No hay certeza sobre si los rayos de luz detectados provienen de los primeros momentos del Universo.
© NASA
El BICEP2 utiliza tecnología para amplificar la luz polarizada de la radiación cósmica de fondo.
El hallazgo de ondas gravitacionales que podría probar que el universo experimentó una expansión más rápida que la velocidad de la luz en la primera trillonésima de segundo- hecho que se conoce con el nombre de inflación cósmica- a través de un telescopio en el Polo Sur, le permitió al grupo de científico BICEP2 anunciarlo como un gran descubrimiento.

Sin embargo, el escepticismo en torno a la validez de los resultados del trabajo del equipo BICEP2 ha circulado recientemente en blogs de física y revistas científicas estadounidenses como Science o New Scientist.

El 4 de junio, Paul Steinhardt, director del Centro de Física Teórica de la Universidad de Princeton, envió un comunicado a la prestigiosa revista científica británica Nature, en el que afirmaba que el equipo de la Universidad de Harvard tuvo un desafortunado error en sus cálculos.
"Serios errores en el análisis de datos fueron actualizados y se traducen en una falta de detección" de ondas gravitacionales, explicó el astrofísico, que cita un análisis independiente de los resultados del equipo BICEP2.
Este análisis lo llevó a cabo David Spergel, un físico también de Princeton. Según él, no se puede saber si los rayos de luz detectados por el telescopio BICEP2 provienen específicamente de los primeros momentos del universo. "Creo que no podemos saber con certeza si las emisiones de luz polarizada que ellos detectaron provienen del polvo cósmico en la Vía Láctea o vienen desde los albores del universo", dijo.
"Sabemos que el polvo cósmico emite radiaciones de luz polarizada observables en todas partes del cielo y (...) la característica de las emisiones que han visto se encuentran tanto en la radiación del polvo cósmico como en las ondas gravitatorias primordiales", agregó Spergel
.El astrofísico explicó que es imposible para los investigadores hacer la distinción dado que sus mediciones se realizaron en una sola frecuencia de radiación luminosa.

Esta cuestión se dilucidará "probablemente" en otoño próximo, cuando el equipo rival que trabaja con el telescopio espacial Planck, de la Agencia Espacial Europea(ESA), publique sus resultados, estimó Spergel.

El telescopio observa una gran parte del cielo, frente a sólo el 2 por ciento que abarca el BICEP2, y realiza sus observaciones en seis frecuencias, lo que permite determinar la fuente de las emisiones de luz polarizada, explicó. Por ahora, el equipo BICEP2 "debería revisar" sus declaraciones iniciales, sostuvo.
"En virtud de la importancia de este resultado, creo que deberían haber sido más prudentes al hacer un anuncio tan espectacular", juzgó Spergel.
Y agregó que, a diferencia de lo que suele ocurrir, ningún científico externo a la investigación pudo verificar los resultados antes de que el equipo los hiciera públicos.

Solicitado por la AFP durante varios días, el físico John Kovac de Harvard, no respondió hasta el momento. Otro miembro clave del equipo, Jamie Bock, un astrofísico del California Institute of Technology, se negó por medio de un portavoz de la universidad a conceder una entrevista a los medios en esta etapa.
"La detección de esta señal es uno de los objetivos más importantes en cosmología actualmente y es resultado de un enorme trabajo llevado a cabo por muchos investigadores", dijo entonces Kovac
. Varios equipos internacionales de astrofísicos compiten en este proyecto.