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domingo, 18 de enero de 2015

Necesidad vital Un mundo sin armas nucleares



http://www.rebelion.org/noticia.php?id=194369
16-01-2015 

Necesidad vital

Un mundo sin armas nucleares



Se estima, que existen en el mundo 20.500 armas nucleares. Y hablo de estimaciones porque las cifras exactas suelen ser un secreto guardado bajo siete llaves, sin que los Tratados llámense START de reducción de armas entre las dos superpotencias nucleares o Conferencias sobre desarme hayan podido develar este misterio y menos aún conocer qué cantidad de armas con poder nuclear tienen países como Israel, que ha declarado que ello es un invento de sus enemigos.El club nuclear
A pesar de la negativa de los gobiernos israelíes de admitir que posee, entre 200 y 400 artefactos nucleares, esa es una realidad que no sólo científicos de ese país, como John Amorin y Mordecai Vanunu (que escapó de Israel y reveló esta información al Sunday Times inglés significándole ser secuestrado por el Mossad y trasladado a Isarel donde se le juzgo por traición) han dado a conocer, sino también informes de inteligencia filtrados tanto del Mossad como de la CIA y aliados de Israel, como son los organismos de inteligencia de Francia e Inglaterra. Todos ellos países que han aportado al desarrollo nuclear del régimen sionista. Israel ha estado desarrollando su programa nuclear para crear armas de destrucción masiva, desde el año 1958 en el Centro de Investigación Nuclear del Neguev, vecino a la ciudad de Dimona.
Del total de armas mencionadas al inicio de esta crónica, cinco mil de estos artilugios se encuentran desplegados, listos para su uso inmediato y 15.500 armas no desplegadas. Un 25% de ellas prontas a ser utilizadas apenas se activen las alarmas y se autorice el uso de esta denominadas Armas de Destrucción Masiva (ADM). Del total de cabezas nucleares 11 mil de ellas están en manos de Rusia y 8.500 en poder de Estados Unidos. Ambos países con 2.200 armas nucleares desplegadas y prestas para su uso. Francia, la otra potencia nuclear reconoce la existencia de 300 armas nucleares – 240 de ellas desplegadas en tres submarinos nucleares - seguida por China que se ha dotado de 240 ADM del tipo nuclear. El Reino Unido posee un arsenal de 250 armas – de las cuales 185 están desplegadas en cuatro submarinos - Paquistán y la India, cada uno de ellos con 110 cabezas nucleares. Israel, del cual se estima posee entre 200 a 400 de estos artefactos y que oficialmente “no existen”. Por parte de Corea del Norte se cree que posee 10 armas nucleares.
Este es el exclusivo club de países equipados de un tipo de armas, que sólo ha sido utilizado en dos ocasiones en el mundo, en agosto del año 1945 cuando Estados Unidos bombardeó las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, mostrando el poder destructor y aterrador de aquellas armas, que dotadas de 20 kilotones de TNT (es decir, 20 mil kilos de TNT) se encuentran muy lejos del poder de muerte de bombas que superan los 20 megatones (20 millones de toneladas de TNT) y más, capaces de destruir el planeta varias veces y que han superado la vieja discusión respecto a si son armas nucleares tácticas o estratégicas.
Es decir, si se consideraba que esas ADM del tipo nuclear, eran para uso regular en una guerra convencional, era mejor usar las armas dotadas de un potencial explosivo medido en kilotones y se les considera armas tácticas. Si en cambio la idea era destruir al enemigo de una vez, las armas eran denominadas estratégicas. Tal distinción visto el actual poder de destrucción de estos artefactos ha hecho caer en desuso dicha terminología, pues ya todas las cabezas nucleares tienen una denominación estratégica, sean en barcos, submarinos, bombarderos o silos terrestres.
Son 20. 500 armas nucleares repartidas en 15 países distintos con la capacidad de exterminarnos varias veces, para que no quede lugar a dudas, cuando llegue el día, sobre nuestra irracional decisión. Algunas de estas armas, sobre todo en Norcorea, Paquistán e India están dotadas de mecanismos, que en pleno siglo XXI, son consideradas armas con rudimentarios mecanismos de fisión (Bombas Atómicas, a diferencia de gran parte de las unidades operativas del resto de los países que poseen armamento nuclear, con complejos mecanismos de fisión-fusión (Bombas Termonucleares, Bombas de Hidrógeno), que se dividen en dos etapas. El primario que inicia la explosión mediante la fisión nuclear de Uranio 235 o Plutonio 239 y pasando a una etapa secundaria mediante la fusión del deuterio y tritio que aumentan la potencia del artefacto de tal modo de asegurar una total destrucción. Se agrega estos dos tipos de mecanismos de destrucción la denominada Enhanced Radiation Weapon (ERW) o Bomba de Neutrones. Arma termonuclear (fisión-fusión) diseñada para liberar su energía en la forma de radiación de neutrones y no en energía explosiva.
Este tipo de armas son las que se desea, por gran parte de la humanidad, el eliminarlas, sacarlas de circulación. El pasado 8 y 9 de diciembre del año 2014 se celebró en Viena, la capital de Austria, la denominada “Vienna Conference on the Humanitarian Impact of Nuclear Weapons”. Allí, se hicieron presente, representantes de 150 países y, por primera vez, asistieron delegados de cuatro de los nueve Estados poseedores de armas nucleares: EEUU, Reino Unido, India y Pakistán. En Viena, miembros de organizaciones internacionales dedicadas al tema nuclear, estudiosos y académicos pero también representantes de la sociedad civil debatieron sobre los impactos en la humanidad de una explosión o prueba nuclear, sea esta de carácter intencional o accidental. Las miradas fueron diversas: sanitarias, económicas, sobre sus efectos en el medio ambiente, la ética y el derecho internacional. Pero, todo ello con una idea transversal: el uso de las armas de destrucción masiva en su vertiente nuclear trae aparejada la destrucción de la humanidad.
Israel: amenaza a la paz mundial
Preocupó también en los coloquios de la mencionada Conferencia, y ha sido tema de discusión en el seno de las Naciones Unidas y de los países árabes, la negativa israelí para ceñirse a los controles internacionales, como suele exigirse a otros países, a los cuales incluso se le imponen sanciones políticas y económicas. Como ha sido el caso de Irán, al cual se le persigue y sanciona por desarrollar un programa nuclear al amparo del derecho que el propio Tratado de No Proliferación Nuclear (TNPN) permite. El TNPN se firmó el año 1970 y se extendió de forma indefinida en 1995, con el requisito de celebrar cada cinco años conferencias de revisión.
Es un tratado cuyo principal objetivo es limitar la posesión de armas nucleares a las cinco potencias: China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia, que sintomáticamente son los miembross del Consejo de Seguridad permanente y dotado de poder de veto. Como también impedir que otros Estados la posean armas nucleares. En total, 190 países han firmado el tratado, del que se mantienen al margen India, Pakistán, Israel y Corea del Norte. El régimen israelí, gracias al apoyo sostenido e irrestricto de Estados Unidos, no sólo posee un abundante arsenal nuclear, sino que se desconoce todo lo relacionado con ello pues se niega permanentemente a firmar el TNPN o permitir el ingreso de Inspectores de la Organización Internacional de Energía Atómica OIEA. Ante la posibilidad de exigencias mayores, Washington corre presto para salvaguardar esta conducta violatoria del derecho internacional.
La Conferencia desarrollada en la otrora capital imperial austro-húngaro, es la lógica continuadora de las Conferencias de Oslo, celebrada en la capital noruega en marzo del año 2013 y de la convocada en Nayarit, México de febrero del año 2014. Se cierra así un ciclo de conferencias sobre el impacto de las armas nucleares en la humanidad, como anticipo a la Conferencia de Revisión del Tratado de No Proliferación que se llevará a cabo en junio de este año 2015. El objetivo del encuentro en Viena era sentar las bases para iniciar primero un proceso diplomático, aupado por la acción de la sociedad civil, con la clara misión de concretar un nuevo tratado, que avance hacia la definitiva abolición de las armas nucleares.
Medio centenar de países de los que asistieron a Viena se comprometieron a trabajar en pro de un tratado para el desarme nuclear, donde el país anfitrión expresó la necesidad de esfuerzo de toda la comunidad internacional para llenar el vacío legal y lograr su prohibición y eliminación. La visión y ánimo presente en esta Conferencia puede ser resumida por las certeras palabras de Akira Kawasaki de la organización no gubernamental japonesa Peaceboat quien señaló: “Las consecuencias de cualquier uso de armas nucleares serían devastadoras, de larga duración, e inaceptables. Los gobiernos simplemente no pueden escuchar esta evidencia y estas historias humanas sin actuar. La única solución es prohibir y eliminar las armas nucleares y tenemos que empezar ahora", concluyó Kawasaki.
Algunos días antes del encuentro en Austria, el 2 de diciembre del año 2014, por una abrumadora mayoría, la Asamblea General de la ONU aprobó una resolución presentada por Egipto, titulada “El Riesgo de Proliferación Nuclear en Medio Oriente”, que refuerza una moción presentada por los países árabes en septiembre del 2014, que no logró ser aprobada en el seno de la OIUEA. En esta ocasión se insta a Israel “a ingresar al TNPN lo antes posible para no desarrollar, probar o adquirir armas nucleares, para renunciar a la posesión de armas nucleares y para poner todas sus instalaciones bajo control de la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) de la ONU".
La resolución de las Naciones Unidas llega en un momento en el que Israel sufre una intensa presión externa por el reconocimiento de Palestina como Estado independiente. Recordemos que el pasado mes de octubre del año 2014, Suecia se unió a países como Bulgaria, Rumania, Polonia, República Checa y Hungría para reconocer a Palestina como Estado. Lo propio realizaron parlamentos de países como España e Irlanda e incluso el Reino Unido discutirá el tema y proponer así el reconocimiento del Estado Palestino. El Parlamento Europeo, a su vez ha declarado su intención de hacer lo mismo en el transcurso del año 2015.
La negativa israelí fue acompañada con fuerza por dos aliados de este país: Estados Unido y Canadá, quienes rechazaron el documento, se abstuvieron 18 países y a favor de la Resolución se pronunciaron 161 países. Para Estados Unidos este lógico apoyo a Israel, visto los mutuos intereses geopolíticos que ambos poseen en la zona y el inmenso poder del Lobby Judío en Washington (AIPAC) se explica “porque el texto no logra cumplir con los estándares fundamentales de justicia y equilibrio. Se limita a expresiones de preocupación por las actividades de un sólo país”, según señaló el Embajador de Estados Unidos en la ONU, Robert Wood. No sabemos de qué justicia ni que equilibrio son a los cuales se refiere a no ser la justicia del poder hegemónico y el equilibrio de una balanza cargada ostensiblemente a un lado.
Al gobierno israelí de Benjamín Netanyahu, como todos los gobiernos de este país desde el año 1948 a la fecha, lo que piensen 161 países y lo que determine la Asamblea General de las Naciones Unidas, la OIEA, los países árabes, los parlamentos europeos le da, exactamente, lo mismo. Sin embargo, para esa conducta contumaz, para la proliferación de su armamento nuclear, a contrapelo de lo que determinan los organismos internacionales, no existen sanciones, no se bloquean sus fondos en el exterior, sus diplomáticos, técnicos nucleares, militares y políticos entran y salen de Estados Unidos y países europeos. No se les prohíbe el acceso a tecnología nuclear, no tienen problemas en acceder a medicamentos y productos básicos.
Para el analista Adrian Salbuchi, “Desde hace más de una década, las potencias occidentales y sus poderosos medios de prensa hacen sonar ruidosas alarmas acusando a Irán de estar desarrollando armas nucleares, diciendo que se lo debe detener para que no peligre la “paz” (?) Mundial. De esta manera baten tambores de guerra contra Irán en nombre de la “comunidad internacional” donde, como siempre, la “pequeña Israel” es responsable de buena parte del griterío… ”. Para Salbuchi, “...Los líderes israelíes parecieran manejar la política exterior de su país en base a un escenario de conflicto extremo: ¿Qué pasaría si el conjunto formidable de enemigos musulmanes de Israel en Medio Oriente decidieran acorralarlo algún día? Si ello ocurriera, pareciera que los planificadores militares y políticos de Tel Aviv tienen una última carta “comodín” en la manga a la que apropiadamente han dado en llamar la Opción Sansón… En la moderna jerga israelí de defensa basada en el “ser o no ser”, si algún día Israel se viera confrontado con su segura aniquilación por sus enemigos, pareciera que capitular no es una opción; sí lo es, en cambio, el suicidio. Aquí es donde entra en escena el arsenal nuclear israelí: pues ante la posibilidad de aniquilación, Israel podrá decidir usar su arsenal nuclear para devastar a todo Medio Oriente. Peor aún, algunos rumores hablan de la existencia de elementos paranoicos en la ultra-derecha israelí que, no confiando en nadie, habrían decidido también apuntar algunas de sus ojivas nucleares contra ciertas ciudades europeas. Por las dudas… De ser esto así, significa que la Opción Sansón propinaría un golpe muy, muy fuerte”.
La comunidad internacional, a través de sus organismos políticos y técnicos conoce esta situación, está en los informes de inteligencia de las agencias de Estados Unidos, Francia, Rusia, Inglaterra, entre otros. Lo ha alertado Irán, los países árabes y algunos europeos. Latinoamérica ha dado el ejemplo y transita hacia una zona de desarme nuclear permanente. La OIEA maneja las cifras del total de armas y la potencia que posee el arsenal nuclear sionista y sin embargo, no hacen nada, prefieren desviar la vista, acusar a otros, no exigir que Israel se ciña las leyes internacionales. La manipulación mediática pretende hacer creer que Irán es un peligro para la paz mundial, que su programa nuclear de carácter legítimo, tal como lo establece el TNPN, amenaza a las sociedades occidentales y se le imponen sanciones, que Israel no conoce a pesar que es una país que tiene el historial de mayor violencia en Medio Oriente. Es Israel y su real existencia de armas nucleares, una política expansionista y decidida a exterminar a todo aquel que se oponga a sus sueños del gran Israel bíblico.
Más allá de las crisis económicas que suelen fragilizar a aquellas sociedades menos capaces de enfrentar la voracidad de las multinacionales, o de aquellas crisis medioambientales, que han elevado los niveles de contaminación de nuestra atmosfera, nuestros océanos y en general de nuestro frágil ecosistema, el holocausto nuclear es la amenaza mayor a la que nos enfrentamos como humanidad y no se encuentra en la Península coreana o en la frontera entre Paquistán y la India, sino que en las instalaciones del Neguev, prestas a usar si la locura de los halcones israelitas deciden hacerlo. El destacado físico Albert Einstein, al ser interrogado, visto el bombardeo mortal sobre Hiroshima y Nagasaki, sobre las armas que se utilizarían en una Tercera Guerra Mundial respondió “en la Tercera no sé, pero en la cuarta, sin duda serán palos y piedras”. Por ello se hace indispensable en pensar o al menos soñar con un mundo sin armas nucleares.

Artículo del Autor cedido por Hispantv
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

sábado, 18 de enero de 2014

La verdad sobre el arsenal nuclear secreto de Israel

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=179624

18-01-2014 
La verdad sobre el arsenal nuclear secreto de Israel

ICH/The Guardian

Traducido para Rebelión por Germán Leyens

En lo profundo de las arenas del desierto, un asediado Estado en Medio Oriente ha construido una bomba nuclear secreta, utilizando tecnología y materiales suministrados por potencias amigas o robados por una red clandestina de agentes. Es el material de novelas baratas de suspenso y el tipo de narrativa usado a menudo para caracterizar los peores temores sobre el programa nuclear iraní. En realidad, sin embargo, ni los servicios de inteligencia estadounidenses ni británicos creen que Teherán haya decidido construir una bomba, y los proyectos atómicos de Irán se encuentran bajo constante monitoreo internacional.
La exótica historia de la bomba oculta en el desierto, sin embargo, es verdadera. Solo se aplica a otro país. Mediante un extraordinario conjunto de subterfugios, Israel logró juntar todo un arsenal nuclear subterráneo –estimado ahora en 80 ojivas, a la par con India y Pakistán– e incluso probó una bomba hace casi medio siglo, con un mínimo de protesta internacional o incluso mucha percepción pública de lo que estaba haciendo.
A pesar del hecho de que el programa nuclear de Israel ha sido un secreto a voces desde que un técnico descontento, Mordechai Vanunu, lo delató en 1986, la posición oficial de Israel sigue siendo ni confirmar ni negar su existencia.
Cuando el ex presidente de la Knéset [parlamento israelí], Avraham Burg, terminó con el tabú el mes pasado, declarando la posesión israelí de armas nucleares y químicas y describiendo la política oficial de reserva absoluta como “obsoleta e infantil”, un grupo derechista pidió formalmente una investigación policial por traición.
Mientras tanto, gobiernos occidentales han seguido el juego con la política de “opacidad” al evitar toda mención del tema. En 2009, cuando una veterana periodista en Washington, Helen Thomas, preguntó a Barack Obama en el primer mes de su presidencia si sabía algo de algún país en Medio Oriente con armas nucleares, éste esquivó el tema diciendo solo que no quería “especular”.
Los gobiernos del Reino Unido han actuado generalmente de la misma manera. Preguntada en la Cámara de los Lores en noviembre sobre armas nucleares israelíes, la baronesa Warsi se fue por la tangente. “Israel no ha declarado un programa de armas nucleares. Tenemos discusiones regulares con el gobierno de Israel sobre una serie de temas en relacionados con el problema nuclear”, dijo la ministro. “El gobierno de Israel no tiene dudas sobre nuestros puntos de vista. Alentamos a Israel a convertirse en un Estado parte del Tratado de No Proliferación Nuclear [TNP].”
Pero a través de las grietas en este muro de piedra, siguen emergiendo más y más detalles sobre cómo Israel construyó sus armas nucleares con componentes contrabandeados y tecnología robada.
La historia sirve como contrapunto histórica a la actual prolongada lucha respecto a las ambiciones nucleares de Irán. Los paralelos no son exactos – Israel, a diferencia de Irán, nunca firmó el TNP de 1968, de modo que no podría violarlo. Pero es casi seguro que violó un tratado que prohíbe ensayos nucleares, así como innumerables leyes nacionales e internacionales que restringen el tráfico en materiales y tecnología nucleares.
La lista de naciones que vendieron en secreto a Israel el material y la experticia para hacer ojivas nucleares, o que hicieron la vista gorda ante su robo, incluyen más acérrimos enemigos de la proliferación: EE.UU., Francia, Alemania, Gran Bretaña e incluso Noruega.
Mientras tanto, agentes israelíes encargados de comprar material fisible y tecnología avanzada llegaron a formar parte de algunos de los establecimientos industriales más impenetrables del mundo. Este atrevido y notablemente exitoso grupo de espías, conocido como Lakam, el acrónimo hebreo para el Buró de Relación Científica de resonancia inocua, incluía a personajes tan pintorescos como Arnon Milchan, el multimillonario productor de Hollywood de éxitos comoPretty Lady, LA Confidential, y 12 Years a Slave, quien terminó por admitir su rol el mes pasado.
“¿Sabéis lo que significa ser un muchacho de veintitantos años [y] su país lo deja ser James Bond? ¡Caray! ¡La acción! Fue excitante”, dijo en un documental israelí.
La historia de la vida de Milchan es pintoresca, y es bastante improbable que sirva de tema de uno de los éxitos que financia. En el documental, Robert de Niro recuerda haber discutido el papel de Milchan en la compra ilícita de disparadores para ojivas nucleares. “En algún momento le pregunté algo al respecto, al ser amigos, pero no de un modo acusador. Solo quería saber,” dice de Niro. “Y me dijo: sí, lo hice. Israel es mi país.”
Milchan no se muestra tímido respecto al uso de conexiones en Hollywood para apoyar su tenebrosa segunda carrera. En un determinado momento, admite en el documental, utilizó el señuelo de una visita a la casa del actor Richard Dreyfuss para lograr que un importante científico nuclear estadounidense, Arthur Biehl, se uniera al consejo de una de sus compañías.
Según la biografía de Milchan, de los periodistas israelíes Meir Doron y Joseph Gelman, fue reclutado en 1965 por el actual presidente de Israel, Shimon Peres, a quien encontró en un club nocturno de Tel Aviv (llamado Mandy’s, bautizado por la anfitriona y esposa del dueño, Mandy Rice-Davies, célebre por su papel en el escándalo sexual Profumo). Milchan, quien entonces dirigía la compañía familiar de fertilizantes, nunca se arrepintió, jugando un rol central en el programa clandestino de adquisición de Israel.
Fue responsable de conseguir tecnología vital de enriquecimiento de uranio, fotografiar planos de centrífugas “abandonados” temporalmente en su cocina por un ejecutivo alemán sobornado para hacerlo. Los mismos planos, pertenecientes al consorcio de enriquecimiento de uranio europeo Urenco, fueron robados por segunda vez por un empleado paquistaní, Abdul Qadeer Khan, quien los utilizó para fundar el programa de enriquecimiento de uranio de su país y establecer un negocio global de contrabando nuclear, vendiendo el diseño a Libia, Corea del Norte e Irán.
Por ese motivo, las centrífugas de Israel son casi idénticas a las de Irán, una convergencia que permitió que los israelíes probaran un gusano informático, conocido como Stuxnet, en sus propias centrífugas antes de introducirlo en Irán en 2010.
Posiblemente las hazañas de Lakam fueron aún más arriesgadas que las de Khan. En 1968, organizó la desaparición de todo un carguero lleno de mineral de uranio en medio del Mediterráneo. En lo que llegó a ser conocido como el affaire Plumbat, los israelíes usaron una red de compañías de fachada para comprar un envío de óxido de uranio, conocido como “torta amarilla” o urania, en Amberes. La torta amarilla estaba oculta en tambores con la etiqueta “plumbat”, un derivado del plomo, y fue cargada en un barco de carga alquilado por una supuesta compañía liberiana. La venta fue camuflada como una transacción entre compañías alemanas e italianas con ayuda de funcionarios alemanes, según se dice a cambio de una oferta israelí de ayudar a los alemanes con tecnología de centrífugas.
Cuando el barco, el Scheersberg A, atracó en Rotterdam, toda la tripulación fue despedida usando el pretexto de que la nave había sido vendida y una tripulación israelí tomó su lugar. El barco partió hacia el Mediterráneo donde, bajo guardia naval israelí, la carga fue transferida a otra nave.
Documentos estadounidenses y británicos desclasificados el año pasado revelaron también una compra israelí previamente desconocida de unas 100 toneladas de torta amarilla de Argentina en 1963 o 1964, sin las salvaguardias típicamente utilizadas en transacciones nucleares para impedir que el material sea utilizado en armas.
Israel tuvo pocos escrúpulos al proliferar know-how y materiales para armas nucleares, y ayudó al régimen del apartheid en África del Sur en el desarrollo de su propia bomba en los años setenta a cambio de 600 toneladas de torta amarilla.
El reactor nuclear de Israel también necesitaba óxido de deuterio, también conocido como agua pesada, para moderar la reacción físil. Para ello, Israel, se volvió hacia Noruega y Gran Bretaña. En 1959, Israel logró comprar 20 toneladas de agua pesada que Noruega había vendido al Reino Unido pero que era excedente respecto a los requerimientos para el programa nuclear británico. Ambos gobiernos sospechaban que el material sería utilizado para hacer armas, pero decidieron hacer la vista gorda. En documentos vistos por la BBC en 2005 funcionarios británicos argumentaron que sería “exceso de celo” imponer salvaguardias. Por su parte, Noruega realizó solo una visita de inspección, en 1961.
El proyecto de armas nucleares de Israel nunca hubiera podido empezar a funcionar, sin embargo, sin una enorme contribución de Francia. El país que adoptó la línea más dura en la contraproliferación cuando se trató de Irán ayudó a crear los fundamentos del programa de armas nucleares de Israel, impulsado por un sentimiento de culpa por haber dejado plantado a Israel en el conflicto de Suez de 1956, simpatía de científicos franceses-judíos, intercambio de inteligencia sobre Argelia y un impulso por vender experticia francesa en el extranjero.
“Había una tendencia a tratar de exportar y un sentimiento general de apoyo a Israel”, dijo a Avner Cohen, historiador nuclear israelí-estadounidense, Andre Finkelstein, ex vicecomisionado del Comisariado de Energía Atómica de Francia y vicedirector general del Organismo Internacional de Energía Atómica.
El primer reactor de Francia ya fue puesto en marcha en 1948 pero la decisión de producir armas nucleares parece haber sido tomada en 1954, después que Pierre Mendès France hizo su primer viaje a Washington como presidente del consejo de ministros de la caótica Cuarta República. En camino a casa dijo a un asistente: “Es exactamente como una reunión de gángsteres. Cada cual coloca su pistola sobre la mesa, si no tienes una pistola no eres nadie. Por lo tanto debemos tener un programa nuclear.”
Mendès France dio la orden de comenzar a producir bombas en diciembre de 1954. Y al construir su arsenal, París vendió ayuda material a otros Estados aspirantes a tener armas, no solo Israel.
“Esto continuó durante muchos, muchos años hasta que hicimos algunas exportaciones estúpidas, incluyendo a Iraq y la planta de reprocesamiento en Pakistán, lo que fue una locura”, recordó Finkelstein en una entrevista que ahora puede ser leída en una colección de documentos de Cohen en el think-tank Wilson Centre en Washington. “Hemos sido el país más irresponsable en la no proliferación”.
En Dimona, llegaron en masa ingenieros franceses para ayudar a construir un reactor nuclear para Israel y una planta mucho más secreta de reprocesamiento capaz de separar plutonio de combustible de reactor gastado. Esta fue la verdadera revelación involuntaria de que el programa nuclear de Israel apuntaba a producir armas.
A fines de los años cincuenta, había 2.500 ciudadanos franceses viviendo en Dimona, transformándola de ser una aldea a una ciudad cosmopolita, completa con liceos franceses y calles llenas de Renaults, y a pesar de ello todo el proyecto fue realizado bajo un denso velo de secreto. El periodista investigativo estadounidense Seymour Hersh escribió en su libro The Samson Option: “A los trabajadores franceses en Dimona se les prohibía escribir directamente a parientes y amigos en Francia y otros sitios, pero enviaban su correo a una falsa casilla de correo en Latinoamérica”.
Los británicos fueron mantenidos fuera de la operación, y se les dijo en diferentes ocasiones que la inmensa construcción era un instituto de investigación en tierra no cultivada y una planta de procesamiento de manganeso. Los estadounidenses, tampoco fueron informados por Israel y Francia, e hicieron volar aviones espía U2 sobre Dimona en un intento de descubrir lo que estaban haciendo.
Los israelíes admitieron que tenían un reactor pero insistieron que era para fines enteramente pacíficos. El combustible gastado era enviado a Francia, para ser reprocesado, afirmaron, e incluso suministraron grabaciones filmadas de su carga en cargueros franceses. Durante todos los años sesenta negaron directamente la existencia de la planta subterránea de reprocesamiento en Dimona que producía plutonio para bombas.
Israel se negó a autorizar visitas por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), de modo que a principios de los años sesenta, el presidente Kennedy exigió que aceptara inspectores estadounidenses. Físicos estadounidenses fueron enviados a Dimona pero fueron llevados de paseo desde el principio. Las visitas nunca tuvieron lugar dos veces por año como había sido acordado con Kennedy y fueron objeto de repetidas postergaciones. No se permitió que los físicos estadounidenses enviados a Dimona llevaran su propio equipo o recolectaran muestras. El principal inspector estadounidense, Floyd Culler, experto en la extracción de plutonio, señaló en sus informes que en uno de los edificios había murallas recién enmasilladas y pintadas. Resultó que antes de cada visita estadounidenses, los israelíes habían construido murallas falsas alrededor de una serie de ascensores que descendían seis pisos hasta la planta subterránea de reprocesamiento.
A medida que emergía más y más evidencia del programa de armas de Israel, el papel de EE.UU. progresó de crédulo involuntario a cómplice renuente. En 1968, el director de la CIA Richard Helms dijo al presidente Johnson que Israel había ciertamente logrado producir armas nucleares y que su fuerza aérea había realizado vuelos para practicar su lanzamiento.
La oportunidad no podía haber sido peor. El TNP, previsto para impedir que demasiados genios nucleares escaparan de sus botellas, acababa de ser redactado y si surgía la noticia de que uno de los supuestos Estados sin armas nucleares, había hecho su propia bomba en secreto, se convertiría en letra muerta que muchos países, especialmente Estados árabes, se negarían a firmar.
La Casa Blanca de Johnson decidió no decir nada, y la decisión fue formalizada en una reunión en 1969 entre Richard Nixon y Golda Meir, en la cual el presidente de EE.UU. aceptó no presionar a Israel para que firmara el TNP, mientras la primer ministro de Israel aceptó que su país no sería el primero en “introducir” armas nucleares en Medio Oriente y que no haría nada para que su existencia fuera conocida públicamente.
De hecho, la participación de EE.UU. fue más lejos que el simple silencio. En una reunión en 1976 que recién llegó a conocimiento público recientemente, el director adjunto de la CIA, Carl Duckett, informó a una docena de funcionarios de la Comisión Regulatoria Nuclear de EE.UU. que la agencia sospechaba que parte del combustible fisible en las bombas de Israel era uranio de grado de armas robado bajo la nariz de EE.UU. de una planta de procesamiento en Pensilvania.
No solo faltaba una cantidad alarmante cantidad de material fisible en la compañía, Nuclear Materials and Equipment Corporation (Numec), pero había sido visitada por un verdadero grupo de eminencias de la inteligencia israelí, incluyendo a Rafal Eitan, descrito por la firma como un “químico” del ministerio de defensa israelí, que era, de hecho, un alto agente del Mossad que posteriormente dirigió Lakam.
“Fue un choque. Todos se quedaron con la boca abierta”, recuerda Victor Gilinsky, quien fue uno de los funcionarios nucleares estadounidenses informados por Duckett. “Fue uno de los casos más evidentes de material nuclear desviado, pero las consecuencias parecieron tan terribles a los involucrados y para EE.UU. que nadie quería realmente establecer lo que estaba sucediendo”.
La investigación fue archivada y no se acusó a nadie.
Unos pocos años después, el 22 de septiembre de 1979, un satélite de EE.UU., Vela 6911, detectó el doble destello típico de un test de arma nuclear frente a la costa de África del Sur. Leonard Weiss, matemático y experto en proliferación nuclear, estaba trabajando como asesor del Senado y después de ser informado sobre el incidente por agencias de inteligencia de EE.UU. y los laboratorios de armas nucleares del país, se convenció de que un ensayo nuclear había tenido lugar, en contravención del Tratado de Prohibición de Ensayos Nucleares.
Solo después que el gobierno de Carter y después el de Reagan intentaron silenciar el incidente y de blanquearlo con un panel de investigación poco convincente, se le ocurrió a Weiss que fueron los israelíes, en lugar de los sudafricanos, los que habían realizado la detonación.
“Se me dijo que crearía un problema muy serio de política exterior para EE.UU., si decía que fue un ensayo. Alguien había revelado algo que EE.UU. no quería que nadie supiera”, dice Weiss.
Fuentes israelíes dijeron a Hersh que el destello registrado por el satélite Vela fue en realidad el tercero de una serie de ensayos nucleares en el Océano Índico que Israel realizó en cooperación con África del Sur.
“Fue un lío”, le dijo una fuente. “Hubo una tormenta y pensamos que bloquearía Vela, pero hubo una brecha en el tiempo –una ventana– y Vela fue cegado por el destello”.
La política de silencio de EE.UU. continúa hasta la fecha, a pesar de que Israel parece seguir comerciando en el mercado negro nuclear, aunque a volúmenes muy reducidos. En un documento sobre el comercio ilegal en material y tecnología nuclear publicado en octubre, el Institute for Science and International Security (ISIS) basado en Washington señaló: “Bajo presión de EE.UU. en los años ochenta y principios de los noventa, Israel… decidió detener en gran parte su obtención ilícita para su programa de armas nucleares. Hoy en día, existe evidencia de que Israel puede seguir haciendo adquisiciones ilícitas – operaciones policiales estadounidenses y casos legales lo prueban.”
Avner Cohen, autor de dos libros sobre la bomba de Israel, señaló que una política de opacidad en Israel y Washington es mantenida ahora sobre todo por inercia. “En el ámbito político, nadie quiere encarar el caso por temor a abrir una caja de Pandora. De muchas maneras se ha convertido en un lastre para EE.UU., pero la gente en Washington, llegando hasta Obama, no lo tocan por el temor de que podría comprometer la base misma del entendimiento Israel-EE.UU.”
En el mundo árabe y más allá, hay creciente impaciencia con el sesgado status quo. Egipto en particular ha amenazado con retirarse del TNP a menos que haya progreso hacia la creación de una zona libre de armas nucleares en Medio Oriente. Las potencias occidentales prometieron realizar una conferencia sobre la propuesta en 2012, pero fue cancelada, en gran parte a pedido de EE.UU., para reducir la presión por la participación de Israel y la declaración de su arsenal nuclear.
“De alguna manera el kabuki continúa”, dice Weiss. “Si se admite que Israel tiene armas nucleares por lo menos se puede tener una discusión honesta. Me parece muy difícil que se tenga una solución del tema de Irán, sin ser honesto al respecto.”
Julian Borger es editor diplomático del Guardian. Previamente fue corresponsal en EE.UU., Medio Oriente, Europa Oriental, y los Balcanes.
© 2014 Guardian News and Media Limited.
Fuente: http://www.informationclearinghouse.info/article37380.htm

viernes, 10 de enero de 2014

EE.UU. gastará un billón de dólares en armas nucleares en los próximos 30 años

DECLARACIONES - EE UU - ARMAMENTO NUCLEAR


Corbis

Casi 70 años después de Hiroshima y Nagasaki, EE.UU. tiene la intención de gastar más de un billón de dólares en su arsenal nuclear en los próximos 30 años, según un nuevo informe.


"En los próximos 30 años, EE.UU. planea gastar aproximadamente un billón de dólares para mantener su arsenal actual, comprar sistemas de sustitución y mejorar las bombas y ojivas nucleares existentes", afirma el informe del Centro de James Martin de Estudios para la No Proliferación (CNS, por sus siglas en inglés).

El estudio del CNS se basa en gran medida en las cifras oficiales, aseguran sus autores. La financiación es comparable a las cantidades garantizadas para modernizar el arsenal nuclear de EE.UU. bajo la presidencia de Ronald Reagan, en plena carrera armamentista con la antigua Unión Soviética, subraya Press TV.

El estudio menciona un nuevo bombardero de largo alcance por 55.000-100.000 millones de dólares y submarinos por 77.000-102.000 millones de dólares.

Entre los artículos más polémicos del programa los periodistas mencionan los planes para modernizar las bombas de gravedad B-61 estacionadas en Europa, crear el nuevo misil de largo alcance Standoff Cruise, y desarrollar una serie de nuevas ojivas.

El jefe del Pentágono, Chuck Hagel, defiende los planes de Washington, explicando que el país tiene que mantener su capacidad nuclear al nivel apropiado y seguir invirtiendo en ese campo.

El jefe del Pentágono declaró que la modernización de las ojivas nucleares del país, así como de los submarinos, bombarderos y misiles que las transportan, podría requerir el establecimiento de prioridades y la revisión del presupuesto, pero añadió que el país "siempre ha estado dispuesto a hacer esa inversión, y creo que va a seguir haciéndolo".  


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