.
“Apenas vimos cosas vivas. Vimos a una ballena, en una especie de balanceo sin poder hacer nada en la superficie, con lo que parecía ser un gran tumor en su cabeza. Fue bastante repugnante.
“He hecho un montón de kilómetros en el océano en mi vida y yo estoy acostumbrado a ver tortugas, delfines, tiburones y grandes ráfagas de aves que se alimentan. Pero esta vez, en unas 3000 millas náuticas no había nada con vida para ser visto “.
En lugar de la vida que faltaba había basura en volúmenes sorprendentes.
“Parte de ello fue la secuela del tsunami que afectó a Japón hace un par de años. La ola llegó sobre la tierra, levantó una carga increíble de cosas y lo llevó hacia el mar. Y todavía por ahí, dondequiera que se mire “.
¿Qué causa en el Océano Pacífico para estar “muerto”? ¿Podría ser Fukushima? Si tenemos en cuenta la evidencia presentada anteriormente, junto con todas las otras cosas que hemos aprendido en los últimos meses, se convierte en algo más que un poco alarmante. Los siguientes son algunos ejemplos más de la vida del mar muriendo en el Pacífico de mi reciente artículo titulado “ 28 señales de que la costa oeste está siendo absolutamente freída con la radiación nuclear de Fukushima ”… - Los osos polares, las focas y las morsas a lo largo de la costa de Alaska sufren de pérdida de piel y heridas abiertas …
Expertos en vida salvaje están estudiando si la pérdida de piel y heridas abiertas detectadas en nueve osos polares en las últimas semanas se ha generalizado y en relación con incidentes similares entre focas y morsas.
Los osos estaban entre 33 vistos cerca de Barrow, Alaska, durante el trabajo de investigación de rutina a lo largo de la costa ártica. Las pruebas mostraron que tenían ” alopecia, o pérdida de pelo, y otras lesiones de la piel”, dijo el Servicio Geológico de EE.UU. en un comunicado .
- Hay una epidemia de muertes del león de mar a lo largo de la costa de California …
En colonias de la isla frente a la costa sur de California, el 45 por ciento de las crías nacidas en junio han muerto, dijo Sharon Melin, un biólogo de vida silvestre para el Servicio Nacional de Pesca Marina con sede en Seattle. Normalmente, menos de un tercio de los cachorros morirían. Se ha vuelto tan malo en las últimas dos semanas que la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica declararon un “evento inusual mortalidad.”
- A lo largo de la costa del Pacífico de Canadá y la costa de Alaska, la población de salmón rojo se encuentra en un mínimo histórico . Muchos culpan a Fukushima. - Algo está causando que los peces a lo largo de la costa oeste de Canadá lleguen a sangrar por sus branquias, vientres y ojos .- Los expertos han encontrado altos niveles de cesio-137 en el plancton que vive en las aguas del Océano Pacífico entre Hawai y la costa oeste. -Una prueba en California encontró que 15 de los 15 el atún rojo estaban contaminados con la radiación de Fukushima. - Ya en 2012, el Vancouver Sun informó que el cesio-137 fue hallado en un porcentaje muy alto de los peces que Japón que se vendían a Canadá …
• El 73 por ciento de la caballa probada
• El 91 por ciento del halibut
• El 92 por ciento de las sardinas
• El 93 por ciento del atún y anguila
• El 94 por ciento del bacalao y anchoas
• El 100 por ciento de la carpa, las algas marinas, tiburones y rape
¿Es realmente tan descabellado preguntarse si Fukushima podría ser la causa de todo esto? Y la cantidad total de materiales nucleares en el Océano Pacífico es cada vez mayor. Según el New York Times , las últimas versiones de Fukushima contienen “mucho más agua contaminada que antes”, y el flujo de agua contaminada no se detendrá hasta 2015 como muy pronto …
Las últimas versiones parecen estar llevando más agua contaminada que antes en el Pacífico. Y que el flujo no se puede retrasar hasta por lo menos 2015, cuando se supone que se construirá una pared de hielo alrededor de los reactores dañados para ser completado.
Y ese mismo artículo explica que el cesio-137 está entrando en el Pacífico a una velocidad que es “cerca de tres veces más alta” que el año pasado …
La magnitud de la reciente alza de la radiación, y las cantidades de agua subterránea en cuestión, han llevado a Michio Aoyama, oceanógrafo de un instituto de investigación del gobierno que es considerado una autoridad en la radiación en el mar, a la conclusión de que el cesio radiactivo 137 puede ahora tener fugas en el Pacífico a una velocidad de alrededor de 30 mil millones bequerelios por año, o alrededor de tres veces más alta que el año pasado. Se estima que el estroncio 90 puede estar entrando en el Pacífico a una velocidad similar.
En este momento, aproximadamente 300 toneladas de agua contaminada estan llegando al Océano Pacífico desde Fukushima cada 24 horas. Pero al parecer, no se supone que se deben hacer preguntas sobre esto y que sólo se supone que se debe aceptar ciegamente que esto no está teniendo un impacto significativo en nuestro medio ambiente a pesar de que la vida marina en el Pacífico parece estar muriendo en números sin precedentes. Yo no sé ustedes, pero realmente creo que los pueblos del mundo tienen derecho a saber la verdad sobre lo que está pasando ahí fuera.
Sobre el autor : Michael T. Snyder es un ex abogado de Washington DC que ahora publicaLa Verdad . Su nuevo thriller titulado “ The Beginning Of The End ”ya está disponible enAmazon.com .
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Mientras tanto las flotas pesqueras japonesas siguen depredando el Atlantico, desde los pingüinos en Antartida hasta los tiburones y las ballenas del norte ninguno se salva de la salvaje exportación pesquera del Japón. Creo que después de tantos os destruyendo nuestros mares Japón es realmente un país cuyos productos habría que boicotear, pero la izquierda europea y americana prefieren boicotear a Israel en su lugar y como no le pueden culpar a Israel por este desastre ecologico, entonces callan
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http://www.theherald.com.au/
The ocean is broken
By GREG RAY
Oct. 18, 2013, 10 p.m.
IT was the silence that made this voyage different from all of those before it.
Not the absence of sound, exactly.
The wind still whipped the sails and whistled in the rigging. The waves still sloshed against the fibreglass hull.
And there were plenty of other noises: muffled thuds and bumps and scrapes as the boat knocked against pieces of debris.
What was missing was the cries of the seabirds which, on all previous similar voyages, had surrounded the boat.
The birds were missing because the fish were missing.
Exactly 10 years before, when Newcastle yachtsman Ivan Macfadyen had sailed exactly the same course from Melbourne to Osaka, all he'd had to do to catch a fish from the ocean between Brisbane and Japan was throw out a baited line.
"There was not one of the 28 days on that portion of the trip when we didn't catch a good-sized fish to cook up and eat with some rice," Macfadyen recalled.
But this time, on that whole long leg of sea journey, the total catch was two.
No fish. No birds. Hardly a sign of life at all.
"In years gone by I'd gotten used to all the birds and their noises," he said.
"They'd be following the boat, sometimes resting on the mast before taking off again. You'd see flocks of them wheeling over the surface of the sea in the distance, feeding on pilchards."
But in March and April this year, only silence and desolation surrounded his boat, Funnel Web, as it sped across the surface of a haunted ocean.
North of the equator, up above New Guinea, the ocean-racers saw a big fishing boat working a reef in the distance.
"All day it was there, trawling back and forth. It was a big ship, like a mother-ship," he said.
And all night it worked too, under bright floodlights. And in the morning Macfadyen was awoken by his crewman calling out, urgently, that the ship had launched a speedboat.
"Obviously I was worried. We were unarmed and pirates are a real worry in those waters. I thought, if these guys had weapons then we were in deep trouble."
But they weren't pirates, not in the conventional sense, at least. The speedboat came alongside and the Melanesian men aboard offered gifts of fruit and jars of jam and preserves.
"And they gave us five big sugar-bags full of fish," he said.
"They were good, big fish, of all kinds. Some were fresh, but others had obviously been in the sun for a while.
"We told them there was no way we could possibly use all those fish. There were just two of us, with no real place to store or keep them. They just shrugged and told us to tip them overboard. That's what they would have done with them anyway, they said.
"They told us that his was just a small fraction of one day's by-catch. That they were only interested in tuna and to them, everything else was rubbish. It was all killed, all dumped. They just trawled that reef day and night and stripped it of every living thing."
Macfadyen felt sick to his heart. That was one fishing boat among countless more working unseen beyond the horizon, many of them doing exactly the same thing.
No wonder the sea was dead. No wonder his baited lines caught nothing. There was nothing to catch.
If that sounds depressing, it only got worse.
The next leg of the long voyage was from Osaka to San Francisco and for most of that trip the desolation was tinged with nauseous horror and a degree of fear.
"After we left Japan, it felt as if the ocean itself was dead," Macfadyen said.
"We hardly saw any living things. We saw one whale, sort of rolling helplessly on the surface with what looked like a big tumour on its head. It was pretty sickening.
"I've done a lot of miles on the ocean in my life and I'm used to seeing turtles, dolphins, sharks and big flurries of feeding birds. But this time, for 3000 nautical miles there was nothing alive to be seen."
In place of the missing life was garbage in astounding volumes.
"Part of it was the aftermath of the tsunami that hit Japan a couple of years ago. The wave came in over the land, picked up an unbelievable load of stuff and carried it out to sea. And it's still out there, everywhere you look."
Ivan's brother, Glenn, who boarded at Hawaii for the run into the United States, marvelled at the "thousands on thousands" of yellow plastic buoys. The huge tangles of synthetic rope, fishing lines and nets. Pieces of polystyrene foam by the million. And slicks of oil and petrol, everywhere.
Countless hundreds of wooden power poles are out there, snapped off by the killer wave and still trailing their wires in the middle of the sea.
"In years gone by, when you were becalmed by lack of wind, you'd just start your engine and motor on," Ivan said.
Not this time.
"In a lot of places we couldn't start our motor for fear of entangling the propeller in the mass of pieces of rope and cable. That's an unheard of situation, out in the ocean.
"If we did decide to motor we couldn't do it at night, only in the daytime with a lookout on the bow, watching for rubbish.
"On the bow, in the waters above Hawaii, you could see right down into the depths. I could see that the debris isn't just on the surface, it's all the way down. And it's all sizes, from a soft-drink bottle to pieces the size of a big car or truck.
"We saw a factory chimney sticking out of the water, with some kind of boiler thing still attached below the surface. We saw a big container-type thing, just rolling over and over on the waves.
"We were weaving around these pieces of debris. It was like sailing through a garbage tip.
"Below decks you were constantly hearing things hitting against the hull, and you were constantly afraid of hitting something really big. As it was, the hull was scratched and dented all over the place from bits and pieces we never saw."
Plastic was ubiquitous. Bottles, bags and every kind of throwaway domestic item you can imagine, from broken chairs to dustpans, toys and utensils.
And something else. The boat's vivid yellow paint job, never faded by sun or sea in years gone past, reacted with something in the water off Japan, losing its sheen in a strange and unprecedented way.
BACK in Newcastle, Ivan Macfadyen is still coming to terms with the shock and horror of the voyage.
"The ocean is broken," he said, shaking his head in stunned disbelief.
Recognising the problem is vast, and that no organisations or governments appear to have a particular interest in doing anything about it, Macfadyen is looking for ideas.
He plans to lobby government ministers, hoping they might help.
More immediately, he will approach the organisers of Australia's major ocean races, trying to enlist yachties into an international scheme that uses volunteer yachtsmen to monitor debris and marine life.
Macfadyen signed up to this scheme while he was in the US, responding to an approach by US academics who asked yachties to fill in daily survey forms and collect samples for radiation testing - a significant concern in the wake of the tsunami and consequent nuclear power station failure in Japan.
"I asked them why don't we push for a fleet to go and clean up the mess," he said.
"But they said they'd calculated that the environmental damage from burning the fuel to do that job would be worse than just leaving the debris there."
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sábado, 18 de enero de 2014
Suicidio masivo de ballenas piloto en Nueva Zelanda
Una segunda catástrofe ecológica en menos de siete días ocurrió hoy en Nueva Zelanda. Una manada de cincuenta y tres ballenas piloto quedaron varadas en la costa norte de la isla Sur, repitiendo así la suerte de otras cincuenta y dos congéneres que quedaron atrapadas en aguas poco profundas la semana pasada.
Los especialistas creen que las ballenas, antes de realizar un suicidio colectivo nadaban en mar abierto en una gran manada detrás de su líder.
Es posible que los bancos de arena de las costas de Australia y Nueva Zelanda estén ubicados en el camino de una antigua ruta geomagnética de migración de cetáceos.
jueves, 16 de enero de 2014
Las algas están sometidas a un gran estrés al competir por sobrevivir por la acidificación del océano
El trabajo, que se publica este miércoles en la edición digital de 'Ecology Letters', examina la dinámica competitiva entre las algas coralinas costrosas, un grupo de especies que viven en las aguas que rodean la isla de Tatoosh, en Washington, Estados Unidos. Visto en: ECOTICIAS.COM
Estas especies de algas crecen como esqueletos hechos de carbonato de calcio, al igual que otros organismos de concha como los mejillones y las ostras. A medida que el océano absorbe más dióxido de carbono de la atmósfera, el agua se vuelve más ácida, haciendo que algas coralinas costrosas y mariscos tengan dificultades para producir sus esqueletos y conchas.
"Las algas coralinas son uno de los paneles de organismos para el estudio de la acidificación del océano --señala la autora principal del estudio, Sophie McCoy, estudiante de doctorado en el Departamento de Ecología y Evolución en la Universidad de Chicago, Estados Unidos--. Pueden crecer más rápido por al aumento de dióxido de carbono en el agua, pero la acidificación del océano hace que sea más difícil depositar el esqueleto. Es una desventaja importante".
Los científicos han estado estudiando la isla de Tatoosh, ubicada en el extremo noroeste del estado de Washington, durante décadas, recopilando un rico registro histórico de datos ecológicos. En este estudio, McCoy y Cathy Pfister, profesor de Ecología y Evolución en la Universidad de Chicago, repitieron los experimentos llevados a cabo en la década de 1980 por el biólogo Robert Paine de la Universidad de Washington.
McCoy trasplantó cuatro especies de algas coralinas incrustantes en sitios de prueba para estudiar cómo los océanos de hoy en día han cambiado la forma en que compiten entre sí. En los experimentos anteriores, una especie, 'Pseudolithophyllum muricatum', era claramente dominante, "ganando" casi el cien por cien del tiempo frente a otras tres especies.
En la actual serie de experimentos, 'P. Muricatum' fue la campeona en menos del 25 por ciento de las veces y ninguna especie resultó dominante. McCoy llamó a este nuevo entorno competitivo "piedra, papel o tijeras dinámicas", en el que ninguna de las especies tiene una clara ventaja y explicó que, en el pasado, 'P. Muricatum' debía su predominio a que era capaz de formar un esqueleto mucho más grueso que otras especies.
Los datos históricos muestran que en la década de 1980 esta especie creció de forma dos veces más gruesa que sus competidoras, pero ahora 'P. Muricatum' no goza de esa ventaja. Medidas tomadas en otras investigaciones recientes realizadas por McCoy en 'Journal of Phycology' muestran que ahora crece a la mitad de su grosor medio o más o menos igual que las otras especies.
Esta disminución en el espesor y la pérdida de ventaja competitiva es probable que se deba a los niveles de pH más bajos registrados en los últimos 12 años en las aguas alrededor de Tatoosh, una medida de la acidificación del océano. McCoy subraya que es crucial seguir estudiando los efectos de la acidificación de los océanos en un contexto natural, como la isla de Tatoosh en lugar de en el laboratorio.
"La energía total disponible para estos organismos es la misma, pero ahora tienen que usar algo de ella frente a este nuevo estrés -argumenta esta experta--. Algunas especies están más afectadas que otras. Así que las que la necesitan para hacer más tejido carbonato de calcio, como 'P. Muricatum', están bajo más estrés que las que no lo hacen".
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