jueves, 24 de julio de 2014

HUELE A PODRIDO EL ESTADO ITALIANO

Georges Almendras (Periodista)


HUELE A PODRIDO EL ESTADO ITALIANO
por Jean Georges Almendras (Enviado especial a Palermo, Sicilia)
Las aguas putrefactas del Estado italiano se desbordaron una vez màs este año. El año 22 despuès de los asesinatos de los jueces Giovanni Falcone y Paolo Borsellino. El año de las mayores blasfemias del sistema politico italiano inserto en un Estado que no ha hecho otra cosa que acunar la impunidad y la hipocresía en torno a las responsabilidades que le competen en torno al proceso sobre la tratativa Estado-Mafia del cual el Fiscal Nino Di Matteo es el principal artífìce de las investigaciones. Y precisamente él, que no podía estar ausente en uno de los actos programados por el Movimiento Agendas Rojas, con el apoyo del diario Il Fatto Quotidiano y Antimafia Duemila, para el día 18 de julio en Via D'Amelio, dijo entre muchas cosas y sin pelos en la lengua: “Tomar hoy la palabra en este lugar y a la misma hora del estrago de hace 22 años para mi es una gran responsabilidad a la cual no he querido renunciar con la precisa conciencia que la conmemoraciòn de hoy tendrá un sentido sólo si es sostenida del compromiso de la pasión civil, del coraje que debemos demostrar desde mañana. No he querido renunciar a la profunda emoción que vivo en este momento porque ante todo siento la necesidad de agradecer a los ciudadanos, que como tantos de ustedes continúan dando cotidiana testimonianza de estar enamorados de la Justicia, de la Democracia, y de la Constitución de nuestro país”.
Ha sido -y sigue siendo- el año del proceso de la tratativa Estado-Mafia, pero además ha sido y es el año en que la indiferencia de la cúpula del gobierno italiano, de Giorgio Napolitano, ha mostrado más las garras, y se ha ido definiendo, más que en un Estado amante de la verdad, en un Estado diríase “padrino” del Poder Mafioso. Un Estado, qué, -burocracia y tecnicismo judicial mediante- entre muchos obstáculos que impuso al Fiscal Nino Di Matteo se destacan: la no disponibilidad para él, del sistema de protección bomb jammer de alta tecnología (como si se quisiera exponerlo más que protegerlo); las intrigas en torno suyo de parte de algunos de sus colegas de la magistratura, de personajes del sistema político y de sus propios superiores en la escala jerárquica de la Fiscalía; y las constantes provocaciones del “periodismo alcahuete” de un Estado que poco a poco se inclina más en ser el “garante” más descarado del poder mafioso de nuestros días, que en el defensor de la honestidad y la transparencia, para combatirlo, y nada menos que con todas las herramientas que la constitución de la República tiene a su disposición. Ironías de un país que se jacta de la perfección de sus leyes y de sus mecanismos de investigación.
Durante los diversos actos celebrados en homenaje a Paolo Borsellino, entre los días 18 y 20 de julio de este 2014, las consignas que se gritaron y los carteles que llevaron no pocos ciudadanos nos hablan de un sentimiento de impotencia e indignación predominante en la sociedad palermitana y con el que deben convivir los operadores de justicia del pool antimafia, el periodismo antimafia (especialmente los colegas de AntimafiaDuemila e Il fatto Quotidiano) y el ciudadano común que tiene conciencia de que la mafia y el Estado viven un romance destructivo, que viene minando reiteradamente la democracia del país y la libertad.
Y no hay caso, la población está dividida. Mientras por un lado se cosecha conciencia antimafiosa y surgen asociaciones civiles como el Movimiento Agendas Rojas, Scorta Civica, Asociaciòn Cultural Falcone-Borsellino etc, etc, etc; por otro lado, un sentimiento de indiferencia -y hasta de crítica y de oposición- a esa movilización ciudadana con deseos de justicia, parece estar aferrada a las viejas estructuras sicilianas, las mismas que cobijaron al poder mafioso durante años y años.
Pero no podemos ser más realistas que el rey. Sicilia (Palermo en particular), hoy, como ayer, está sumergida en la esquizofrenia que la ha caracterizado siempre. En sus calles, los ciudadanos viven su rutina y nadie sabe a ciencia cierta con quién uno está dialogando. ¿Quizás con un killer?. ¿Quizás con un boss de Cosa Nostra?. ¿Quizás con un soldado mafioso?. ¿Quizás con un hombre de Estado cómplice, o encubridor, o vasallo, del Poder Mafioso? ¿Quizás con el político o el funcionario de Estado, traidor a la institución por convivencia con la mafia?. Todo es dramáticamente enigmático. Se siente, en la bellleza de su geografía, el mal de sus calles, ayer ensangrentadas por la violencia mafiosa, hoy transitadas por turistas distantes de esas tragedias.
Se siente la energía de la vida y de la muerte. Y no es una metáfora. Es una realidad. Es un presente. Un presente en el que las sombras mafiosas se dibujan en el contorno ciudadano, como acechando para intervenir en cualquier momento. Y ese momento puede ser hoy mismo, mañana o pasado mañana. De ahí que el miedo se anestesia pero no desaparece.
Una amenaza de muerte con sabor a sentencia ha sido dirigida hacia el Fiscal Nino Di Matteo desde filas mafiosas. ¿Otra vez los miedos y las angustias de los años 90?. Lamentablemente sí. Este Fiscal y su equipo del Ministerio Público tienen entre sus manos el proceso sobre la tratativa Estado Mafia, y viven prácticamente blindados, custodiados las 24 horas. Otra vez la espada sobre las cabezas de la justicia porque la justicia está sobre las cabezas de los mafiosos. Sólo que esta vez fiscales y magistrados no están solos, como años pasados lo estuvieron Falcone y Borsellino. El apoyo ciudadano está presente. Una presencia quizás insuficiente cuantitativamente pero sólida cualitativamente. Presencia al fin.
Ocurre que después de los atentados de Cosa Nostra, del 92 y del 93, la sociedad siciliana se traumatizó y apoyó toda acción antimafiosa. El tiempo pasó y aquel espíritu de lucha se fue anquilosando. Se fue diluyendo hasta ser fagocitado por el individualismo exacerbado, por el sistema político y por la vida moderna, bastante distante de aquellos días de amargura, lágrimas, sufrimientos y resistencias, quedando solamente en el campo de batalla los ciudadanos de la antimafia, los periodistas de la antimafia y los operadores de justicia del pool antimafia. Los tiempos cambiaron. El brazo militar de Cosa Nostra hizo en estos casi 22 años un trabajo “silencioso”, sutil y alevoso. Se fortalecieron los cimientos de la tratativa con el Estado. Una tratativa oportunamente descubierta por Falcone y por Borsellino. Un descubrimiento que les significó su sentencia de muerte.
No debemos olvidarnos que en nuestros días esa tratativa esta nuevamente sobre el tapete público. Ubicada además sobre los estrados judiciales, y bajo la mira de una Fiscalía que en cualquier momento podría desenmascarar a quienes participaron de ella desde diferentes sitiales y en diferentes niveles. Pero para que esto no suceda los piolines estatales se movilizaron con celeridad increíble y también algunos de los imputados de haberse involucrado con esas manipulaciones. El ex ministro del Interior Nicola Mancino fue uno de los piolines. Mancino, aunque alejado ya de aquellos días, y de ciertas compañías, pidió ayuda a poderosos hombres de gobierno y de la magistratura para alejar de su horizonte al Fiscal Di Matteo. Mancino está imputado de haber sido un hombre clave del Estado, en los estragos de Via D'Amelio y Capaci. Mancino, hoy -es decir en los últimos tiempos- preferiría que no existiese el Fiscal Di Matteo. Y como así lo consideró, así actuó. Apeló a las amistades del Estado, para lograr su cometido: pedir ayuda para sacar del medio el Fiscal inoportuno.
Fue así que el agua se desbordó del vaso, o mejor dicho, las aguas putrefactas del Estado se salieron de su cauce y en esa correntada de inmundicias al Fiscal Di Matteo no se le escabulleron esos pedidos de ayuda de Nicola Mancino, via telefónica o vía mail. Di Matteo orientó sus pasos a los hombres de gobierno que recibieron y acusaron recibo de esos SOS (porque sabían muy bien su procedencia y su esencia) y los llevó a declarar en la sala bunker de la cárcel de Ucciardone para desenmascarar a los involucrados en esas gestiones. Y allí mismo, donde a mediados del 86 se vivieron las audiencias del maxi proceso, allí mismo, Di Matteo y los fiscales afectados al caso interrogaron a los hombres del gobierno y de la Justicia: el Fiscal General Ciani y el Secretario privado del jefe de gobierno Giorgio Napolitano, entre otros personajes del Estado italiano.
Justo en la jornada previa al inicio del homenaje a Borsellino y ante la Corte de Assise y con rostros de asombro, con gestos de sorpresa, los interrogados -visiblemente a la defensiva y nerviosos- lo negaron todo. Negaron las pruebas irrefutables que les pasó por la cara el Fiscal Di Matteo. Negaron como niegan los mafiosos. Y por si fuera poco hasta se rasgaron las vestiduras.
“Hipocresìa institucional. Comportamiento nefasto de los jueces “parrucones” frente a la Corte de Assise de Palermo” fue el titular de la jornada, del diario AntimafiaDuemila, bajo la firma de nuestro director Giorgio Bongiovanni. Y no estaba errado.
Hace 22 años, exactamente a la hora 16:58, Cosa Nostra quitaba la vida a Borsellino y a sus custodias en Via D'Amelio. En ese mismo lugar, donde explotaron las bombas asesinas, y en la Facultad de Jurisprudencia de Via Maqueda (donde Borsellino cursó estudios), se realizaron sendas movilizaciones ciudadanas, con la activa participación de la Asociación Cultural Falcone-Borsellino, el periódico Antimafia Duemila y el Movimiento Agendas Rojas, con el siempre incondicional apoyo de organizaciones similares de otras regiones de Italia.
No me resulta desmesurado decir que la vivencia del encuentro de Via Maqueda “Un país sin verdad. Continuamos buscándola 22 años después del estrago de Vía D'Amelio”, organizado por AntimafiaDuemila, marca la temperatura ambiente de un Palermo sediento de justicia. Vehementes en sus intervenciones, cada orador y cada uno de quienes estuvimos allí arremetimos contra la ignominia del Estado italiano, que pretende burlarse de un pueblo alerta y que resiste y resiste, y sigue resistiéndose a ser sofocado y diezmado por la mafia, dueña y señora de una tierra abrazada a la desdicha de la muerte y a la belleza de su cultura y de naturaleza.
Giuseppe Lombardo, Procurador de la región de Calabria (donde es reina de la mafia la organización ‘Ndrangueta) dijo: “Es un error hoy hablar de mafia singularmente porque la mafia forma parte de un sistema criminal extenso porque los mandantes son internos”.
Antonio Ingroia, ex magistrado, fue muy crítico con el Estado: “Nuestro jefe de Estado debería ir a testimoniar en el proceso de Palermo. El Estado debe dar una señal por la verdad. Y otro tanto debería hacer el Presidente del Consejo (refiriéndose a Matteo Renzi que no ha expresado una sola palabra de defensa del magistrado de Palermo (refiriéndose a Nino Di Matteo) condenado a muerte por Riina”.
Salvatore Borsellino, hermano del juez Paolo Borsellino fue al grano: “No llorarè por mi hermano hasta que no se haya hecho justicia”.
Saverio Lodato, reconocido periodista, avivó el fuego diciendo que después de 20 años, de verdad negada, no puede evitar constatar un general sentimiento de “náusea” por encontrarse ahora una vez más recordando y buscando en la oscuridad a los mandantes y ejecutores del estrago de Via D'Amelio
Con la misma libertad de expresión de mi colega Saverio Lodato, yo que personalmenrte es el tercer año que participo del homenaje a Borsellino, no me distancio en absoluto de su pensamiento, lo ratifico y lo apoyo modestamente, agregando además, que sobrada verguenza deberían tener el Presidente de la República Giorgio Napolitano y el Primer Ministro Matteo Renzi por embanderarse -sin escrúpulos- con una suerte de comportamiento estrechamente relacionado con la impunidad y contrario a toda ética política, siendo en extremo deshonestos con la ciudadanía que los ponderó para que ocuparan los sillones del Palacio El Quirinal y del Palacio Chigi.
Via D'Amelio, desde el 19 de julio de 1992, se ha transformado en un grito de dolor y en un símbolo. Dentro de fronteras sicilianas y fuera de ellas. Vía D'Amelio, cada año llama a la reflexión y trasciende el alma humana, y es más, abofetea la hipocresía, la política corrupta, al Estado y la conciencia pública, desbarrancándola hacia los oscuros abismos de la condición humana, para iluminarla o para corromperla. Vía D'Amelio despierta y conflictúa, como conflictúa y despierta, su prima hermana Capaci. Dolorosa Palermo.
Cinco kilometros más allá, en el otro extremo de la ciudad, donde Palermo desnuda su arte y sus costumbres para los ojos (y el alma) del visitante extranjero, del artista que se maravilla de las reliquias de antaño, de los mercados repletos de sabrosas frutas, pescados y trastos, y de las ventas modernas y de los paseos calmos, el Palacio de Justicia, erguido como un estandarte de riquísimo mármol, sirve de obelisco inevitable de la verdad negada y de la lucha diaria.
Una lucha histórica sin cuartel que no tiene medias tintas. Ni grises, porque las razones éticas sobran. Una lucha despiadada al enemigo común: mafia, hombres de honor, killers y traidores del Estado que se cobijan bajo las garras de aquellos. Una lucha sin cuartel que también conoce de sutilezas. Sutilezas que flotan en las aguas putrefactas de un Estado mal oliente y (aunque sorprenda) en las entrañas mismas del Palacio de Justicia, de la Plaza Vittorio Emanuele Orlando. Como en los viejos tiempos de Falcone y de Borsellino, que ya conocían de las mismas sutilezas, de las mismas controversias, de las mismas envidias, y de los mismos celos y debilidades profesionales. Como si ese viejo enemigo en común llamado Mafia, no existiese y solo predominasen las competencias y los intereses por los galones o los protagonismos.
Hoy, Nino Di Matteo, es el centro de las controversias, lo que es decir, de las nefastas intrigas de Palacio, donde el Fiscal debe luchar a brazo partido y a varios frentes en su proprio terreno (¿Pero no era que el enemigo único era la mafia?) cruzándose a diario por pasillos y escaleras, con sus colegas de miradas de envidia, de caras vanidosas y de sentimientos hipócritas. La eterna cruz de los que luchan por verdades y justicias, no menos eternas. Pero hoy es así. No hay otra vuelta. Y los periodistas que trabajamos del lado del mostrador del Fiscal Nino di Matteo, y de quienes lo secundan con iguales valores, somos los testigos infaltables y necesarios para redoblar sus fuerzas y hasta las nuestras. La unión hace la fuerza, ¿no?. ¿Y no será también, que el enemigo en común podría ya estar aprovechándose de todas estas maquiavélicas manipulaciones de los hombres togados de la Plaza Vittorio Emanuele Orlando? Todo es posible, lamentablemente.
¿Hay un contrapunto? Lo hay. ¿Lo podremos encontrar a la vuelta de la esquina aún rodeados de aguas putrefactas? Lo podremos encontrar. ¿Quizàs como un bàlsamo ante tanto torbellino? ¿Quizàs como una expresión esperanzadora?. ¿Y quizás hasta revolucionaria? ¿Por qué no?.
El contrapunto. La esperanza. La otra cara de muchas calles teñidas en sangre, y de vidas truncadas (¿Si acaso hasta la otra cara de un Estado y una política fascinada por la corrupción, el poder y el dinero?) tiene nombre y apellido: “Our Voice” (Nuestra Voz). Un grupo de niños y jóvenes que a través del arte teatral, la danza y la música, viven su instancia de compromiso en la lucha antimafiosa, de los días que corren. Un signo humano positivo, en medio de tantos signos mal olientes.
“El Arte mata a la mafia” es el título llevado a las tablas por estos niños y jóvenes privilegiados por hacer parte de un tiempo de lucha. Una puesta en escena que conmueve, lleva a la reflexión y por sobretodo moviliza los sentimientos. Ni Giovanni Falcone, ni Paolo Borsellino, ni Peppino Impastato, ni Giuseppe Fava, ni el padre Pino Puglisi, ni el juez Rocco Chinnici, ni el General Carlo Alberto Dalla Chiesa, habrían imaginado semejante toma de conciencia.
Ni mucho menos la carga emotiva, propia de los guerreros de las causas justas, en cada una de sus representaciones y en cada una de sus palabras. ¿Y qué palabras pueden salir del alma juvenil sobre el poder mafioso? Palabras de una profundidad lacerante. Palabras de una fuerza admirable. Palabras que perfectamente pueden avergonzar al Estado. Avergonzar al sistema. Porque más que palabras, son los gritos de una generación harta de las incoherencias de una sociedad injusta. De una sistema maligno y de una mafia corrompiéndolo todo.
“Buenas noches a todos, nosotros somos el grupo “Our Voice”.
Hemos viajado desde la región de Le Marche, y nos sentimos más que honrados de estar aquí presentes, en esta tierra, en esta ciudad, en Palermo, en Sicilia. Una tierra humilde, estupenda, gentil, pero desgraciadamente también asesina”.
“Queríamos hablaros de nuestro grupo “Our Voice” que significa: Nuestra Voz, la voz de nosotros los jóvenes que queremos hablar y decir lo que pensamos en base a lo que vemos y a lo que escuchamos. Con este grupo queremos denunciar y destruir en la medida de nuestras posibilidades las injusticias de este mundo como la mafia, y por ello hemos creado nuestro primer espectáculo titulado “L’arte uccide la mafia” (El arte mata a la mafia) porque con nuestro arte, el del canto, del baile y de la actuación queremos matar a la mafia, queremos denunciar esta injusticia, queremos desterrar el pensamiento criminal, queremos extirpar la mafia y queremos hacerlo con lo que más nos gusta hacer”.
“Estamos aquí, todos juntos, para recordar la enorme cantidad de víctimas de la mafia. Y no solo eso. Estamos aquí también para luchar, guiados por su ejemplo, contra el fenómeno mafioso que nos sofoca lentamente, matando a nuestro País. Estamos cansados de las mentiras, de las ambigüedades, de las hipocresías, de los asesinatos, de las bombas. ¡Estamos cansados de la MAFIA y de las INJUSTICIAS!”
“Queremos dar nuestro apoyo a estos Jueces valientes que día a día luchan para derrotar a la criminalidad organizada, poniendo en riesgo su vida por todos nosotros.
¡ES POR ELLO QUE QUEREMOS DECIR BASTA!
¡NOSOTROS, las jóvenes generaciones del Tercer Milenio, queremos decir BASTA a todo esto!
¡NOSOTROS queremos un mundo diferente, una Italia diferente!
Ésta, nuestra Italia, joya del mundo a la que con orgullo sentimos que pertenecemos, QUE no es solo Sol y Cultura, sino también lágrimas y sangre. Y Sicilia, una gota de color rojo vivo, entre el verde de los bosques y el azul del mar. En esta gota profunda vive la Mafia, nutriéndose y proliferando como una sanguijuela venenosa, cosechando víctimas con la violencia, con la arroganzia y con la crueldad.”
“Por lo tanto la mafia es asesina, la mafia es dolor, la mafia es sorda, la mafia es ciega, la mafia es muda, la mafia es el Estado, nuestro Estado está infestado por la mafia. Y nosotros queremos decir, queremos gritar, que en cambio nosotros sí, tenemos ojos, tenemos oídos, tenemos una boca, tenemos voz, tenemos todo eso; queremos gritar en contra de la injusticia, ser revolucionarios, y no tener miedo, porque “Quien tiene miedo muere todos los días, quien no tiene miedo muere una sola vez”. Esto es lo que nos enseñó Paolo Borsellino. Es una frase que quedará esculpida para siempre en cada uno de nosotros. Nos ha sido transmitida y así es como queremos honrarla, sabiendo que “sus ideas caminan en nuestras piernas”. Ahora, en este momento, hay personas que están tomando su lugar, que están poniendo en juego sus vidas por nosotros, por un futuro mejor. Nosotros queremos honrarlas, queremos defenderlas, queremos apoyarlas”
“Queda claro que somos jóvenes pero no por ello indiferentes. Tenemos que rebelarnos para construir nuestro futuro, un futuro libre del condicionamiento mafioso, que rompa las cadenas de la mala vida, que libere nuestras plazas de la droga y que las llene de arte y cultura. Es por ello que tenemos que ser muchos. Tenemos que hacerlo para luchar en contra del poder que se nutre de la injusticia. Nosotros estamos hoy aquí para hablar, y hay que hablar constantemente, en contra de este fenómeno criminal, hablar gritando siempre y a pesar de todo, abriendo los ojos de quienes aún los tienen cerrados, hablar con quienes están cerca nuestro, con todas las personas que encontramos a nuestro paso. Tenemos que hacerlo por ellas, por las víctimas de la mafia, por sus enseñanzas, por su esperanza y por la nuestra. Porque la esperanza existe y nosotros creemos en que es así, creemos con todo nuestro ser.”
Palabras fuertes. Directas. Potentes. Palabras que reflejan los sentimientos de una de las intérpretes de Our Voice -Sonia Tabita Bongiovanni, de 13 años- pero que representan los sentimientos de todos nosotros. Sentimientos que cuestionan las estructuras caóticas en las que estamos sumergidos. Sentimientos que deberían avergonzarnos a los adultos. Sentimientos que perfuman el hedor pútrido del sistema político y del Estado. Sentimientos de los niños y de los jóvenes italianos de hoy, que son todo un honor para la República italiana. Que nos enogullecen.
Ahora bien. Pregunto al Señor Giorgio Napolitano. Hablando de mafia,y como jefe máximo del pueblo italiano, ¿se puede llegar a ser tan indiferente y tan mezquino delante de estos sentimientos tan éticos, tan transparentes y tan honestos?. ¿Usted que opina?. ¿Está orgulloso de estos niños y de estos jóòvenes? ¿O su respuesta ya ha sido dicha?
23 de julio de 2014

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