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miércoles, 12 de agosto de 2015

Documentos y mapas nazis confirman la existencia de Agartha, La Tierra Hueca

Documentos y mapas nazis confirman la existencia de Agartha, La Tierra Hueca


Una de las preguntas más interesantes que muchas personas se han preguntado durante siglos es si existe la posibilidad de que nuestro planeta es hueco? Durante muchos años se creía que la Tierra era hueca, pero a pesar de que muchos han llegado con teorías, hasta 1968 no había pruebas.

Ese año, las imágenes tomadas por un satélite en órbita alrededor de la Tierra mostraban claramente un enorme agujero situado en el Polo Norte; suficiente evidencia para apoyar la teoría de la Tierra hueca según muchos.


Estos mapas y documentos oficiales nazis confirman la existencia de Agartha - todo un mundo dentro de nuestro planeta.


Hemos leído acerca de las historias legendarias sobre los nazis que exploraron las regiones del sur de nuestro planeta e incluso la creación de bases secretas en Neuschwabenland. Algunos también hablan de la operación highjump y viajes del Almirante Byrd, donde se observaron los dirigibles muy avanzadas volando alrededor para explorar nuevos territorios.

No hace mucho tiempo, hemos descubierto un mapa del tercer Reich en el que hay varios pasajes secretos representados que fueron utilizados por los submarinos alemanes para ir a las regiones subterráneas y misteriosas, así como un mapa completo de ambos hemisferios y el misterioso reino de Agartha.

También nos han llegado una carta, supuestamente escrita por Karl Unger, quien estaba a bordo del 209 alemán U-Boat, comandado por Heinrich Brodda, en el que señala que la tripulación había llegado al interior de la Tierra.

Las instrucciones oficiales nazis para llegar a Agartha:


Y aquí está una traducción al ingles:


Las historias anteriores son respaldados por los mapas realizados por el famoso cartógrafo y artista Heinrich C. Berann por la National Geographic Society en 1966. En ese mapa, el continente antártico se puede observar sin su gruesa capa de hielo. Pero el detalle más intrigante es la presencia de pasajes submarinos que atraviesan a través de todo el continente y parecen converger en el lugar exacto que se identifica como la apertura hacia el interior de la tierra o de la Tierra Interna.

Hitler estaba obsesionado con el misticismo y lo inexplicable, estaba muy interesado en los OVNIS y la historia antigua, y muchos de sus seguidores lo sabían y lo apoyaban.

Aquí están los mapas oficiales nazis del mundo interior:





La posibilidad de que la tierra es hueca, y que se puede acceder a través de los polos Norte y Sur, y que las civilizaciones secretas pueden florecer dentro de ella, ha estimulado la imaginación de la gente a través de los siglos. Sólo podría llegar a ser cierto después de todo, que de alguna manera, y en algún lugar, hay un acceso que conduce a un mundo completamente diferente.

Visto en 2012 Cuenta Regresiva

domingo, 30 de noviembre de 2014

Evidencias de la existencia de la Tierra Hueca y seres intraterrestres

Evidencias de la existencia de la Tierra Hueca y seres intraterrestres



Evidencias de la existencia de la Tierra Hueca y seres intraterrestres
Desde los inicios de la humanidad los seres humanos se han visto fascinados con la idea de la existencia de una civilización subterránea. Las mitologías griegas y nórdicas hablan de toda una civilización viviendo en un mundo completamente diferente debajo de nosotros. Sin embargo, la teoría de la Tierra Hueca no es sólo un elemento de la mitología y de la ciencia ficción. Como ya abordamos en un primer artículo sobre teorías y leyendas de la Tierra Hueca, son muchas las evidencias que parecen demostrar la existencia real de seres viviendo en un mundo dentro de nuestro mundo, un lugar que va más allá de toda imaginación.

Paro a parte de las leyendas que envuelven a la Tierra Hueca, la realidad es que en la actualidad continúa siendo un elemento muy importante en foros de conspiraciones e incluso en la comunidad científica. Sin embargo, hay una gran cantidad de pruebas serias que incluso los más escépticos no pueden negar.
Los que creen en la teoría de la Tierra Hueca rechazan la creencia convencional de que el planeta Tierra es una esfera sólida con un núcleo en el centro, argumentando que la Tierra esta parcial o totalmente hueca en su interior. El razonamiento básico de esta teoría es que todas las deducciones en relación con el interior de la Tierra se basan únicamente en los cálculos de ondas sísmicas y gravedad, ya que no es posible explorar las profundidades de la Tierra y por lo tanto existe una alta probabilidad de que estos cálculos estén erróneos y la Tierra sea en realidad una esfera hueca. Si por un momento damos por buena esta teoría, se abre la puerta a la posibilidad de la existencia de extrañas criaturas humanidades viviendo entre nosotros.

La teoría de la Tierra Hueca de Edmund Halley
Uno de los primeros teóricos de la Tierra Hueca fue el conocido astrónomo inglés Edmund Halley. Halley descubrió que el campo magnético de la Tierra cambiaba gradualmente con el tiempo. Esto era solo posible si varios campos magnéticos estuvieran rodeando la Tierra. Halley llegó a la conclusión de que la Tierra era un cuerpo hueco que consta de cuatro concéntricas esferas, una dentro de la otra. Incluso propuso la existencia de formas de vida desconocidas presentes en cada una de estas tierras interiores.

La tierra Hueca del Dr. Cyrus Teed
En el año 1869, el Dr. Cyrus Teed propuso su propia versión de la teoría de la Tierra Hueca, afirmando que el ser humano no vivía en la superficie exterior de una esfera hueca, sino que vivían en el hueco de una esfera mucho más grande. Según su teoría, todo el universo se encontraba en el centro de una esfera hueca, mientras que los humanos vivían en el interior de la misma. El Dr. Teed incluso fundó una religión, para todos aquellos seguidores de su teoría. Sin embargo, la teoría del Dr. Teed no pudo ser probada y después de su muerte sus seguidores abandonaron la creencia en la teoría de la Tierra Hueca.

La Teoría de la Tierra Hueca, sin núcleo
Para muchas personas esta es la versión más creíble de la teoría de la Tierra Hueca, la cual sugiere que la Tierra es hueca por dentro, sin ningún tipo de núcleo. Varios teóricos de la conspiración han añadido sus propias perspectivas a esta teoría. El matemático y físico suizo Leonhard Euler propuso la presencia de un sol interior que proporcionaba luz solar a la tierra interna. El ex oficial del ejército John Symmes sugirió que había dos accesos a la Tierra Hueca, una en el Polo Norte y otra en el Polo Sur, a través de las cuales se podía acceder a la tierra interior. Aunque también cabe destacar que esta teoría ha ido cambiando con el paso del tiempo, y ahora estos accesos se encuentran repartidos en varios puntos del planeta.

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Evidencia relativas a la teoría de la Tierra hueca

El nazismo y la Tierra Hueca
Aunque esto no es una evidencia probada, hay una teoría popular que sugiere que el dictador alemán Adolf Hitler financió una expedición para descubrir la entrada a la Tierra Hueca en la Antártida, y al parecer fue todo un éxito. La teoría dice que durante la Segunda Guerra Mundial, miles de científicos alemanes e italianos desparecieron, supuestamente para escapar al interior de tierra a través de la entrada ubicada en la Antártida. La teoría incluso propone una colaboración entre los nazis y los seres que habitan en la Tierra Hueca.

Expediciones del almirante Byrd
El almirante Richard Evelyn Byrd de la armada de los EE.UU., realizó una expedición al Polo Norte el 19 de febrero 1947, en la que el propio almirante y su equipo descubrieron el acceso a la Tierra Hueca en el Polo Norte. Byrd incluso accedió a su interior, en el cual vio un paisaje sin hielo, con montañas, lagos, ríos, una gran vegetación y extrañas criaturas entre las que había un animal parecido a un mamut. Byrd habló también de máquinas voladoras que nunca había visto antes, y que conoció al rey y la reina de este mundo bizarro que fue llamado Agartha. Byrd registró todas sus experiencias de Agartha en su diario, que todavía es considerado como un descubrimiento importante sobre la Tierra Hueca.

El Monte Shasta, California
Situado en la Cordillera de las Cascadas, el Condado de Siskiyou, California, se encuentra un gran volcán activo de unos 4.322 metros de altura llamado Monte Shasta, el cual, además de ser un punto de referencia natural, es también el centro de un gran número de avistamientos bien documentados de extrañas criaturas y ovnis. Curiosamente, Byrd también mencionó haber visto extrañas criaturas y misteriosas máquinas voladoras en el reino de Agartha. Incluso hay muchas personas que creen que hay toda una civilización desconocida debajo del Monte Shasta. El geólogo británico J.C. Brown, mientras excavaba en 1904 en el Monte Shasta en busca de oro, descubrió accidentalmente una cueva que tenía once kilómetros de largo, que se dirigía directamente hacia el interior de la tierra. En la cueva, Brown descubrió oro, armas y momias. Este descubrimiento se convirtió en una de las mejores evidencias de que el Monte Shasta es una entrada a la Tierra Hueca.

El Monte Shasta, California

Cueva del Mamut, Kentucky
La Cueva del Mamut, Kentucky, es considerado el sistema de cuevas más largo el mundo además de ser un lugar conocido por una serie de avistamientos de una criatura desconocida, así como numerosos avistamientos de ovnis. Sin embargo, es considerado otro acceso a la Tierra Hueca.






Los niños verdes de Woolpit
Y en estas evidencias de la Tierra hueca no pida faltar los niños verdes de Woolpit. En algún momento del año 1173, los agricultores locales de Woolpit en Suffolk, Inglaterra, se sorprendieron al descubrir un niño y una niña llorando en un campo, hablando con un lenguaje ininteligible y con una piel de color verde. Los niños fueron llevados a una casa cercana para que pudieran alimentarse. Pero lo más sorprendente fue que los niños no tenían conocimiento de los alimentos que les ofrecían los campesinos, y tuvieron que aprender a comer.
Aunque el niño murió poco después, la chica sobrevivió, fue educada y bautizada con el nombre de Agnes Barre y acabó cambiando su piel de color verde al de un humano normal. Agnes dijo haber venido de una tierra donde no había luz solar. Un incidente similar ocurrió en Banjos, España, donde dos niños verdes, un niño y una niña, se encontraron llorando en una cueva.

Seres reptilodes
Una de las historias más ampliamente difundida entre los expertos de la Tierra Hueca es la de un espeleólogo llamado Jerry. En la década de 1990, un equipo de espeleólogos decidieron explorar cuevas y cavernas alrededor de Missouri y Arkansas. Mientras exploraban una de las cavernas, Jerry trazó una ruta hasta llegar a un área que él creía que era en realidad el fin del sistema, cuando un crujido encima de él le llamó la atención. Jerry se subió a una pequeña abertura que había encima de él, de donde parecía provenir los enigmáticos sonidos.


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Jerry afirmó ver una extraña máquina semejante a un “carrito de golf” y a un hombre lagarto de dos metros de altura. La cara y la cabeza tenían la forma de un ser humano, pero con una nariz plana, sin oídos ni cabellos. La parte superior de la cabeza tenía una forma escamosa o una especie de cresta que se extendía hasta la parte posterior del cuello, y los labios y ojos eran inusualmente grandes. La criatura reptiliana tenía una cola de uno 1.5 metros, y llevaba un traje de color dorado.

Jerry, muy sorprendido por lo que vio, incluso afirmó haber hecho algunas fotografías de la criatura, justo antes de que se volviera hacia él, silbando. La experiencia del espeleólogo sirvió para confirmar la existencia de extrañas criaturas viviendo en el interior de la Tierra, pero aparte de este ser reptiloide, Jerry también afirmó haber sido testigo de la existencia de arañas gigantes y otro tipo de misteriosas criaturas, como si se tratar del mundo descrito por Julio Verne.
Podríamos continuar escribiendo centenares de páginas con sorprendentes evidencias que parecen demostrar la existencia de un mundo en el interior de la Tierra, con vegetación, extrañas criaturas y una civilización con tecnología muy avanzada. Pero, ¿qué te parece? ¿Existe realmente la Tierra Hueca? ¿Las máquinas voladoras que vio el almirante Byrd son naves extraterrestres procedentes del interior de la tierra? ¿Hay todo un reino subterráneo habitado por formas de vida desconocidas?

Visto en 2012 Cuenta Regresiva

jueves, 30 de enero de 2014

GARDNER Y LOS POLOS FANTASMAS

LOS POLOS FUERON DESCUBIERTOS ?
EL LIBRO DE MARSHALL B. GARDNER: A
JOURNEY TO THE EARTH’S INTERIOR OR HAVE
THE POLES REALLY BEEN DISCOVERED?
Marshall B. Gardner pasó veinte años investigando los informes de los exploradores árticos, con el suplemento de evidencia astronómica, antes de publicar su libro A Journey to the Earth’s Interior or Have the Potes Reaüy Been Discovered? (Un viaje al interior de la Tierra o ¿fueron de veras descubiertos los polos?) Parecía no tener conocimiento del libro y la teoría de Reed, por lo tanto, ambos desarrollaron sus teorías en forma independiente. La gran contribución de Gardner consiste en la teoría de un sol central, que es causa de la temperatura más elevada en la región del orificio polar y la aurora boreal, fenómeno que Reed atribuyó a erupciones volcánicas. Un sol central como fuente de calor y luz hace posible la existencia de vida animal y plantas, además de 1# vida humana, en el interior de la tierra. Reed consideraba esto un hecho, pero no pudo encontrar una explicación para ello de acuerdo a su teoría. Esto se debe a que no incluía un sol central corno fuente de luz; por supuesto, sin ello no podía haber vida.
Gardner también sostiene, y en su libro presenta evidencia astronómica que lo prueba, que no sólo la Tierra, sino todos los planetas del sistema solar, tienen interiores huecos y soles centrales. Dice que su formación original se debió a una nebulosa que giraba. Como resultado de la fuerza centrífuga de la rotación durante su formación, cuando aún estaban en estado de fusión, los elementos que lo constituían fueron arrojados hacia afuera, para formar ur>a corteza sólida en la superficie externa de cada planeta, dejando hueco el interior. Además, debido a la fuerza de la rotación y el movimiento por el espacio se produjo la formación de aberturas en las extremidades polares.
¿Por qué hay tan pocos ejemplares de los libros de Reed y Gardner en venta y en bibliotecas? Porque prueban que existe en el interior de la tierra una gran área no documentada en mapas, tal vez mayor que la superficie terrestre. Por supuesto el gobierno que conociera esto tendría la ambición de ser el primero en descubrir este territorio y reclamarlo como propio. Por esta razón, haría grandes esfuerzos por mantenerlo en secreto, con el propósito de que ningún otro lo hiciera antes. El gobierno de los Estados Unidos fue el primero en tener información al respecto por la visita del Almirante Byrd, que voló 2.740 kilómetros en esta “tierra misteriosa más allá del polo” -que no aparece en ningún mapa- y vio montañas, bosques, vegetación, ríos, lagos y animales allí. Resulta evidente que la razón para mantenerlos
ocultos y promover el olvido de estos dos escrito
res es guardar el secreto. \
EVIDENCIA DE EXPLORACIONES DEL ÁRTICO
El libro de Gardner tiene 450 páginas, con una bibliografía de cincuenta libros sobre exploración del Ártico en su mayoría. Gardner sostiene que la tierra es un armazón hueco con una corteza de 1.300 kilómetros de espesor, con una abertura en el extremo polar de aproximadamente 2.260 kilómetros de ancho. Afirma que el mamut proviene del interior y aún vive allí, y que los inmensos animales tropicales hallados congelados en el hielo en la región polar no eran prehistóricos, sino animales del interior, que fueron congelados al alcanzar la superficie. Para apoyar la teoría de un sol central en el interior de la tierra, Gardner señala que las aves y los animales emigran al norte en invierno en busca de un clima más cálido. También destaca que cuando los exploradores siguen más allá de los 80 grados de latitud norte, encuentran que el agua tiene una temperatura más elevada debido a corrientes cálidas que provienen de la región polar y que el aire también se vuelve más cálido debido a vientos cálidos del norte. Esta también es la razón del mar libre de hielo en el lejano norte, y del hallazgo de polen de colores en los icebergs y los glaciares y troncos y otros restos vegetales arrastrados a las costas por las corrientes cálidas del norte. Gardner resume la evidencia a favor de su teoría de una tierra hueca con dos aberturas polares y un sol central de la siguiente manera: #
“¿Cómo explican los científicos que la temperatura baja hasta determinado punto en el norte, para luego volverse más cálida más allá? ¿Cómo explican que la fuente de ese calor no provenga del sur, sino de una serie de corrientes y vientos cálidos del norte, que se suponía era una tierra de hielo sólido? ¿De dónde vienen estas corrientes? Tendrían que proceder de un mar abierto. ¿Por qué hay mar templado y abierto en los sitios donde los científicos esperan encontrar hielo eterno? ¿De dónde viene el agua templada?
“¿Por qué encuentran los exploradores los inhospitalarios témpanos acantilados cubiertos en gran parte con el polen rojo de una planta desconocida? ¿Por qué ven semillas de plantas tropicales, que no se encuentran más al sur, flotando en estas aguas? ¿Cómo llegan ahí troncos y ramas de árboles, a veces con capullos frescos?
“¿Por qué las regiones del norte de Groenlandia son el habitat más amplio del mundo de los mosquitos, un insecto que sólo se encuentra en territorios cálidos? ¿Cómo pueden llegar allí si vienen del sur? ¿A dónde van todos los zorros y las liebres que se ven camino al norte en Groenlandia? ¿A dónde fueron los osos? ¿Es posible que criaturas tan grandes como los osos pudieran encontrar su subsistencia en llanuras de hielo interminable?
“¿Cómo explican los científicos que casi todos los exploradores competentes, desde los primeros hasta Nansen, han admitido que al llegar al lejano norte se comprobaba el fracaso de todas las teorías sobre lo que debía encontrarse y también fallaban los métodos para determinar dónde estaban situados? ¿Cómo explican las palabras de Nansen que ya citamos, que muestran que estaba completamente perdido en la región ártica?
“¿Cómo dan cuenta de la emigración de las aves que aparecen en Inglaterra y en otros países en otra época del año y desaparecen en el invierno? ¿Qué dicen acerca de que ni Peary ni Cook pudieron probar que habían llegado al Polo Norte? Aunque supongamos que ambos actuaron de buena fe, ¿no resulta evidente que los dos estaban perdidos? ¿Qué otra explicación hay de las discrepancias en el texto de Peary?
“El lector se preguntará por qué Peary no descubrió el inmenso orificio en la extremidad polar de la tierra si estaba allí.
“La respuesta es sencilla y se aclara con otra pregunta: ¿por qué el hombre no descubrió, al mirar a su alrededor, que vivía en la superficie de una esfera inmensa? ¿por qué el hombre creyó durante siglos que la tierra era plana? La razón es que la esfera es tan grande que no podía ver la curva. Resultaba tan natural la idea de poder moverse por toda la superficie, hasta que los científicos le hablaron de la esfera y él comenzó a preguntarse por qué no se caía por el borde, o bien, desde el punto de vista de los que vivían en el hemisferio norte, ¿por qué no se caían los australianos (puesto que no se tenía noción del concepto de gravedad)? *
“Lo mismo es verdad en el caso de los exploradores polares. Navegan hasta el borde externo de la abertura polar, pero esta abertura es tan grande -si tomamos en cuenta que la corteza terrestre tiene 1300 kilómetros de espesor- que la curva descendente del borde no se hace perceptible para ellos. Su diámetro es tan amplio -alrededor de 2.250 kilómetros- que el otro lado no les resulta visible. Por lo tanto, si un explorador siguiera el trayecto suficientemente, podría pasar el borde, cruzar los océanos del mundo interior y salir por el orificio antartico. Lo único que le indicaría lo que está ocurriendo es que vería un sol de menor tamaño al que él está acostumbrado a ver, aunque podría parecerle más grande debido a la cercanía. No podría hacer observaciones con respecto a las estrellas porque no habría estrellas ni noche para verlas.
“El lector preguntará: ‘¿la fuerza de gravedad no alejaría al explorador que entró por el orificio de la superficie y lo atraería hacia el sol?’. La respuesta es que no importa la posición geométrica para la atracción gravitacional. La palabra ‘centro’, en el sentido geométrico, no se aplica en este caso. La masa es lo que atrae. Si la gran masa de la tierra está en la gruesa corteza, será la masa de esa corteza lo que atraerá, no un mero punto geométrico que ni siquiera está en la corteza, sino a 4.700 kilómetros de distancia, que es la distancia aproximada entre el sol central y la superficie interna de la tierra. En realidad, es la distribución igualitaria de la fuerza de gravedad en
toda la corteza que mantiene al sol suspendido en un punto equidistante de todos los puntos de la corteza. Al estar del lado de afuera, la masa de la corteza nos atrae a la superficie. Cuando pasamos al interior, esa misma fuerza nos mantendrá de pie en la superficie interna.
“Veremos todo esto cuando exploremos el Ártico en detalle, como podremos hacer con facilidad con la ayuda de aeronaves. Una vez que lo hayamos visto, nos preguntaremos por qué estuvimos ciegos durante tanto tiempo ante la evidencia que hemos tenido por casi un siglo o más, como se demuestra en este libro.”
Veintisiete años después de que Gardner escribió esto, el Almirante Byrd llevó a cabo exactamente lo que él esperaba que se hiciera: voló 2.740 kilómetros en avión dentro, más allá de la abertura polar y llegó a una tierra de árboles, como la que Gardner creía que existiría allí, que además era de clima cálido, como prueban los ríos, lagos, la vegetación y la vida animal que observó. Gardner escribe: “Que el toro almizcleño no es el único animal que se encuentra en un sitio donde menos esperamos verlo resulta evidente por una entrada en el diario de Hayes. Cuando él se encontraba a una latitud de 78 grados, 17 minutos, en los primeros días de julio, dijo: ‘Capturé una mariposa de alas amarillas y -quién lo creería- un mosquito; también, diez polillas, tres arañas, dos abejas y dos moscas’.”
Dado que estos insectos no se encuentran más al sur, tierra de hielo y nieve, la única explicación que Gardner podía ofrecer acerca de su origen es que provenían del interior de la tierra. Las observaciones de Hayes sobre la presencia de insectos en el extremo norte fueron confirmadas por Greely en su libro Three Years o/Arctic Service (Tres años de servicio en el Ártico), que describe sus observaciones en la zona, comenzadas en 1881. En el prólogo, nos cuenta que las maravillas de la regiones árticas son tantas que se vio obligado a modificar las notas que tomó en el momento, para disminuir la sospecha, que pudiera tener alguno, de que exageraba. Por cierto, resulta llamativo que las regiones árticas estén tan llenas de vida que un explorador no pueda describirlas sin causar sospecha de exageración, sobre todo si estos territorios son sólo extensiones vacías de hielos eternos, como afirman las teorías geográficas.
Greely informó que había aves de especies desconocidas, mariposas, moscas y temperaturas alrededor de los 10 grados centígrados, además de suficiente madera de sauce para hacer fuego y madera flotante. Halló dos clases de flores diferentes de cualquiera que hubiera visto antes.
En muchas páginas de evidencia astronómica, Gardner habla de las luces brillantes de la capa polar de Marte, Venus y Mercurio. Concluye que estos planetas tienen soles centrales y aberturas polares. Sostiene que lo mismo sucede con la tierra y que la aurora boreal es el resultado de la proyección de los rayos del sol central que pasan por la abertura polar, en el cielo nocturno.
Resume la evidencia a favor de su teoría de la siguiente manera:
“A medida que los exploradores van más al norte de la latitud de 80 grados, ven que el agua -en vez de enfriarse en proporción a como se había enfriado hasta ese momento desde que dejaron la zona templada- comienza a volverse más cálida. También notan que esta tibieza que viene del norte, supuestamente congelado, es una corriente cálida de las regiones polares. Por otra parte, ven las aves y los animales que migran al norte para alimentarse y reproducirse, en vez de ir hacia el sur. Cuando llegan a latitudes muy altas, encuentran una riqueza mayor de animales y vegetales que la que existe en latitudes menores de las regiones árticas y subárticas. A medida que navegan hacia las regiones del norte, desparramado en los icebergs y los glaciares, hallan el polen colorado de plantas que crecen… ¿dónde? Solo es posible que sea en el interior del planeta. También encuentran troncos y desechos de la tierra que arrastran estas corrientes cálidas. En el capítulo sobre el mamut y el mastodonte, presentaremos evidencia que demuestre que el mamut aún vive en el interior de la tierra; hasta exhibiremos caso tras caso en que mamutes han flotado desde allí hacia afuera, encastrados en glaciares y icebergs -congelados en grietas en el interior, cerca de las aberturas polares-, fueron finalmente llevados por el movimiento glaciar hasta Siberia.”
Además de la madera flotante hallada en el extremo norte, cuyo origen -de acuerdo a Gard-ner- sólo puede ser el interior de la tierra, se encuentran árboles y capullos verdes en los océanos árticos. También hay semillas de especies tropicales desconocidas flotando hacia el sur en las corrientes del norte. Entre ellas, estaba la semilla del haba “encada”, una semilla tropical, hallada por una expedición sueca cerca de la bahía Tru-rengerg. Gardner comenta: “Esta semilla debió provenir del interior de la tierra, pues viene de un árbol que sólo crece en condiciones tropicales y hubiera sido desintegrada al flotar por todo el mundo durante muchos meses. Tal sería el caso si supusiéramos que vino de regiones tropicales del exterior del planeta”.
Sverdrup encontró tantas liebres alrededor de los 81 grados de latitud norte que un golfo rocoso recibió el nombre de Haré Fiord (Fiord del conejo). También había suficientes animales de caza para alimentar a todo el grupo.
El Capitán Beechey vio tantas aves en la costa oeste de Spitzbergen que el sitio retumbaba con sus gritos desde al amanecer hasta la noche. Las pequeñas alcas eran tan numerosas y se agrupaban tan cerca entre sí que a veces un solo disparo mataba a treinta. Con un cálculo de dieciséis por metro cúbico, podía haber alrededor de cuatro millones en total. Había suficientes aves para oscurecer el cielo y su coro se oía a ocho kilómetros de distancia. También había renos y patos. Distinguieron cuatro variedades de gaviotas en el mar local, además de peces y animales anfibios, desde la ballena gigante hasta los diminutos “clios” de los que se alimenta; traga millones de ellos por vez.
Franklin vio grandes cantidades de gansos emigrando hacia el norte desconocido a una latitud elevada, lo cual indica que hay tierra allí. Señala que no importa cuan lejos hacia el norte va el explorador, siempre halla el oso polar adelante, y siempre en camino al norte. A los 82 grados de latitud, Kane encontró mariposas, abejas y moscas, además de lobos, zorros, osos, gansos, patos, aves acuáticas y perdices. Todos los exploradores observan un hecho extraño: los animales no emigran hacia el sur para escapar del invierno del Ártico, sino hacia el norte. El comandante McClure exploró Banks Land y encontró cantidades inmensas de árboles arrojados en capas por la acción glaciar que evidentemente los trajo del norte. En una barranca, halló una pila de árboles apilados hasta una altura de trece metros. Aunque parte de la madera estaba petrificada, otra parte muy grande era de origen reciente. Estos árboles estaban mucho más allá de donde suelen crecer. A Nansen le llamó la atención la madera flotante que siempre se encuentra a lo largo de la costa de Groenlandia. Dijo que la encontró hasta los 86 grados de latitud norte.
Gardner dice que el testimonio unánime de los exploradores sostiene que: “Cuanto más al norte se va, más vida animal se encuentra, una prueba absoluta de que existe un asilo importante en el lejano norte, donde todas las criaturas se refugian para reproducirse en paz y hallar comida en abundancia. Las manifestaciones de vida vegetal también deben provenir de allí: el polen coloreado de las plantas, que flota hacia afuera cuando hay ráfagas favorables y que colorea icebergs enteros y los costados de los glaciares y, más impresionante aún, los representantes de razas de animales que aún viven en el interior, aunque hayan desaparecido del exterior de la tierra (aquí, Gardner se refiere a los mamutes, que se encontraron congelados en el hielo).
“¡Qué verdadero paraíso de vida animal y vegetal debe ser aquél! Tal vez también sea una tierra de paz y tranquilidad perpetua para alguna forma de vida humana. El pueblo esquimal que aún viva allí habrá sido modificado del tipo que vemos en la superficie externa. Su vida será más fácil, ya que no tendrán climas fríos y escasez de alimentos. Así como los habitantes de algunas de nuestras islas tropicales, reflejarán la facilidad de su vida en una disposición tranquila y afectuosa. Comerán muchas frutas y otros productos vegetales desconocidos para nosotros. Cuando penetremos en la tierra, encontraremos que crecen, casi en el borde interno de la abertura polar, aquellos árboles cuyos troncos y ramas se vieron flotando. Tal vez veamos nidos de patos, cisnes, gansos salvajes y gaviotas en esos árboles o tal vez en rocas alrededor de las regiones polares internas, las aves que vimos en las páginas anteriores que volaban hacia al norte, que durante tanto tiempo de ignorancia, supusimos más frío que el sur.”
Ottmar Kaub al referirse a Nansen, quien llegó más al norte que cualquier otro explorador, comenta lo siguiente: “Marshall B. Gardner tenía razón cuando escribió su libro en 1920. El 30 de agosto de 1894, el doctor Fidtjof Nansen fue el primer hombre de la historia que llegó al interior de la tierra. El doctor Nansen se perdió y lo admitió. Se sorprendió ante el clima tibio. Al hallar las huellas de un zorro, supo que estaba perdido. ¿Cómo podía haber una huella semejante allí? La explicación era que había entrado en la abertura que lleva al interior de la tierra, y que cuanto más al norte fuera, más cálido se tornaría el clima. De haber seguido, habría encontrado no sólo huellas de zorro, sino aves tropicales y otros animales y, por último, los habitantes humanos de esta ‘tierra más allá del Polo’. La misma tierra que recorrió en avión el Almirante Byrd a lo largo de 2.740 kilómetros y que tanto lo maravilló”.
EL ORIGEN DEL MAMUT
Gardner sostiene que el mamut y las criaturas parecidas a elefantes de origen tropical, que se hallaron congelados en el hielo ártico derivado de agua dulce -no salada, como podríamos suponer, ya que es la única clase que hay allí- son en realidad animales del interior de la tierra, que llegaron a la superficie y fueron congelados. Es decir, que no son animales prehistóricos como es la creencia común.
La teoría de Gardner del origen
DESCUBRIMIENTO DEL MAMUT ENCASTRADO EN HIELO
En 1799, un pescador ruso de Tongoose, Siberia, descubrió un elefante inmenso en perfecto estado de preservación, como al morir, encerrado en un inmenso bloque de hielo, claro como el cristal. Se creyó que era un animal prehistórico que vivía en las reglones polares en una época previa, cuando había clima tropical.
De acuerdo a la teoría presentada en este libro, el elefante provenía del interior de la tierra, que goza de un clima tropical, y fue congelado al llegar al exterior a raíz del clima ártico. (De A Journey to the Earth’s Interior or Have the Poles Really Been Discovered?, de Marshall B. Gardner.) El sol central como luciría para un explorador cuando llegara al punto Indicado en la carta “D” en el diagrama, si las condiciones atmosféricas fueran favorables.
subterráneo del mamut halló confirmación en la observación que realizó el Almirante Byrd de un mamut vivo durante su vuelo de 2.740 kilómetros a la tierra más allá del Polo Norte, dentro de la abertura polar.
Gardner sostiene que estos extraños animales, desconocidos en la superficie, fueron transportados por los ríos desde el interior de la tierra y congelados dentro del hielo que se formó. Esta teoría parece muy razonable, en vista de que es hielo de agua dulce, que no se encuentra en el Océano Ártico. Puesto que el hielo, al igual que los icebergs, no pudo ser formado por agua del océano, la única explicación es que proviene de otras aguas, de ríos, que sale por la abertura polar desde el interior de la tierra.
Ya que estos animales se encuentran dentro de los icebergs, deben venir del interior de la tierra, al igual que el agua que se transforma en hielo cuando llega a la superficie con las temperaturas muy bajas. Gardner habla de rebaños de ma-mutes y elefantes y otros animales tropicales que se congelan al exponerse a las regiones más frías cerca del borde de la abertura polar, al igual que ocurre con el agua que fluye desde el interior y se convierte en glaciares. Otra explicación es que caigan en hendiduras, tal vez ocultas por la nieve; entonces los cubriría la nieve y quedarían sellados herméticamente en el hielo. Esto explicaría la condición en que se encontraron los mamutes congelados, después de que los glaciares pasaron por el borde de la abertura, hacia afuera, a Sibe-
ría.
Allí, estos animales congelados fueron encontrados en un estado de perfecta conservación, lo suficientemente frescos para poder ser ingeridos como alimento.
Robert B. Cook habla de los restos no sólo de los mamutes, sino también de rinocerontes peludos, renos, hipopótamos, leones y hienas hallados en depósitos glaciares del norte. Sostiene que estos animales, incapaces de soportar el tiempo frío, eran visitantes durante la severidad del período glaciar o residentes permanentes cuando el territorio tenía un clima más cálido. Sin embargo, Gardner afirma que estos animales vinieron del interior de la tierra. Su razonamiento es el siguiente: “Puesto que los renos, leones y hienas son formas de vida actuales y no tan antiguos como el mamut -por lo menos en la forma que conocemos hoy en día, igual que lo que muestran estos restos- resulta evidente que estos animales no eran de la época glacial temprana, sino visitantes del interior de la tierra. Al no saber esto, el señor Cook tiene grandes dificultades para explicar la presencia simultánea de estas formas, que él cree son de épocas distintas. Sin embargo, este enigma desaparece cuando vemos que estas formas de vida son contemporáneas, y que ambas provienen del interior de la tierra.
En el interior del estómago del mamut se halló un alimento indigerible, que consistía en brotes de pino y pinas. En otros, se encontró helécho y vegetación tropical. ¿Cómo pudo un animal ártico tener alimento tropical en el estómago? Una explicación es que la región ártica una vez tuvo clima tropical, y que un cambio de la tierra con respecto a su eje produjo una Era Glaciar en forma súbita. Eso transformó el clima.
Esta teoría explica tanto la vegetación tropical en el estómago de los animales árticos congelados como el hecho de que muchos de ellos eran de especies tropicales, relacionadas con los elefantes. Se hallaron grandes depósitos de colmillos de elefantes en Siberia, que son evidencia de su habitat en el norte. Sin embargo, existe otra teoría: que estos animales tropicales llegaron desde el interior de la tierra, donde hay clima tropical, por la abertura polar norte. Al llegar al exterior -el Ártico- se congelaron, porque no estaban acostumbrados a un clima tan frío. Esta es la teoría que sostiene Ray Palmer, que no acepta la idea de que estos animales murieron en épocas prehistóricas como resultado de un cambio de la tierra con respecto a su eje. Dice lo siguiente:
“Es verdad que la muerte debió ser repentina, pero no porque el Ártico tenía un clima tropical que súbitamente se volvió frío. La llegada veloz de la Era de Hielo no fue la causa de muerte, sino que se debió al Ártico y pudo ocurrir en cualquier momento, inclusive recientemente. No ha habido mamutes en el mundo conocido desde la Era de Hielo, a menos que existan en la misteriosa tierra más allá del polo, ¡donde miembros de la expedición vieron uno con vida! Hemos tomado el mamut como una evidencia moderna sensacional de que existe la misteriosa tierra de Byrd, pero exis
ten muchas pruebas menores de la existencia de un punto de origen en alguna parte de las regiones del norte.
Enumeraremos algunos, y al examinar los registros de los exploradores polares de los últimos dos siglos, el lector se dará cuenta de que éstos no concuerdan con las conocidas áreas de alimentos mencionadas anteriormente, aquellas zonas que rodean el polo en el mapa de la actualidad.
EVIDENCIA ASTRONÓMICA QUE APOYA LA TEORÍA DE LA TIERRA HUECA DE GARDNER
Gardner dedica una parte importante de su libro a tratar la evidencia astronómica que apoya su teoría de la tierra hueca, con aberturas polares y un sol central.
En cuanto a las nebulosas, Gardner señala que las nebulosas planetarias muestran una estructura de caparazón, en general con una estrella central, como observó H. D. Curtís de la As-tronomic Society of the Pacific en un articulo publicado en Scientific American del 14 de octubre de 1916. Dice lo siguiente: “Se estudiaron cincuenta de estas nebulosas por fotografía con el reflector Crosly, usando diferentes métodos de exposición para destacar los detalles estructurales de las porciones centrales brillantes, además de aquellos de las partes más difusas que las rodean. La mayoría de estas nebulosas revelan una estructura más o menos regular de anillo o caparazón, por lo general con una estrella central.”
AURORA BOREAL
La aurora boreal, tal como la describe Hall, se explicaría con la presencia de un gran fuego en el interior de la Tierra.
EL FUNCIONAMIENTO DE LA BRÚJULA Se presenta esta ilustración para mostrar cómo funciona la aguja magnética al pasar al interior de la tierra, y cómo la brújula guiaría a los exploradores hacia afuera otra vez, sin que se enteraran de que la tierra es hueca.
En base a lo citado y otra evidencia astronómica, Gardner sostiene que la forma de las nebulosas, vistas por el telescopio, confirma su teoría al mostrar que todos los planetas adquieren un interior hueco durante su formación a partir de nebulosas, como indica la forma de anillo que muestra la fotografía.
Gardner escribe: “¿Por qué los científicos nunca han considerado con seriedad el problema de la forma de la nebulosa planetaria? Por fotografías y observaciones, saben que la nebulosa planetaria asume la forma de un caparazón hueco, abierto en los polos y con un núcleo brillante, o sol, central en el medio. ¿Por qué nunca se han preguntado qué se puede deducir de esto? Resulta evidente que es una etapa de la evolución de la nebulosa. ¿Por qué lo ignoran por completo? ¿No será porque no pueden explicarlo sin una gran alteración en sus propias teorías? Nuestra teoría muestra cómo se llega a esa etapa de la evolución de una nebulosa y cómo pasa. Exhibimos una continua evolución que pasa por esa etapa a otras más avanzadas, en las que las aberturas polares se fijan, el caparazón se solidifica, y la nebulosa queda reducida a un planeta. Debemos recordar que mientras la nebulosa original era mucho más grande que un planeta -podía medir hasta millones de kilómetros de diámetro- era compuesta por gases tan livianos y expandidos por el calor que al solidificarse forman un planeta”.
Gardner señala que al igual que parte del fuego original de la formación del sistema solar permanece en el centro como un sol, ocurre con cada planeta individual, por el mismo proceso que permitió la formación del sistema solar y por la continuación del mismo movimiento rotatorio general se arrojan hacia la periferia las masas pesadas por fuerza centrifuga. Esto se evidencia en que la mayoría de los planetas de la periferia, como Urano y Neptuno, son más grandes que aquellos cercanos al sol, como Mercurio y Venus. En el caso de la formación de cada planeta, parte del fuego original ha permanecido en el centro de cada uno, para formar el sol central, mientras los elementos más pesados fueron arrojados hacia la superficie para formar la corteza sólida, y así dejar el interior hueco. Además, debido a la rotación en los ejes, la fuerza centrífuga hace que la masa entera se acumule más en los ángulos rectos de tales ejes, de modo que queda una protuberancia en el ecuador, con la compensación correspondiente en los polos, en forma de depresiones polares que se abren hacia el interior hueco, en vez de que el planeta sea completamente redondo.
La teoría de Gardner, apoyada por la evidencia astronómica que presenta en su libro, sostiene que todos los planetas son huecos y poseen soles centrales. Este sería el patrón básico generador en la formación de sistemas solares desde la nebulosa primitiva que les da origen. Nuestro universo también debe tener un sol central, alrededor del cual circulan las estrellas. Gardner cita al famoso astrónomo, el profesor Lowell, que ha visto el brillo de luces de la capa polar de Marte. De acuerdo a Gardner, esto se debe a que el sol central de Marte pasa por la abertura polar. Se han observado luces similares que provienen de la región polar de Venus. Mientras Mercurio cruza el sol, con el lado del planeta hacia nosotros, de color negro, se ha podido observar una luz fuerte emitida del otro lado, comparable a la luz de nuestro sol al salir de su disco negro. Gardner concluye que estos tres planetas son huecos y tienen grandes aberturas polares, mal llamadas capas de hielo o nieve, que en realidad son blancas debido a las grandes cantidades de neblina y nubes en estas regiones (el sol central brilla a través de las partes despejadas). Astrónomos han observado estas luces en reiteradas oportunidades; al no entender la causa, no pudieron ofrecer una explicación satisfactoria. Gardner señala que, a veces, las capas polares desaparecen en forma súbita, y que el hielo y la nieve no podrían derretirse con tanta velocidad debido a un cambio de clima.
El profesor Newcomb dice: “No existe evidencia de que nieve, como la que conocemos, se haya formado alrededor de los polos de Marte. No parece posible que ocurra una caída considerable de nieve, ni hay razones para suponer que las capas blancas son de nieve o hielo. Para apoyar su afirmación con respecto a la presencia de luces en el polo de Marte, Gardner cita al profesor Lowell, que asegura que el 7 de junio de 1894, mientras observaba Marte, de repente vio dos puntos de luz brillar en el medio de la capa polar.
Lowell intentó explicar esos puntos como reflejos de luz solar en el hielo polar, pero Gardner lo niega y cita al profesor Pickering, que vio una vasta área blanca formarse en el polo de Marte en sólo veinticuatro horas, visible como una capa blanca, y que desapareció en forma gradual. Además, Lowell vio una franja de azul oscuro, que creyó era agua del hielo o la nieve que se derretía en la capa de nieve. Gardner cree que la supuesta capa de hielo de Marte está, en realidad, compuesta por neblina y nubes, que pueden aparecer y desaparecer con gran rapidez. Al respecto escribe:
“Lo que Lowell vio, en realidad, fue un rayo directo -dos rayos directos en el mismo momento- brillando desde el sol central de Marte hacia afuera, a través de la abertura del polo de ese planeta. ¿El borde azul alrededor de esa área, al que se refirió Lowell, no indica el fenómeno óptico del reflejo en la superficie del planeta que hace una curva gradual hacia el interior, de tal forma que en un punto de la curva, deja de reflejar luz? El hecho de que no se ve con frecuencia muestra que sólo resulta visible cuando Marte está en determinada posición en relación con la tierra, momento en el cual podemos penetrar en la boca de la abertura polar y recibir el rayo directo.
“¿Por qué los científicos nunca compararon los fenómenos de la capa de luz de Marte con la luz que hay en nuestras regiones polares? ¿Olvidan que la aurora boreal ocurre sin referencia a cambios en la aguja magnética? Si es así, si la aurora boreal es independiente de las condiciones magnéticas, ¿a qué se puede deber si no a una fuente de luz? ¿El reflejo de esta luz en las partes más alejadas de la atmósfera no es comparable con la proyección de luz de las capas de Marte a lo más alejado de la atmósfera de ese planeta? Por otra parte, ¿cómo explican los científicos que la aurora boreal sólo se vea en el norte muy lejano y sólo en forma fragmentaria al estar más al sur?
“Para apoyar su visión de que las capas polares de Marte no están formadas por hielo y nieve, sino que representan la luz del sol central que brilla por la abertura polar, Gardner dice lo siguiente: “¿Por qué el planeta Venus, de tan altas temperaturas, tiene capas polares como las de Marte (si suponemos que las capas de Marte están compuestas por hielo y nieve o dióxido de carbono congelado)? Asimismo, ¿por qué las capas polares de Venus y Mercurio no sufren altibajos como las de Marte? ¿Por qué las capas polares de Marte parecen emitir una masa de luz muchos kilómetros por encima de la superficie del planeta cuando las miramos desde el costado, si en realidad son de hielo? ¿Cómo pueden ser tan luminosas, para empezar, más luminosas que la nieve vista en circunstancias similares? Además, ¿cómo pudo Lowell ver rayos directos de luz de las capas si no eran rayos de una fuente de luz directa? Por otra parte, ¿cómo explican los científicos que al observar aquel planeta por telescopio a la noche, la luz polar es amarilla, no blanca como, serían las capas de nieve? Esto también lo notó el
profesor Lowell, cuyas observaciones de Marte parecen apoyar nuestra teoría.
“El sol central es una masa incandescente, y al igual que el brillo incandescente de una luz eléctrica parece amarilla vista a distancia en la oscuridad, también la luz del sol de Marte parecería amarilla. (Si se reflejara en una superficie blanca, parecería blanca.) Hasta donde conocemos, los científicos nunca han podido explicar todo esto.”
Mitchell vio dos centelleos fuertes de luz en la capa polar de Marte, que luego se unieron en forma gradual. Gardner afirma que se debieron a las nubes que pasaron por encima del lado expuesto del sol central, y que así causaron variaciones en la luz emitida a través de la abertura polar.
En 1886, un astrónomo inglés, W. E. Den-ning, escribió en el periódico científico Nature, lo siguiente con respecto a sus observaciones:
“En los últimos meses, la capa polar norte de Marte ha estado muy luminosa, a veces hasta ofrece un contraste llamativo con las regiones de superficie de reflejo más débil. Estas zonas luminosas de aquel planeta, requieren tanta investigación como las partes más oscuras. En muchos dibujos y descripciones de Marte, no se ha otorgado suficiente importancia a estas manchas blancas”.
En 1892, el astrónomo inglés, J. Norman Lockyer, escribió esto sobre Marte: “La zona de nieve era por momentos tan luminosa, que, al igual que la luna creciente, parecía proyectarse
más allá del planeta. El efecto de irradiación era visible con frecuencia. En una ocasión se pudo observar la mancha de nieve brillar como una estrella nebulosa cuando el planeta en sí estaba cubierto por nubes, un fenómeno que notaron Beer y Madler, y registraron en su trabajo, ‘Fragments Sur les Corps Celestes’. La luminosidad parecía variar constantemente y, a veces, en especial cuando la zona de nieve estaba cerca del mínimo, dejaba de ser lo notorio que suele ser en el disco del planeta”.
Gardner hace los siguientes comentarios sobre las observaciones de Beer y Madler: ‘Todo el que lea aquello teniendo en cuenta nuestra teoría, tiene que ver cómo ésta se atiene a la realidad. Solamente los rayos directos de un sol central pueden brindar ese efecto luminoso sobre la superficie del planeta y variar cuando la atmósfera en el interior o encima se nubla o despeja. Si hubiera sido una capa de hielo, no habría existido esa luminosidad cuando el planeta estaba cubierto de nubes, como Lockyer dice que ocurrió. Por otra parte, esa luminosidad es exactamente el efecto de nuestra aurora boreal, que se percibiría al observar a nuestro planeta desde una gran distancia. La luz es igual en los dos casos. Nos abocaremos a tratar el planeta Venus para demostrar por completo que los círculos polares no son nieve, ni hielo, ni siquiera capas de escarcha en agujas, sino aberturas que dan a la superficie interna e iluminada del planeta”.
En Venus, la gran cantidad de vapor de agua
tiende a equilibrar la temperatura, de manera que las capas polares no están compuestas de hielo y nieve como se supone en el caso de Marte, lo que Gardner pone en duda. Al hablar sobre las capas polares de Venus, Macpherson dice lo siguiente en Romance of Modern Astronomy: “Se han observado capas polares, que algunos suponen son iguales a las de nuestro planeta y a las de Marte; sin embargo, hay astrónomos que no creen que sean nieve”.
En 1878, el astrónomo francés, Trouvelet, observó una masa confusa de puntos luminosos en el polo de Venus. Gardner la atribuye a luz proveniente del sol central, que atravesaba las nubes. Dado que la capa polar no está hecha de hielo, estas luces no pueden ser el reflejo del sol; cree que ocurre lo mismo en el caso de Marte.
Se han observado luces similares de Mercurio. Richard Proctor, uno de los astrónomos más conocidos del siglo diecinueve, escribió: “Un fenómeno de Mercurio, si es real, podría ser indicador de energías volcánicas que, comparadas con las de nuestro planeta, equivalen a las fuerzas de un gigante al lado de las de un niño pequeño. Se ha supuesto que un punto luminoso determinado en el disco negro de Mercurio cuando está en tránsito indica una fuente de iluminación en la superficie o en la atmósfera del planeta. Es imposible que sea en la atmósfera, ni se puede suponer que los rayos de la aurora en Mercurio posean la intensidad necesaria. Si la superficie de aquel planeta brillara con la luz que se creyó ver, más de
cientos de miles de kilómetros cuadrados deberían brillar con una intensidad de luz que haría parecer oscura la luz de calcio. En realidad, la luz de calcio es oscuridad absoluta comparada con la luminosidad intrínseca de la superficie dei sol; y esa luz de Mercurio se ha percibido con el uso de los anteojos oscuros más potentes. Sin embargo, no cabe duda de que el punto luminoso es solamente un fenómeno visual.
Al comentar las palabras de Proctor, Gardner escribe: “Una vez más, estamos de acuerdo con la observación, pero no con la deducción. Visto por un telescopio, hay un punto de luz en Mercurio tan fuerte, que el observador lo compara con la incandescencia del sol. Es una luz mucho más brillante que la que podría producir un reflejo. Para Proctor, una aparición semejante debió resultar alarmante en extremo; no la esperaba ni estaba preparado para un fenómeno tal. Por lo tanto, incapaz de explicarlo, lo llama ‘solamente un fenómeno visual’. No creemos que los ojos de Proctor lo engañaran, era un observador astronómico experto. Por lo tanto, lo que vio debió tener una explicación o una causa detrás.
“Resulta obvio que lo que vio era el sol cen
tral de Mercurio, que brillaba a través de la aber
tura polar y, dado que Mercurio es un planeta
pequeño, el sol del interior debe estar muy cerca
de esa abertura y tampoco habría una atmósfera
acuosa con nubes que oscurecieran los rayos.
Por lo tanto, este sol brillaría con una luminosi
dad extraordinaria.
“¿Qué más hace falta para demostrar que Mercurio, así como los otros planetas, tiene un sol central, que probablemente es un fenómeno universal? ¿No resulta significativo que podemos comenzar con observaciones de Marte y pasar a Venus y Mercurio, con la aplicación de las mismas pruebas y obtener los mismos resultados? Las pruebas son la observación directa o fotográfica. Los resultados consisten en la aparición invariable de un sol central.”
Además de la evidencia astronómica anterior
a favor de esta teoría, Gardner se refiere a la es
tructura de las cabezas de los cometas, que
muestran un centro hueco, una corteza externa y
un sol central. En su libro, presenta un dibujo del
cometa de Donati, detectado desde un observato
rio de Florencia en 1858. Muestra que tenía un
núcleo -o sol- central, que “brillaba con una lu
minosidad equivalente a la de la estrella Polar” y
tenía un diámetro de 1016 kilómetros. Gardner
cree que un cometa es un planeta que entró en la
órbita de un cuerpo más grande, como nuestro
sol, que lo separó de su propia órbita, y que tal
vez chocó, colisionó con otro planeta y el calor re
sultante transformó la mayor parte en una cola
gaseosa que va detrás del resto. Gardner sostiene
que el núcleo de fuego del cometa una vez fue el
sol central del planeta, de donde se formó luego
de que se rompiera en fragmentos. >
EL ORIGEN DE LA AURORA BOREAL
Gardner sostiene que, así como hay luces polares de Marte, Venus y Mercurio, que son rayos de sus soles centrales, que atraviesan las respectivas aberturas polares, ocurre en el caso de nuestro planeta. Las luces polares que irradia son las de la aurora boreal, que no se debe al magnetismo, sino al sol central de la Tierra.
Gardner presenta la siguiente teoría acerca del origen de la aurora boreal:
“¿Por qué los científicos nunca han comparado la capa de luz de Marte con la luz que ilumina nuestras regiones polares? ¿Se olvidan de que las muestras de la aurora boreal se han observado sin conexión con un cambio en la aguja magnética? Si esto es así, independiente de las condiciones magnéticas, ¿qué otra explicación puede haber que una fuente de luz? ¿El reflejo de la luz de la aurora boreal, desde las mayores alturas de la atmósfera, no es comparable con la proyección de la luz de la atmósfera de Marte? ¿Cómo explican los científicos el hecho de que la aurora sólo se ve con claridad en el norte muy lejano y sólo en forma parcial más al sur?”
Gardner llega a la conclusión de que la aurora boreal se debe al sol central que brilla a través del orificio polar sobre el cielo nocturno, y que las variaciones en los rayos se deben a las nubes que pasan y los interrumpen y hacen que el reflejo en el cielo cambie en forma constante. El hecho de que la aurora boreal no se debe a magnetismo o a
descargas eléctricas queda probado por las observaciones de los exploradores árticos de que cuando la aurora es más intensa, no hay alteraciones en las brújulas ni ruidos de fritura que acompañan a las descargas eléctricas.
También afirma lo siguiente: “Existen otras consideraciones que muestran que la aurora se debe al sol interno. El doctor Kane, en el informe de sus exploraciones, nos cuenta que la aurora boreal es más luminosa cuando es blanca. Esto demuestra que, cuando el reflejo del sol es tan claro que se refleja una luz completamente blanca, se obtiene un efecto mucho más luminoso que cuando la luz se fragmenta en colores prismáticos. En el último caso, la atmósfera es húmeda y densa en el interior de la tierra -esta es la causa del efecto arco iris- y, en una atmósfera semejante, no se puede ver tanto. Por lo tanto, la exhibición no es tan luminosa como cuando la atmósfera es despejada y la luz no se fragmenta.
“Una vez más, si la aurora boreal es el reflejo del sol central, deberíamos verlo completo sólo en las cercanías del orificio polar y ver sólo destellos difusos desde los bordes externos a medida que se va más al sur. Eso es exactamente lo que ocurre. En su libro In the Heart ofthe Arctics, el doctor ¡Vichólas Senn dice: ‘La aurora boreal, que en ocasiones vemos en nuestras latitudes, es solamente ia sombra de lo que se puede observar en la región polar’.
“La aurora no es un desorden magnético o eléctrico, sino un reflejo de los rayos del sol central. Si ese sol calienta continentes y aguas en el interior de la tierra; si, como vimos, las aves se alimentan y reproducen allí; si, en el Ártico, ocasionalmente se puede ver un tronco, una semilla o polvo parecido a polen provenientes de ese lugar desconocido, tiene que ser posible obtener evidencia de esa vida.”
Vista de Marte, tomada en el observatorio Yerkes, el 28 de setiembre de 1902. Muestra el círculo blanco, es decir la supuesta capa de nieve, proyectada más allá de la superficie del planeta. Esto elimina la posibilidad de que sea nieve o hielo. (De A Journey ío the Earth’s Interior or Have the Po-les Realiy Been. Discovered?, de M. B. Gardner)
Vista de Marte, que muestra el punto blanco circular, que es una entrada al interior del planeta, y no una supuesta capa polar. Esto prueba que Marte, la Tierra y todos los demás cuerpos planetarios son huecos y contienen un sol central. (Fotografía tomada por F. A. A. Talbott, en Beighton, Inglaterra.) Por razones ópticas, todas las fotografías astronómicas están invertidas.
Una vista de pájaro de la abertura que da al interior de la tierra.
Una reproducción fotográfica de un dibujo que muestra la cabeza del cometa Dona.ti, como fue visto en 1853.
Nada puede apoyar tanto nuestra teoría como esta ilustración. Se tomó de un dibujo del Cometa de Donati, visto desde el observatorio de Cambridge el primero de octubre de 1853. El núcleo central se ve con gran claridad. Está rodeado por una esfera de gases luminosos y encerrado por una envoltura externa. El cometa está pasando por un área de fuerzas en conflicto. Esto, tal vez unido al calor excesivo, ha causado la gran fisura que se extiende por todo el envoltorio hasta el sol central. Un cometa es un planeta que se está desintegrando. Esta fotografía muestra esa desintegración en un punto de evolución suficiente para permitir ver la estructura interna del planeta. Esa estructura es precisamente la que nuestra teoría le adjudica a todos los planetas, inclusive la Tierra. A medida que el lector se adentre más en este libro, recordará este dibujo y confirmará cómo esta estructura se ve confirmada cada vez más. Deberá recordar que esta ilustración no fue inventada para apoyar nuestra teoría, pues su existencia es muy anterior a la promulgación de nuestra teoría.
UNA SECCIÓN DE LA GRAN BARRERA
DE HIELO
Un iceberg monstruoso en el océano Atlántico, zona antartica, de 650 kilómetros de ancho, inserto en aguas de 700 metros de profundidad, y que sobresale entre 33 y 70 metros por encima del nivel del océano. Es de agua dulce congelada y no está conectado a la tierra. ¿Cómo llegó allí?

lunes, 27 de enero de 2014

LA TIERRA HUECA,MAS DATOS DE R.BERNARD

Antes de que Colón descubriera América, la existencia de un nuevo mundo cruzando el Atlántico, en la forma de un continente occidental, se consideraba el sueño de un loco. Lo mismo ocurre, en nuestra época, con la existencia de un mundo nuevo, un mundo subterráneo, en el interior hueco de la tierra; una tierra tan desconocida para la humanidad actual como el continente americano para los europeos antes del descubrimiento de Colón. Por lo tanto, no hay ninguna razón para que no pueda también ser descubierto y que se establezca su existencia como un hecho.
Amoldo de Azevedo, en su libro Physical Ge-ography, escribió lo siguiente sobre el mundo misterioso debajo de nuestros pies, sobre el cual los científicos no conocen más que unos kilómetros de profundidad, y sólo consideran teorías, hipótesis y conjeturas para ocultar su ignorancia: “Tenemos, debajo de los pies, una inmensa región, cuyo radio es de 6.290 kilómetros, completamente desconocida, que desafía el egocentrismo y la competencia de los científicos”.
Esta aseveración es verdadera. Hasta la fecha, los científicos sólo han penetrado unos kilómetros hacia el interior de la Tierra, y no saben nada sobre qué hay más abajo. Se aferran a conjeturas, adivinanzas y suposiciones. Muchas de las teorías y creencias de aceptación común sobre el interior de la tierra no se apoyan en una base científica, parecen originarse en la antigua idea eclesiástica del fuego del infierno en el centro de la tierra. La creencia científica de que el centro de la tierra es una masa de fuego y metal fundido no cuenta con mayor evidencia que la religiosa. Las dos son meras suposiciones sin un gramo de prueba.
Es probable que surgiera del hecho de que cuanto más se penetra en la tierra, mayor es la temperatura, pero es absurdo suponer que este aumento de temperatura continúa hasta el centro de la tierra. No hay evidencia que apoye esta teoría. Es más probable que el aumento de temperatura siga hasta llegar al nivel donde se originan la lava volcánica y los terremotos, probablemente debido a la presencia de muchas sustancias radioactivas en el lugar. Después de pasar esta capa de calor máximo, no hay nada que impida que la temperatura descienda cada vez más hasta el centro de la tierra.
La superficie total de la Tierra es de 317 millones de kilómetros cuadrados y el peso estimado es de 6.000.000.000.000.000.000.000 de toneladas. Si la tierra fuera una esfera sólida, el peso sería mucho mayor. Esta es una de las evidencías científicas de que el interior de la tierra es hueco. Este autor cree que la concepción más veraz de la estructura de la tierra se basa en la idea de que, cuando estaba en estado fundido durante su formación, una fuerza centrífuga hizo que las sustancias más pesadas fueran arrojadas hacia afuera, a la periferia, en forma de rocas y metales, para formar la corteza externa. El interior quedó hueco, con aberturas en los polos, donde la fuerza centrífuga era menor y donde había menor tendencia a arrojar materiales hacia afuera. Sin embargo, esta tendencia era mayor en el ecuador, lo cual explica que la tierra sobresalga en esta región. Se estima que, como consecuencia de la rotación de la tierra sobre su eje durante el estado de formación, se formaron depresiones polares y aberturas, que miden alrededor de 2.260 kilómetros de diámetro.
También presentaremos evidencia que indica que parte del fuego y materiales incandescentes originales permanecieron en el centro de la tierra, para formar un sol central, por supuesto mucho más pequeño que el nuestro, pero capaz de emitir luz y permitir el crecimiento de plantas. Además, veremos que la aurora boreal, o rayos de luz, que iluminan el cielo ártico por la noche provienen de este sol central cuyos haces pasan a través de la abertura polar. Por lo tanto, si la tierra fue una bola de fuego y metal fundido en su origen, parte de este fuego permaneció en el centro, mientras la fuerza centrífuga hizo que la materia sólida fuera arrojada hacia la superficie, a causa de la rotación sobre el eje. Esta materia formó una corteza sólida y el interior quedó hueco con una bola de fuego en el centro, que formó un sol central que proporciona iluminación para las plantas, los animales y los humanos.
La primera persona que presentó esta teoría de que la tierra fuera hueca con aberturas en los polos fue un pensador de los Estados Unidos, Wi-lliam Reed, autor del libro Phantom ofthe Poles, publicado en 1906. Aquí encontramos la primera recopilación de evidencia científica, basada en informes de exploradores árticos, que apoyan la teoría de que la tierra es hueca con aberturas en los polos. Reed calcula que la corteza de la tierra tiene un grosor de 1,300 kilómetros y que el interior hueco tiene un diámetro de 10.300 kilómetros. Reed resume su teoría revolucionaria de la siguiente manera:
“La tierra es hueca. Los polos, tan buscados, son fantasmas. Existen aberturas en las extremidades norte y sur. En el interior hay vastos continentes, océanos, montañas y ríos. La vida vegetal y animal es evidente en este nuevo mundo, y es probable que esté poblado por razas desconocidas para los habitantes de la superficie terrestre.”
Reed señalaba que la tierra no es una verdadera esfera, sino que está achatada en los polos, o que comienza a achatarse cuando uno llega a los hipotéticos polos, que en realidad no existen porque allí están las aberturas que dan al interior hueco. Por lo tanto, los polos están en el aire, en el centro de las aberturas polares y no en la su-
ficie como suponen aquellos que quieren lla-Per ge Descubridores de los polos. Reed afirma marn0 es posible descubrirlos porque la tierra es hueca en esos polos, que en realidad están en el medio del aire, debido a la existencia de las aberturas polares que dan al interior. Cuando los exploradores creían llegar al polo, era porque los confundía el comportamiento extraño de la brújula a latitudes tan altas, al norte y al sur. También dice que esto ocurrió en el caso de Peary y Cook, ninguno de los cuales de veras llegó al Polo Norte, como veremos más adelante.
Entre las latitudes de 70 y 75 grados al norte y al sur, la tierra comienza a hacer una curva hacia adentro. El polo es sólo el borde externo de un círculo magnético alrededor de la abertura polar. En el pasado reciente, los exploradores árticos soviéticos demostraron que el polo norte magnético, una vez creído un punto en el Archipiélago Ártico, es una línea de aproximadamente 1.600 kilómetros de largo. Sin embargo, como ya señalamos, es una línea circular, no recta, que constituye el borde de la abertura polar. Cuando un explorador arriba al borde, ha llegado al polo norte magnético; y aunque la brújula siempre apunta hacia allí al pasarlo, en realidad no es el polo Norte (a pesar de que uno cree que sí y que descubrió el polo). Al llegar a este círculo magnético (el borde de las aberturas polares), la aguja magnética de la brújula apunta hacia abajo. Muchos exploradores árticos han observado lo mismo después de alcanzar latitudes altas, cerca de 90 grados, y
se sintieron confundidos por la acción inexplicable de la brújula y su tendencia a apuntar hacia arriba. (Se encontraban en las aberturas polares, y el compás apuntaba hacia el polo norte magnético, que estaba en el borde de la abertura.)
A medida que la Tierra gira sobre su eje, el movimiento es giroscópico, como el de un trompo. El polo giroscópico externo es el círculo magnético del borde de la abertura polar. Más allá del borde, la tierra se achata y se inclina en forma gradual hacia el interior hueco. El verdadero polo está en el centro de la abertura de los polos, que, por consecuencia, no existen. Aquellos que afirmaron descubrirlos no dijeron la verdad, aunque así lo hayan creído. Los confundió la acción irregular de la brújula en latitudes elevadas. Por esta razón, ni Cook, ni Peary, ni ningún otro explorador llegaron a los Polos Norte y Sur, y nunca lo harán.
“» Apareció un artículo muy interesante sobre este tema en la edición de marzo de 1962 de Flying Saucers, escrito por su editor, Ray Palmer, quien cree que los platillos voladores provienen del interior de la Tierra y salen por las aberturas polares. El artículo se titula “The North Pole – Russian Style”. Describe los increíbles descubrimientos de los exploradores árticos rusos, que confirman la teoría de la tierra hueca con aberturas polares, así como lo hacen las observaciones de los exploradores árticos a los que nos referiremos más adelante. El artículo tiene el siguiente subtítulo: “Más evidencia de tierras mis-
riosas en los polos. Doscientos anos de explora-ión le han dado a los rusos un nuevo concepto del polo, que vuelve obsoleta toda geografía anterior. ¡Estos son los hechos irrefutables!”. Citaremos de este articulo:
“Muchos lectores se acordarán de los artículos en que damos cuenta de nuestras teorías de que hay algo misterioso en el área polar de la tierra. Hemos sugerido que hay mucha más ‘área’ en los polos de lo que es posible representar en el mapa del globo. Hemos señalado los extraños vuelos del Almirante Byrd más allá del polo; también el caso de las montañas perdidas y el hecho de que un arma (militar) desestimara la habilidad cartográfica de otras ramas del mismo ejército. Inclusive hemos sugerido que la tierra es hueca y que existen aberturas gigantes de 3.400 kilómetros en los polos y hemos afirmado que hay abundante evidencia de estas aberturas. También hemos señalado que existe mucha reserva y ambigüedad sobre las áreas ártica y antartica. Asimismo, hemos sugerido que los platillos voladores tal vez provengan de esta área misteriosa o de adentro de la tierra.
“Una de nuestras afirmaciones más insistentes es que, hasta el momento, nadie llegó al Polo Norte; todas las afirmaciones de que se llega, son falsas, porque el polo no es un punto al cual se pueda ‘llegar’ en el sentido aceptado de la palabra. Hemos puesto en tela de juicio a aquellos pilotos que afirman volar sobre el Polo Norte todos los días. En el caso del aviador de los Estados Unidos,
AL POLO NORTE MAGNÉTICO, en algún momento, se lo “
consideró un punto en el Archipiélago Ártico.
Investigaciones recientes demuestran que se extiende ‘
por la depresión polar hasta la Península Taimyr en ‘ – !
Siberia.   Las   líneas   representan   meridianos :;
magnéticos. (Concepción más reciente del polo norte ,{
magnético; basado en la investigación de científicos t;’.
rusos.)
explicamos la maniobra estándar, que imposibilita que vuele más allá del polo porque lo cruza. (Es decir, cruza la abertura polar en lugar de entrar en ella. El autor.) Debido a dificultades de navegación que se originan en las brújulas de toda clase, un aviador ‘perdido’ (cuyo compás no funciona como es debido) recobra su ubicación al doblar en cualquier dirección, hasta que la brújula retoma su funcionamiento normal. Las aerolis comerciales, cuya publicidad se jacta de vo-neados veces por día sobre el polo, exageran la rdad por 3.700 kilómetros. (Sólo cruzan el bor-de magnético de la abertura polar, donde la brújula registra el grado más alto del norte, pero no llegan al Polo Norte, que es el punto central de la abertura polar. El autor.)
‘Tenemos a nuestra disposición, en la forma de registros de varios cientos de años y en archivos rusos, la historia de la exploración ártica que prueba más allá de la duda, el punto más importante que queremos transmitir; que el polo norte magnético no es un punto, sino -según los rusos- una línea de aproximadamente 1.600 kilómetros. Antes de seguir adelante, queremos aclarar que nosotros creemos que esta deducción es errónea, y que la línea es en realidad un círculo. A raíz de la falta de espacio para situarla en el globo, los rusos se ven obligados a comprimir sus observaciones en un área de dos dimensiones: apretaron los dos costados del círculo y hacen una línea del círculo. Ahora, quisiéramos dar un resumen de ese punto de la exploración rusa, que en realidad cubre mucho más que sólo el geomagnetismo:
“‘Los navegantes en latitudes altas siempre tuvieron problemas con el extraño comportamiento de las brújulas magnéticas, causado por las aparentes irregularidades y asimetrías en el campo magnético de la tierra. Los primeros mapas magnéticos fueron creados con esta premisa, basados en suposiciones esperanzadas, de que el
polo norte magnético fuera un punto. Por ende, se esperaba que la aguja de la brújula, que baja cada vez más al acercarse al polo magnético, apuntara hacia abajo al llegar allí. Sin embargo, la información de muchas expediciones rusas y otras mostraban que la aguja apunta hacia abajo a lo largo de un gran trayecto que cruza el Océano Ártico, desde un punto en el noroeste de la Península Taimyr hasta otro en el Archipiélago Ártico.
Este descubrimiento, en un principio, inspiró la hipótesis de que hay un segundo polo norte magnético, ubicado a los 86 grados longitud este. Observaciones más refinadas descartaron esta idea. El mapa del campo magnético, ahora, muestra los meridianos magnéticos que corren juntos en un grupo de líneas desde el norte del Archipiélago Ártico hasta Sibería. Se ha demostrado que el polo norte magnético, alguna vez considerado un punto en el Archipiélago Ártico, se extiende por la depresión polar hasta la Península Taimyr en Siberia.’
“El ‘polo’, en términos de magnetismo, es un área muy extendida, que cruza la depresión polar de un continente al otro. Tiene una longitud de por lo menos 1.600 kilómetros y es probable que existan 1.600 kilómetros más como una línea difusa. (No es un punto en el norte lejano, sino el borde de la abertura polar, ya que después de pasarlo y entrar en la abertura que lleva al interior de la tierra, el Almirante Byrd dejó atrás el hielo y la nieve árticos y entró en un territorio más cálido. El autor.) Por lo tanto, cuando el Almirante cualquier otro explorador ártico que Porte una brújula magnética- sostiene que llegue al polo, hace una afirmación muy vaga. Sólo puede decir que llegó a un punto, que puede estar en cualquier lado demostrable dentro de un área de 3.200 kilómetros (el borde magnéüco de la abertura polar), donde el compás señalaba hacia abajo. Es un logro destacable, pero no el descubrimiento del polo.
“Ya que otras clases de brújulas, como la guía giroscópica y de inercia, tienen limitaciones igualmente vagas, nos animamos a afirmar que nadie ha llegado al polo y que no existe un polo al cual llegar.
“Luego, al no encontrar explicación para el comportamiento extraño de la brújula en la depresión polar, los teóricos recurrieron al espacio y la atmósfera superior e, inclusive al sol, para explicar lo que les ocurre a los instrumentos. Entonces, decidieron que el polo es ‘la interacción entre el campo magnético y las partículas cargadas, provenientes del sol’. Más significativas aún son las referencias a los cartógrafos anteriores, cuyos mapas son ‘nubes petrificadas en la imaginación de los cartógrafos como masas de tierra’. La armada se sintió molesta cuando el ejército dijo que las montañas perdidas del Polo Sur nunca estuvieron allí, porque no podían encontrarlas con sus propias conjeturas confusas, basadas en el polo magnético, que no existe. En la actualidad, descubrimos que las áreas nuevas de tierra están ‘descubiertas’, y que se descartan los viejos mapas porque las tierras que muestran ya no existen. (Esta confusión se debe a la acción irregular de la brújula en el norte lejano, debido a que el polo norte magnético no es un punto como suponían los cartógrafos, sino un círculo alrededor del borde de la abertura. El autor.)
“Esto nos trae al tema de las ‘tierras misteriosas’ de gran extensión en las áreas polares, que no se pueden situar en el globo sin superposición con otras extensiones. ¿Será allí donde se originan los platillos voladores?”
Es sabido que los polos magnéticos del norte y sur no coinciden con los polos geográficos, como ocurriría si la tierra fuera una esfera sólida, convexa en los polos. La razón de que los polos magnético y geográfico no coincidan es que, mientras el polo magnético está sobre y a lo largo del borde de la abertura polar, el geográfico está en el centro, en el aire, no en tierra sólida. Como veremos más adelante, el verdadero polo magnético y centro de gravedad no es un borde externo de la abertura polar, sino un punto en el centro de la corteza terrestre, que estará a 650 kilómetros de profundidad, y corre a lo largo de la abertura. Por esta razón, la aguja de la brújula sigue apuntado en sentido vertical hacia abajo cuando se pasa el borde de la abertura y se entra en ella. Sólo después de pasar el centro, la aguja apuntaría hacia arriba en vez de abajo. En ambos casos, después de llegar al borde de la abertura polar, la brújula ya no funciona en sentido horizontal como antes, sino vertical.
Todos los exploradores árticos que llegaron a latitudes tan elevadas  hicieron la misma observación, y siempre los sconcierta. La única explicación viene de la con-epción de la tierra hueca y las aberturas polares, con el polo magnético y el centro de gravedad en el medio de la corteza de la Tierra y no en el centro geométrico. Como resultado, el agua del océano en el interior de la corteza se adhiere a la superficie interna al igual que a la externa. Podemos calcular que el polo magnético del polo y el centro de gravedad son una línea circular alrededor de la abertura polar, pero en el medio, a aproximadamente 650 kilómetros ‘de la superficie de la Tierra. En apoyo de la concepción de que el polo magnético está situado en el borde de la abertura polar, Palmer cita los siguientes hechos.
Entre cada polo magnético en la Tierra pasan meridianos. Contrariamente a los meridianos geográficos que miden la longitud, los magnéticos se mueven de este a oeste y de vuelta. La diferencia entre los geográficos -el norte y sur verdaderos- y la dirección en que apunta una brújula magnética, es decir el meridiano magnético de un lugar, se llama declinación. La primera observación se hizo en Londres en 1580, mostró una declinación hacia el este de 11 grados. En 1815, alcanzaba los 24,3 grados hacia el oeste, como máximo. Esto significa un cambio de 35,5 grados en 235 años, equivalente a 3.416 kilómetros. Si dibujáramos un círculo alrededor del polo, con un radio de 1.708 kilómetros, para que el diámetro fuera de 3.416 kilómetros, representaría el borde de la
abertura polar. El Polo Norte Magnético pasó de un punto a otro diametralmente opuesto de este círculo, a 3.416 kilómetros de distancia, en 235 años. Por esta razón, el polo magnético y el geográfico no coinciden. El geográfico es una extensión del eje de la tierra -que está en el centro de la abertura polar- por lo tanto, existe en el espacio vacío. Por ello, ningún explorador podrá “descubrirlo”, ya que no está en tierra sólida.
Según Marshall Gardner, el borde de la abertura polar, que es el verdadero polo magnético, es un gran círculo de 2.260 kilómetros de diámetro. Es tan grande que cuando los exploradores lo pasan -como hicieron muchos- la inclinación es tan gradual que no se dan cuenta de que ingresan al interior de la Tierra; se imaginan que están en la superficie. Por lo tanto, el polo magnético puede ser cualquier punto en el círculo del borde magnético de la abertura polar. Palmer dice lo siguiente al respecto:
“El punto de precisión del polo magnético existe en una sola porción de la circunferencia por vez, y se mueve en forma progresiva alrededor del círculo en una órbita definida, que tarda 235 años en recorrer. Es decir, que el polo magnético viaja 29 kilómetros por año. Vuelos militares y civiles sobre el polo se pueden realizar a diario sin que se manifieste la menor evidencia del vasto agujero en la Tierra. Se circunscribe el perímetro, a pesar de lo que creen, debido al error original de suponer que pasan sobre un punto y no una gran circunferencia, la cual tocan en un solo punto,
para luego desviarse de la curva natural porque viajan en línea recta”.
^ Si la tierra fuera una esfera sólida, con dos los en las puntas del eje, al ser un imán, los los magnéticos coincidirían con los geográficos. Que no sea así resulta inexplicable dentro de la teoría de que la tierra es una esfera sólida. La explicación se aclara cuando aceptamos la existencia de aberturas polares, con polos magnéticos a lo largo del borde circular, en vez de solamente en un punto fijo.
Palmer cita una afirmación significativa de exploradores rusos: “La exploración y la investigación muestran que tal vez en unos años la comprensión humana abarque una enorme área nueva de la superficie terrestre y los correspondientes dominios dentro de lo desconocido”. Este comentario suena muy parecido a los del Almirante Byrd que dicen que la región ártica es “el centro del gran desconocido”. Tal vez los rusos conozcan su descubrimiento de “un nuevo y vasto territorio” más allá del polo. Palmer comenta lo siguiente al respecto:
“Esta es una frase realmente estupenda. Contemplemos lo que de veras dice: que no sólo la exploración, sino también la investigación demuestran que tal vez en unos años la comprensión humana abarque una nueva área de enormes regiones de la superficie terrestre y los correspondientes -esta palabra es significativa- dominios dentro de lo desconocido. En otras palabras, además de las áreas que podemos com-
prender e investigar con exploración, hay grandes áreas que la comprensión humana todavía tiene que comprender por medio de la investigación. Sí existen grandes áreas desconocidas que están más allá de la comprensión humana, y ‘tal vez’ las descubramos y comprendamos en unos años. Es decir que, además de áreas que podemos entender e investigar con la exploración, existen grandes dominios que debemos abarcar con nuestra comprensión por medio de la investigación.
“En las siguientes frases de los exploradores rusos encontramos que hay mucha ‘perspectiva para el desarrollo’ en la depresión polar, que, de acuerdo a las creencias actuales, es sólo agua congelada. ¿Cuál es la gran perspectiva: cubos de hielo para el té? No, debe haber posibilidades más interesantes, la clase vinculada con grandes masas de tierra en un área desconocida aún sin explorar y desarrollar.”
Palmer cita así a los rusos: “Hace sólo 30 años, más de la mitad del área total de la depresión polar no había sido explorada, y 16 por ciento era todavía ‘térra incógnita’ hace sólo 15 años. En la actualidad, aunque sea una desilusión para los jóvenes geógrafos, el área de los puntos en blanco en el mapa de la depresión polar se ha reducido a casi nada. A la vez, para gran pena de los exploradores de mayor experiencia y para grande y comprensible placer de los más jóvenes, todavía quedan puntos en blanco en otras partes del Ártico. El océano, el aire y la ionosfera todavía pueden encerrar misterios”.
luego comenta sobre esta afirmación rusa:
Nos enteramos de que los puntos en blanco en el
mapa de la depresión polar han disminuido a ca-
si nada Luego, nos dicen que aún hay puntos en
blanco en otras partes del Ártico. ¿Dónde? Dicen
que e1 océano, el aire y la ionosfera aún encierran
muchos misterios. En especial el océano, en cuya
extensión desconocida existen vastas masas de
tierra que están más allá de nuestra capacidad
de ubicación en los mapas y también de nuestra
comprensión.
“Podemos decir que ésta es una afirmación ambigua o que se oculta algo, pero no lo haremos porque no es cierto. Esto es sincero, la única forma de expresar con sinceridad algo que aún no se comprende. Decir, en forma más definida, que hay masas de tierra dentro de un área que se suele llamar ‘un punto’, es enfrentarse al desafío de demostrarlo y probarlo. Ya que esto no es posible, sólo pueden darse indicios vagos de misterios.
“Es tarea de aquellos que se oponen a la teoría de la ‘tierra de misterio en el polo’, probar que no es verdad o probar la suya, que ya fue demolida por científicos y exploradores de las dos naciones más grandes de la tierra. Lo que aquí presentamos no es una teoría, sino el resultado acumulativo de cientos de años de exploración, que culminan en el año geográfico que estableció la información que dimos como el ‘nuevo concepto de geomagnetismo en la depresión polar’.
“El misterio por fin llega a ser conocido, y los
que se burlaban se callan. Trabajemos todos jun, tos para encontrar la verdad sobre este misterio tan fascinante e importante para la humanidad ¿Qué es lo que existe en ambos polos de la tierra que nos abre nuevas fronteras tan vastas en extensión y naturaleza que están más allá de nuestra comprensión actual? Tal vez la exploración del espacio sea menos importante que la de nuestro misterioso planeta, que de repente se ha convertido en un Vasto dominio’ mucho más grande de lo que alguna vez soñamos”.
La teoría de la Tierra hueca, con aberturas en los polos se originó en William Reed en 1906, cuando presentó, por primera vez, su libro Phan-tom of the Poles. Catorce años más tarde, en 1920, otro escritor estadounidense, Marshall B. Gardner, publicó un libro titulado A Jowney to the Earth’s Interior or Have the Poles Really Been Discovered? No parecía saber riada del libro de Reed, ya que no lo mencionó en su bibliografía, que era muy extensa e incluía la mayoría de los libros importantes sobre la exploración ártica. Gardner, en su libro, presenta la misma concepción de la estructura terrestre que Reed: que es hueca, con aberturas en los polos. Difiere con él en la creencia de la existencia de un sol central, fuente de la aurora boreal. En los diagramas de este libro, Gardner describe la tierra con aberturas circulares en los polos; y dice que el océano, que fluye por estas aberturas, se adhiere a la corteza sólida, tanto encima como debajo, ya que el centro de gravedad de la tierra reside en el medio
de esta porción sólida y no en el interior hueco, de acuerdo a su teoría. Por esta razón, si un barco via-jara por las aberturas polares y llegara al interior de la tierra, continuaría su curso en una posición inversa del lado de adentro de la corteza, así como a la noche, nosotros estamos debajo de la superficie de la tierra, adheridos por la gravedad.
El libro de Gardner, ya fuera de edición y poco frecuente, al igual que el destino de muchos otros trabajos escritos sobre el mismo tema -que fueron perdidos u olvidados- contiene muchos diagramas interesantes. Nosotros reproduciremos algunos. Citamos la siguiente descripción de estos diagramas:
1. “La tierra dividida en dos por el centro de
las aberturas polares y en ángulos rectos con res
pecto al ecuador. Ofrece una visión clara del sol
central y continentes y océanos en el interior. (Re
producción de un modelo de trabajo hecho por los
autores en 1912.)”
2. “La tierra vista desde el espacio. Muestra la
abertura polar del norte hacia el interior del pla
neta, que es hueco y contiene un sol central en
lugar de un océano de lava líquida.”
3. “Diagrama que muestra la tierra como una
esfera hueca con aberturas polares y un sol cen
tral. Las letras arriba y abajo del diagrama indi
can los diferentes pasos de un viaje imaginario
Por el interior del planeta. En el punto marcado
D, vemos la corona del sol central por primera
vez. En el punto marcado ‘E’, vemos el sol central
en su totalidad.”
La fuerza de la atracción gravitacional es más fuerte en la curva desde el exterior hacia el interior de la tierra. Un hombre de 80 kilogramos pesaría alrededor del doble mientras navegara por la abertura, por la curva desde afuera hacia adentro de la tierra. Al llegar adentro, pesaría sólo 40 kilos, porque hace falta menos fuerza para sostener un cuerpo dentro de una esfera riueca en rotación que afuera, debido a la fuerza, centrífuga.
William Reed sostiene que la atracción gravitacional es más fuerte en la mitad de la curva que va al interior de la tierra, donde está el centro de gravedad. Dice que es tan fuerte en este punto que el agua dulce y la salada de los icebergs no se mezclan. Esto permite obtener agua dulce en el Océano Ártico. ¿Cómo puede encontrarse agua dulce en el norte extremo, donde sólo hay agua salada de océano, y cómo pueden formarse icebergs de agua dulce y no salada? La única explicación, como señalan tanto Reed como Gardner, es que es agua que proviene de los ríos que desembocan desde el interior cálido de la tierra, y que al llegar a la superficie fría, se congelan y se convierten en icebergs, que se rompen y caen al mar. Entonces producen marejadas extrañas que los exploradores árticos han observado con extra-ñeza en el norte lejano.
Tanto Reed como Gardner afirman que la temperatura en el interior de la tierra es mucho más uniforme que afuera y que es más cálida en invierno y más fresca en verano que la nuestra.
Hay lluvia suficiente, más que en la superficie, pero nunca hace suficiente frío para que nieve. Es un clima subtropical ideal, libre del calor opresor de los trópicos y del frío de la zona templada. También sostienen que la abertura polar norte es más grande que la del sur. Dicen que existe una tierra de paraíso del otro lado de la Barrera de Hielo del Mamut, que hay que pasar antes de llegar al clima cálido más allá del polo, que el Almirante Byrd sobrevoló.
En la curva de la abertura polar, hay otro aro de hielo, llamado el Gran Banco de Témpanos Masivos de Agua Dulce o Barrera de Hielo. Allí, se originan los icebergs. Todos los inviernos este aro se forma con el agua dulce, que fluye hacia afuera desde dentro de la tierra. En los meses de invierno, miles de millones de toneladas de agua dulce corriente, proveniente de ríos dentro de la tierra, que fluyen hacia afuera por medio de las aberturas polares, se congela al salir y forma montañas de hielo de agua dulce, cuya presencia resultaría inexplicable si la tierra fuera una esfera sólida. En el verano, gigantescos icebergs de kilómetros de largo, se desprenden de las montañas y flotan hacía el exterior de la tierra. Están compuestos de agua dulce, donde sólo puede existir agua salada. Dado que el agua del exterior de la Tierra en estas regiones es salada en su totalidad, el agua dulce que compone estos icebergs tiene que provenir del interior.
La Tierra vista desde el espacio. Muestra la abertura polar del norte al interior del planeta, que es hueco y contiene un sol central en vez de im océano de lava liquida. (Reproducido de A Journey To The Earth’s Interior or Have The Pales ReaJly Been Discovered?, GARDNER, Mars-hall B., Eugene Smith Company, Aurora, Illinois, 1920.)
En el interior de los icebergs, el mamut y otros animales tropicales inmensos, supuestamente de origen prehistórico porque nunca fueron vistos en la faz de la tierra, fueron hallados en perfecto estado de conservación. Algunos tenían vegetación verde en las bocas y los estómagos en el momento de ser congelados en forma repentina. La explicación acostumbrada es que estos animales prehistóricos vivían en la región ártica cuando ésta tenía clima tropical. La llegada del período glaciar convirtió el Ártico de una zona tropical a una helada y congeló estos animales antes de que tuvieran tiempo de huir al sur. La existencia de los grandes depósitos de marfil encontrados en Siberia y en islas del norte, se explican de la misma manera. Sin embargo, Gardner sostiene
una teoría totalmente diferente, que encuentra apoyo en las observaciones del Almirante Byrd, quien descubrió una criatura gigante similar a un mamut en la tierra más allá del polo, proveniente del interior de la tierra, en la actualidad. Dice que pueden ser llevados por los ríos a la superficie y congelarse dentro del hielo formado cuando al llegar a la superficie esos mismos ríos forman glaciares y icebergs.
En Siberia, a lo largo del río Lena, se encuentran, expuestos en la tierra y enterrados, los huesos y colmillos de millones de mamutes y mastodontes. El consenso de la opinión científica es que estos son remanentes prehistóricos y que el mamut existió hace más o menos 20.000 años y desapareció en la catástrofe desconocida que llamamos el último período glaciar.
Schumachoff, un pescador que vivía en Ton-goose, Siberia, fue el primero que descubrió un mamut entero congelado en un bloque de hielo transparente en 1799. Cortó el hielo para liberarlo, le quitó los colmillos inmensos y dejó el cadáver de carne fresca para que lo devoraran los lobos. Más adelante, se envió una expedición para examinarlo y, en la actualidad, se puede ver el esqueleto en el Museo de historia natural de Lenin-grado.
Los exploradores polares no sólo mencionan la fauna (animales), sino también la flora (vegetación) en el extremo norte. Además, muchos animales, como el toro almizcleño, emigran hacia el norte en el invierno. Esto resulta lógico sólo si hay un clima más cálido allí. En reiteradas oportunidades, los exploradores árticos observaron osos que van hacia el norte a un área donde no habría alimentos para ellos si no estuviera la abertura polar que conduce a una región más cálida. También se hallaron zorros del paralelo 80 hacia el norte; era evidente que estaban bien alimentados. Sin excepción, estos exploradores con-cuerdan en que, aunque resulte extraño, cuanto más al norte se vaya, pasada determinada latitud, más cálido es el clima. Invariablemente, un viento norte trae mayor temperatura. Se hallaron árboles coniferos flotando en la orilla, provenientes del norte lejano. También aparecen mariposas, abejas e, inclusive, mosquitos, que no se encuentran hasta llegar a cientos de kilómetros al sur, en áreas climáticas de Canadá y Alaska, propicias para la vida de los insectos.
También se hallaron variedades desconocidas de flores en el norte extremo. Se han visto aves parecidas a la agachadiza, pero diferentes a cualquier ave conocida, que vienen del norte y luego vuelven allí. Los conejos son abundantes; no crece vegetación, pero se encuentra materia vegetal flotando en los restos de las aguas abiertas del norte. -
Las tribus esquimales dejaron rastros inequívocos de su migración siempre hacia el norte, al lado de sus campamentos temporarios. Los es-quirnales del sur hablan de tribus que viven en el n°rte lejano. Tienen la creencia de que sus ances-°s vinieron de una tierra paradisíaca en el extremo norte.
En Nueva Zelanda y el sur de América del Sur, se encuentra fauna y flora similares, que no pueden haber emigrado de uno de estos lugares al otro. La única explicación es que provienen de una tierra madre común: el continente antartico. Sin embargo, ¿cómo pudieron venir de un desierto congelado, donde sólo sobreviven los pingüinos? Palmer concluye: “Sólo la ‘tierra misteriosa’ del Almirante Byrd puede explicar estos hechos y migraciones”.
Muchos exploradores árticos, después de pasar por el aro de hielo y la curva que lleva al interior de la tierra, continuaron hacia el norte hasta cruzar esta barrera de hielo. Muchos entraron por la abertura, pero no lo supieron; creían estar en la superficie externa. Esto se debe a que la abertura es tan grande que es imposible distinguir la diferencia, excepto que el sol sale más tarde y se pone más temprano, porque los rayos se cortan por el borde de la abertura polar después de que uno ingresa. Todos los exploradores árticos que fueron suficientemente al norte observaron lo mismo. Gardner cree que la abertura polar tiene un diámetro de 2.260 kilómetros.
Una vez que estaban dentro de la tierra, los exploradores entraban a un mundo nuevo donde hallaban lo opuesto a lo esperado. La aguja de la brújula apuntaba en sentido vertical en vez de horizontal como antes, debido a que el verdadero polo magnético está ubicado en el medio de la curva que va desde afuera hasta adentro de la tierra. Cuanto más al norte iban, más cálida era la atmósfera. El hielo de las regiones árticas que estaban más al sur desaparecía y lo reemplazaba el mar abierto. (El Almirante Byrd encontró una ausencia total de hielo y nieve en la “tierra más allá del polo” que sobrevoló a lo largo de 2.740 kilómetros.) A medida que los exploradores navegaban más al norte, los vientos se volvían más cálidos. El clima era más moderado y agradable. Con frecuencia, el polvo que llevaba el viento era intolerable. ¿De dónde puede venir tal polvo en el norte extremo, una tierra de hielo y océano? Reed y Gardner atribuyen el origen de este polvo a los volcanes dentro de la abertura polar que dan al interior de la tierra. Sería imposible que hubiera volcanes en el Ártico si no estuvieran dentro de la abertura polar.
* El 3 de agosto de 1894, el doctor Fridtj of Nan-sen, un explorador ártico que se hallaba en el norte lejano, se sorprendió del clima cálido y las huellas de zorro que encontró allí. Es probable que estuviera dentro de la abertura polar. La brújula no funcionaba, y no sabía dónde estaba. Cuanto más entraba a la abertura, más cálida era la atmósfera; si hubiera seguido, habría visto aves tropicales, como vieron otros exploradores, además de otros animales no encontrados en la superficie terrestre, como el mamut que el Almirante Byrd vio desde su avión cuando sobrevolaba esta área misteriosa sin hielo.
Ray Palmer escribe: “El toro almizcleño, en contra de lo esperado, emigra al norte en invierno. En repetidas ocasiones los exploradores árti-
cos observaron osos en camino al norte, a un área donde no podía haber alimento para ellos. También se pueden encontrar zorros bien alimentados al norte del paralelo 80. Todos los exploradores sin excepción concuerdan en que cuanto más al norte se va, más cálido es el clima. El viento norte trae temperatura más tibia. Hay árboles coniferos que flotan desde el norte siguiendo las costas desde el norte. Hallamos mariposas y abejas en el norte lejano, pero nunca cientos de miles de kilómetros más al sur; no encontramos el clima propicio para la vida de insectos semejantes hasta Alaska o Canadá.
También hallamos variedades desconocidas de flores. Aves parecidos a la agachadiza, pero diferentes a cualquier especie conocida salen del norte y vuelven allí. Hay abundancia de liebres en áreas donde nunca crece vegetación y sin embargo aparece en forma de restos flotantes provenientes del agua abierta del norte. Las tribus esquimales que emigran al norte dejan rastros inconfundibles de ese traslado en los campamentos temporarios. Los esquimales del sur hablan de tribus que viven en el norte lejano. La gaviota Ross, común en Point Ba-rrow, emigra hacia el norte en octubre. Sólo la ‘tierra misteriosa’ del Almirante Byrd puede explicar estos hechos y estas migraciones.
La leyenda de una tierra de paraíso en el norte lejano, conocida como “Ultima Thule”, que se suele confundir con Groenlandia, resulta significativa porque siglos antes del vuelo del Almirante Byrd, se anticipó la existencia de una tierra semejante, libre de hielo, en los límites del norte de la tierra. Palmer escribe lo siguiente:
»”La leyenda escandinava de una tierra maravillosa muy al norte, llamada ‘Ultima Thule’ (que se suele confundir con Groenlandia), es significativa cuando se estudia en detalle, a raíz de su llamativa semejanza con la tierra que Byrd vio y su ubicación en el norte tan lejano. Asumir que Ultima Thule es Groenlandia implica enfrentarse con la contradicción del Casquete Polar de Groenlandia, que llena toda la depresión de Groenlandia hasta una profundidad de 3.047 metros. ¿La tierra misteriosa del Almirante Byrd, el centro del Gran Desconocido, es lo mismo que la Ultima Thule de las leyendas escandinavas?
“Existen misterios sobre la Antártida también. Tal vez el mayor sea aquel altamente técnico de la biología misma, pues la flora y la fauna son idénticas en las masas de tierra de Nueva Zelanda y América del Sur. No pudieron emigrar de una a otra; se cree que provienen de una tierra madre común. Esa madre tierra pudo ser el continente Antartico. En un nivel más popular, encontramos el caso del barco ‘Gladys’ en 1893, cuyo capitán fue H. B. Hatfield. La nave estaba completamente rodeada de icebergs a 43 grados al sur y 33 grados oeste. En esa latitud, se observó un iceberg con una gran cantidad de arena y tierra, que revelaba un camino, un refugio y los cuerpos de cinco hombres muertos acostados en diferentes partes del témpano. El mal tiempo impidió una investigación más profunda.
“Hay un consenso unánime en las opiniones de científicos sobre la peculiaridad del área antartica, de que no hay tribus humanas que vivan allí. Además, las investigaciones muestran que ninguna nave se perdió allí en ese momento, por lo tanto estos hombres no podían ser marineros náufragos. ¿Los hombres que murieron en el témpano habrán venido de la tierra misteriosa más allá del polo sur descubierta por la expedición de Byrd? ¿Habrían salido de su tierra cálida y habitable hasta perderse por la banquina de hielo, y encontrar la muerte en una porción de hielo en el mar, desprendido de un iceberg mientras ellos estaban encima?”
Theodore Fitch, otro escritor estadounidense que escribe sobre el tema de la tierra hueca, cuando se refiere a una de las barreras de hielo que hay que cruzar antes de poder entrar en las aberturas polares, pregunta:
“¿Por qué no podemos volar sobre estas gigantescas barreras o hacer caminos y pasarlas por encima hasta llegar al interior de la tierra?”. El no encuentra razón que lo impida, aunque, al igual que tantos otros estadounidenses, ig;-noraba que el Almirante Byrd había sobrevolado estas barreras y entrado a la tierra hueca unos años antes. Fitch cree que una vez que estos hechos sean de conocimiento público, todas las grandes naciones intentarán establecer soberanía sobre este nuevo mundo, cuya área es mayor que la superficie terrestre y que no estará sujeta a la precipitación radioactiva, que envenene los alimentos y las tierras. Mundo de alcance más fácil que la luna y de mayor importancia para nosotros, ya que ofrece las condiciones ideales para la vida humana, con mejor clima que el de la superficie. Fitch lo llama una Tierra de Paraíso y cree que es la verdadera ubicación geográfica del paraíso, una tierra maravillosa mencionada en todas las escrituras religiosas de todos los pueblos.
Pareciera que los rusos están haciendo lo mismo que sugiere Fitch al enviar flotas de rompehielos, algunos con poder atómico, a explorar el norte lejano. El próximo paso consistirá en repetir el vuelo del Almirante Byrd a través de la abertura polar hasta “la tierra más allá del polo”.
El libro de Fitch, titulado Ow Paradise Inside the Earth (Nuestro paraíso en la tierra), está basado en los trabajos de Reed y Gardner. Menciona que durante el último siglo, un capitán de mar que viajaba con rumbo norte siguió la curva hacia adentro, a pesar de que creía estar en camino al Polo. Fitch escribe lo siguiente:
‘Tanto William Reed como Marshall Gardner declaran que debe haber una tierra del paraíso del otro lado de la barrera de hielo del mamut. Ambos concuerdan en opinar que una raza de pequeñas personas de color marrón vive en el interior de la tierra. Es posible que los esquimales descendieran de este pueblo.
“La mayoría de los exploradores viajaron directamente al norte hasta pasar por la curva de 1.290 kilómetros en la abertura polar. Ninguno se dio cuenta que se encontraba en el interior de la tierra. Estos exploradores encontraron lo opuesto a lo que esperaban. A medida que avanzaban hacia el norte, los vientos se volvían cada vez más cálidos. Con la excepción de los fuertes vientos cálidos que arrastraban polvo de vez en cuando, . el clima era tibio y agradable. Fuera de los icebergs del interior, el mar era abierto y la navegación buena. (Como ya señalamos, Reed y Gardner explican este extraño polvo del norte lejano, que oscurece la nieve en la que se deposita, como proveniente de los volcanes activos en el interior de la abertura polar. Esta parece la única explicación posible. El autor.)
“Veían incontables kilómetros cuadrados de tierra buena. Cuanto más al norte iban, más hierba, flores, arbustos, árboles y otra vegetación encontraban. Un explorador escribió que sus hombres llegaron a recoger ocho clases diferentes de flores y que veían colinas cubiertas de verdor. (El Almirante Byrd confirmó estas observaciones, pues en su vuelo de 2.740 kilómetros sobre territorio sin hielo, vio árboles, vegetación, montañas, lagos y vida animal. El autor.)
“Otro autor contó que había visto toda clase de anímales de clima cálido y millones de aves tropicales. Había tal densidad, que un hombre ciego podría acertar a una o más aves con un solo tiro. El hermoso paisaje del cielo y la tierra eran más magníficos que todo lo conocido en el exterior de la tierra. Todos los exploradores escribieron sobre la majestuosidad de la aurora boreal, que algunos sostienen proviene del sol central dentro de la tierra, que Vbrilla a través de la abertura en el Polo Norte.”
Fitch señala que el interior hueco de la tierra tiene un área terrestre mayor que la superficie porque, ya que 75 por ciento de la superficie está cubierta de agua, quedan menos de 88 millones de kilómetros cuadrados de superficie de tierra. Por lo tanto, la superficie terrestre total es de menos de 318 millones de kilómetros cuadrados. Fitch sostiene que, en el interior, no hay océanos de tamaño comparable con los de la superficie, y que hay tres veces la cantidad de tierra dentro de la tierra. Es decir, que a pesar de la circunferencia y el área total menores del interior, el área de tierra es mayor. Fitch dice que tiene un clima mejor y más saludable del que tenemos en la superficie, sin los inviernos fríos, los huracanes, los terremotos, las tormentas eléctricas, los ciclones, las precipitaciones radioactivas, la erosión de la tierra por lluvia excesiva y otras desventajas. Tiene un clima subtropical ideal.
William L. Blessing es otro escritor estadounidense al que influyeron mucho las teorías de Reed y Gardner. Publicó un folleto sobre el tema, donde reproduce los diagramas de la estructura terrestre. Dice:
“La tierra no es una verdadera esfera. Es chata en los polos, o tal vez deba decir, comienza a achatarse en los polos. El polo es sólo el borde externo de un círculo magnético, donde la aguja magnética de la brújula apunta hacia abajo. A medida que la tierra gira sobre su eje, el movimiento es giroscópico. El polo giroscópico externo es el borde magnético de un círculo. Más allá del
borde, la tierra se achata e inclina en forma gradual como un cañón hacia el interior. El verdadero polo en el centro exacto del cono es perpendicular, pues este punto es el centro exacto de la abertura que va al interior. Hay que descartar la antigua idea de que la tierra alguna vez fue una masa sólida o fundida, y que el centro está compuesto de hierro fundido. Puesto que el caparazón de la tierra tiene un espesor de 1.290 kilómetros, el núcleo de hierro debería tener un diámetro de más de 11.290 kilómetros y 33 870 kilómetros de circunferencia. Es imposible. Asimismo, hay que descartar la antigua idea de que cuanto mas profundamente se penetra en la tierra mas calor hace. El radium y la radioactividad producen este calor. Todas las rocas de la superficie contienen partículas diminutas de radium.” Uno de los hechos más enigmáticos de la exploración del Ártico es que, aunque es un área de océano, cubierta de agua, que se congela por encima o está abierta en partes -según la época del ano- muchos exploradores señalan que hay grandes extensiones de océano abierto en los puntos mas cercanos al polo, mientras que más al sur hay más hielo. Algunos exploradores dijeron que hacia mucho calor a veces y que debieron quitarse sus abrigos. Inclusive, hay un registro . de un encuentro con esquimales desnudos. Se cree que el origen de esta raza es el norte extremo, de donde emigraron al sur hasta su habitat actual. Es probable que su hogar original más al norte fuera más cálido que el actual.
Resulta extraño que los libros de Reed y Gardner, que presentaban una teoría geográfica tan histórica, apoyada por la evidencia de exploraciones árticas durante el último siglo, fuera tan ignorada para que, en la actualidad, sean imposibles o difíciles de obtener. Es una teoría de importancia comparable con la teoría de que la tierra es redonda, cuando fue rechazada en los principios; ¿habrá sido ocultada? (Este autor tuvo la suerte de obtener una copia del libro de Gardner de un librero de libros raros.) ¿Será posible que estos libros compartieran el destino de las noticias sobre los descubrimientos del Almirante Byrd, el libro de Giannini y la revista de Palmer que anunciaba la confirmación de Byrd de la teoría de Reed y Palmer sobre la tierra hueca con aberturas en los polos? (Un corresponsal de este autor, residente en Washington D.C., escribió que por casualidad, mientras revisaba libros en la biblioteca de un alto oficial de la Fuerza Aérea, con quien tenía negocios, para su gran sorpresa, encontró una copia del libro de Gardner.) Es evidente que la teoría de Gardner sobre la tierra hueca es conocida por los líderes gubernamentales y militares, ya que el Almirante Byrd la confirmó, pero que la callan, y no puede discutirse en forma abierta.
•• Fitch pide a quienes no creen que la tierra es hueca, con aberturas en los polos, que contesten las siguientes preguntas:
“Puede usted producir pruebas de que algún explorador llegó al supuesto Polo Norte o Polo Sur?
“Si no existe una latitud de 83 a 90 grados en
la tierra, ¿cómo se puede sobrevolar el Polo Norte?
“Si la tierra no es hueca, ¿por qué el viento norte en el Ártico se hace más cálido a medida que uno navega hacia el norte más allá de la latitud de 70 grado
“¿Por qué hay vientos del norte cálidos y mar abierto a lo largo de cientos de kilómetros al norte de la laütud de 82 grados?
“Después de llegar a la latitud de 82 grados, ¿por qué la aguja de la brújula siempre está agitada?
“Si la tierra no es hueca, ¿por qué los vientos cálidos del norte ya mencionados transportan más polvo que cualquier viento en la tierra?
“Si no fluyen ríos de adentro hacia afuera, ¿por qué flotan plantas y árboles en el agua dulce de los icebergs?
“Si ninguno de los icebergs proviene de alguna parte sobre la tierra, ¿de dónde vienen si no suponemos la existencia de ríos que fluyen de adentro para afuera?
“Si el interior de la tierra no es cálido, ¿por qué millones de aves tropicales y animales van hacia el norte en el invierno?
“¿Por qué el viento del norte transporta más polen y capullos que cualquier otro en el exterior?
“Si la tierra no es hueca y cálida por dentro, ¿por qué el polen colorea la nieve a lo largo de miles de kilómetros cuadrados?
“¿Será tal vez que el polen de millones de acres de flores de color tiñe la nieve de colorado, rosa, amarillo, azul, etcétera?”
La tierra dividida en dos por el centro de las aberturas polares y en ángulos rectos con respecto al ecuador. Ofrece una visión clara del sol central y continentes y océanos en el interior. (Reproducción de un modelo de trabajo, hecho por los autores en 1912. Patentado el 12 de mayo de 1914, número 1096102.)